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ABC MARTES 23 5 2006 Madrid 37 La acusación podría citar como testigo al juez que denunció testimonios falsos en Costa Polvoranca Tras la elección de los miembros del jurado popular, hoy declarará el único acusado b José David Fuertes, que fue absuelto por los mismos hechos en 2004 y que ha escapado dos veces de la justicia, llegó a la Audiencia tapado con una toalla y gritando CARLOS HIDALGO MADRID. La acusación popular en el caso Costa Polvoranca anunció ayer que no descarta citar como testigo en el juicio al magistrado Arturo Beltrán, quien, hace dos años, cuando se juzgaba este mismo caso por primera vez, denunció que dos de los testigos aportados por la defensa habían mentido. El presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, que ejerce la acusación popular, destacó ayer que, pese a que esto fue puesto en conocimiento público, la sentencia fue absolutoria para el único acusado- -de nuevo, por el mismo crimen- el ex portero de discoteca José David Fuertes. Precisamente hoy, este individuo prestará declaración ante el nuevo tribunal popular elegido para la ocasión, que fue seleccionado ayer y que conforman seis mujeres y cinco hombres. Fuertes llegó ayer poco antes de las diez de la mañana a la Audiencia Provincial escondido bajo una toalla. Con ella pretendía tapar un rostro que buena parte de la población ya conoce. Este sujeto, cuando era introducido por la Policía en las dependencias judiciales, se puso a vociferar: ¡Soy inocente! ¡Es una injusticia lo que se está haciendo conmigo! Filomeno y Paulina, los padres de Ndombele Augusto Domingos, asesinado presuntamente por José David Fuertes en julio de 2002, pensaron que, para injusticia, la suya. Le arrebataron la vida de un navajazo en la conflictiva zona de copas de Alcorcón conocida como Costa Polvoranca cuando intentaba mediar en una pelea entre terceros. Hace dos años, Fuertes se presentó ante el tribunal popular que lo juzgaba con, aparentemente, todas las de perder. Pero no fue así. Ni siquiera porque Arturo Beltrán, tras la llamada del padre de uno de los testigos de descargo, denunció que éste le había confesado que su hijo había mentido por miedo. Fuertes quedó libre. Pero los padres de Ndombele, que sólo tenía 16 años cuando le dieron muerte, no cejaron en su empeño hasta que el Tribunal Supremo declaró nulo el juicio, una decisión con poquísimos precedentes en este tipo de procesos. José David Fuertes desapareció entonces del mapa. Era la segunda vez que lo hacía. Esteban Ibarra recordó que, en una de ellas, se le encontró con dos millones de pesetas y armado. Dijo que estaba de vacaciones. La segunda vez estuvo 49 días huido, y dijo que no se había enterado de la citación La realidad es que el caso Costa Polvoranca ha estado en el centro de la polémica desde la muerte del menor. El fiscal pide 13 años de cárcel para Fuertes; Movimiento contra la Intolerancia y los padres del fallecido, 20. Filomeno, antes de entrar ayer en la Audiencia, aseguró que creía en la justicia. El caso todo el mundo lo conoce y lo sabe. El jurado de la otra vez se equivocó; no creo que se equivoque el de ahora Paulina no pudo contener las lágrimas y reconoció que se atrevió a ir a las dependencias judiciales para no tener miedo. José David Fuertes, ayer, escondido a su llegada a la Audiencia CHEMA BARROSO La banda del perfume se lleva más de 60.000 euros de otro Juteco C. H. MADRID. Suman y siguen. La banda del perfume atacó de nuevo, y lo hizo, una vez más, en la madrugada de un domingo. Concretamente, de este último. Y, también una vez más, le tocó las de perder a una tienda de la cadena Juteco, concretamente, a la situada en el número 41 de la calle de Arzúa (Chamartín) Los primeros cálculos de la empresa apuntan a que este clan de ciudadanos del Este de Europa podría haberse llevado más de 60.000 euros en productos robados: entre 2.000 y 2.500 referencias, informaron las fuentes consultadas. De cualquier manera, ayer, agentes de la Brigada de Policía Científica se encontraban recogiendo muestras y pruebas en el mismo lugar de los hechos. El robo ocurrió de madrugada. Los delincuentes se presentaron con herramientas, desinhibieron la alarma del establecimiento, la rompieron y rajaron el cierre con una cizalla. Esperaron unos minutos alerta, por si llegaba la Policía. Al ver que no era así, penetraron en el local y, causando más destrozos, se llevaron todo lo que pudieron. Finalmente, escaparon.