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32 Internacional MARTES 23 5 2006 ABC Los pistoleros de Hamás y Al Fatah siembran el pánico en la Franja b La muerte ayer de un empleado jordano de la Embajada hachemí en Gaza eleva a ocho el número de víctimas mortales en un mes de enfrentamientos J. CIERCO GAZA. Son pistoleros sin sueldo. Macarras de vía estrecha. Chulos de barrios depauperados. Iluminados que se creen los enviados de Alá. Una mala mirada, un mal gesto, una mala frase desencadena un tiroteo, una venganza, una emboscada. No les importa quién se cruce en su camino. Sus armas valen más que mil palabras. Sus atuendos de rambos acomplejados les delatan. Los unos llevan barbas tan pobladas que no hace falta preguntar en qué mezquita de Hamás rezan. Los otros han campado a sus anchas durante años abusando de su privilegiada posición en Al Fatah. Y no sólo odian a Israel, que también. Se odian entre sí. Hoy más que ayer y menos que mañana. Parecen dispuestos a todo, a lo peor, a la guerra civil, qué más da. Sus jefes no les atan en corto aunque tampoco han soltado de manera definitiva la correa. Es lo único que falta para que se maten los unos a los otros, entre un millón de personas que sobreviven en Gaza. A mediodía de ayer, bajo un sol de injusticia, junto a la plaza del Soldado Desconocido, a la puerta del Parlamento palestino, decenas de pistoleros sin sueldo, de macarras de vía estrecha, de chulos de barrios depauperados, de iluminados que se creen los enviados de Alá, de Hamás y de Al Fatah, de su policía ilegal y de las Fuerzas de Seguridad oficiales, se liaron a tiro sucio por no se sabe qué motivo y sembraron el pánico entre los ciudadanos que huyeron espantados. El doctor Mazen visita a Ola Kishko, de 19 años de edad y enferma del riñón, mientras se somete a diálisis No hay anestesias. Sólo se opera de urgencia. Las sesiones de diálisis y quimioterapia se suspenden... Y con la llegada del verano se teme que los contagios, las infecciones, las epidemias, como el cólera, salpiquen la Franja Los pacientes de Gaza se mueren TEXTO Y FOTO JUAN CIERCO. CORRESPONSAL Relaciones con Jordania Unos con más suerte que otros. Un empleado administrativo de la Embajada de Jordania en Gaza, de nacionalidad jordana, de nombre Jaled, de apellido Radaida, fue alcanzado en la cabeza de un mortífero disparo efectuado por un miliciano de Hamás cuando conducía un coche con matrícula diplomática. Ocho muertos ya en un mes de enfrentamientos. Sólo una duda: si Radaida, reconocido en la morgue del hospital por el embajador, Yehiya Qarallah, quien se vino abajo, fue víctima del fuego cruzado o de una bala teledirigida con intención. Y es que nadie obvia en la Franja de Gaza que las relaciones de Hamás con Jordania, que acusa al grupo islamista de introducir armas en su territorio desde Siria, no son las mejores. GAZA. Fátima Kishko no para. Va de aquí para allá. Atiende a una paciente que se siente incómoda mientras recibe su sesión de diálisis. Acaricia a otra sin gana alguna de sonreír. Se detiene especialmente junto a la cama de su hija Ola, de 19 años, no más de 12 ó 13 a simple vista. Fátima no es enfermera, pero lo parece. No es médico, pero lo parece. No es ágil, ni rápida por su nada disimulada obesidad, pero lo parece. No soy sólo la madre de Ola, soy la madre de todas estas chicas explica mientras sostiene con dulzura la mano de una de ellas. No son hoy los hospitales de Gaza lugares para visitas de cortesía. La situación en los centros sanitarios de la Franja, como han denunciado las organizaciones humanitarias palestinas, israelíes e internacionales, es desesperada. El boicot de Estados Unidos y de la Unión Europea a la ANP por la llegada de Hamás al Gobierno se ha sentido aquí con singular importancia, como se padecen el cierre casi continuo del paso comercial de Karni y la congelación de las tasas aduaneras palestinas por parte de Tel Aviv. Israel, con su primer ministro Ehud Olmert citado hoy en la Casa Blanca, ha prometido devolver en breve 8,2 millones de euros de los 172 que tiene confiscados. Su destino, los centros hospitalarios de la Franja en forma de medicinas y material médico, sin pasar eso por el Ministerio de Sanidad, en manos de Hamás. Con ese dinero los hospitales de Gaza podrán sobrevivir algo más de un mes. Su presupuesto mensual es de 7,5 millones de euros. No es pues más que un parche que ayudará en los casos más urgentes, pero no paliará las necesidades clínicas. Los campeones del mundo No nos hace falta dinero, ni comida, nos hacen falta medicinas explica el director general del hospital Al Shifa, Ibrahim al- Habbash, en su despacho. La situación es dantesca. La comunidad internacional, los campeones del mundo en la lucha por los derechos humanos, en el respeto a los valores morales, en la defensa de la democracia, ha provocado, así, a su antojo, la muerte de siete pacientes en este hospital, cinco por no poder soportar la reducción de sus sesiones de diálisis (de tres a dos por semana) y dos por no haberles podido suministrar la medicación imprescindible para luchar contra el cáncer acusa sin levantar la vista de unos folios que envía por fax, en los que se detallan las necesidades en medicamentos más perentorias. Sus palabras te llevan de la mano, El boicot de EE. UU. y la UE por la llegada de Hamás al Gobierno se ha sentido aquí con singular importancia por ejemplo, hasta la sala en la que los pacientes reciben su diálisis. Allí está, enjuta, débil, sin poder siquiera abrir los ojos, Ola Kishko, junto a su madre y la de todos, Fátima antes le gustaba escribir, leer, ver la televisión, pasear, ahora no se puede sostener, se pasa todo el día durmiendo, se pasa todo el día muriéndose En otra sala muy cercana, con su cáncer de colon a cuestas, está Zaquia al- Shaer, sin poder someterse a sus ciclos de tratamiento imprescindibles (han bajado de 6 a 3) sin poder recibir la suma de medicamentos necesaria le administramos otros, que nada tiene que ver con su enfermedad, sólo para que no se hunda psicológicamente explica el doctor Nael Skak, encargado de la farmacia casi vacía del hospital) No hay anestesia suficiente para operar (solamente se interviene en los casos de urgencia) no hay tubos ni filtros para las máquinas de diálisis; no hay esparadrapo para sujetar la aguja a la vena en las transfusiones de sangre que remedien los bajos niveles de hemoglobina. Y lo peor puede estar por venir. El doctor Mazen cree que la llegada del verano puede acelerar las infecciones, los contagios, las epidemias, habla incluso de cólera y no es un hombre que hable mucho ni que hable alto: Nos quedan medicamentos para menos de dos semanas Dígaselo a sus lectores, a su Gobierno, a Moratinos, nuestro amigo, su ministro de Asuntos Exteriores Dicho queda.