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ABC MARTES 23 5 2006 Internacional 29 EE. UU. planea instalar en Europa un escudo antimisiles ante la amenaza de Irán Maniobras militares del Pentágono con Turquía como aviso a Teherán durante los últimos seis meses sus presiones contra una serie de grandes bancos europeos para que no hagan negocios con la teocracia iraní PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Entre las múltiples ramificaciones que tiene el pulso internacional planteado por las ambiciones nucleares de la teocracia de Teherán, la Administración Bush estudia seriamente la construcción en Europa de un escudo antimisiles para hacer frente a un posible ataque iraní. El ambicioso proyecto, detallado ayer por el New York Times, contempla la instalación en cuestión de cinco años de hasta una decena de interceptores en algún país de Europa del Este. Entre los lugares barajados en el Viejo Continente para hacer realidad este sistema de defensa antimisiles se estudian alternativas como Polonia o la República Checa. Se espera una recomendación definitiva durante este verano por parte del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quien ya ha solicitado b Bush ha redoblado un adelanto presupuestario al Congreso federal de 56 millones de dólares para dar los primeros pasos de un proyecto cuya factura final podría llegar a los 1.600 millones de dólares. El escudo europeo, que no deja de causar grandes recelos en Rusia, está siendo justificado como una forma de colocar interceptores lo más cerca posible de la hipotética ruta de de misiles iraníes de largo alcance. Ya sean lanzados contra objetivos en Europa o para continuar siguiendo una ruta polar hacia un destino final en Estados Unidos. Para mejorar su margen defensivo, el Pentágono ha empezado a reforzar su complejo de radares en la base británica de Fylingdales. Con planes similares en la base Thule de Groenlandia. Desde su llegada a la Casa Blanca, el presidente Bush ha dado prioridad a este tipo de despliegues defensivos para hacer frente a la proliferación en países hostiles hacia Estados Unidos de tecnología de misiles y armas no convencionales. Para desarrollar estas defensas, Washington se ha retirado del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM) rubricado durante la Guerra Fría con la Unión Soviética si- guiendo la apocalíptica lógica disuasoria de la asegurada destrucción mutua. En territorio estadounidense, el Pentágono ya tiene instalados nueve sistemas interceptores en Alaska y dos en California dentro de un programa todavía experimental pero que podría ser utilizado en tiempos de crisis. Sanciones de facto En este capítulo de creciente implicación europea en el pulso nuclear con Irán, Estados Unidos también ha empezado a presionar a grandes instituciones bancarias- -como el Credit Suisse y UBN de Suiza, el ABN Amro de Holanda y el HSBC de Gran Bretaña- -para que no realicen negocios con la teocracia de Teherán. Dentro de un esfuerzo que el New York Times describe como dirigido a establecer sanciones de facto ante la evidente falta de consenso internacional en el marco del Consejo de Seguridad. Tanto el Departamento de Estado como el Departamento del Tesoro han redoblado estas presiones durante los últimos seis meses invocando legislaciones bancarias y antiterroristas, además de utilizar como palanca de pre- George W. Bush sión las multimillonarias actividades y presencia de estas grandes instituciones financieras europeas en Estados Unidos. Con todo, esta estrategia de presiones económicas al margen de la ONU no deja de generar escepticismo sobre su efectividad en el caso de Irán. En este clima de crecientes tensiones, el Pentágono tiene previsto realizar la semana que viene unas amplias maniobras militares con Turquía para demostrar su determinación a detener la transferencia de tecnología nuclear y de misiles a países como Irán. Ejercicios que contarán con efectivos aéreos, navales y terrestres de esos dos países miembros de la OTAN.