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ABC MARTES 23 5 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR ÁLVARO VARGAS LLOSA INMIGRACIÓN: EL SALARIO DEL MIEDO Si los hispanos están generando riqueza, aprendiendo inglés, formando matrimonios mixtos y cultivando valores familiares en EE. UU. ¿por qué habrían de ser una amenaza para nadie? LGUNA vez me han llamado español en el Perú, sudaca en España y paquistaní en Gran Bretaña, y soy catalogado como hispano en los Estados Unidos (lo que significa antiguo romano Hispania fue la provincia ibérica de Roma) Durante mi primer viaje a Londres, me preguntaron si existían automóviles en el Perú. Expliqué que prefieren los platillos voladores para evitar la congestión de las horas pico. Me disculparán ustedes si me ocupo del abismo que separa a la percepción de la realidad en el debate sobre la inmigración en los EE. UU. El que el presidente Bush se haya visto obligado a enviar a la Guardia Nacional a la frontera para vencer las resistencias que enfrenta su propuesta de legalizar a millones de hispanos da una idea de cuál es esa percepción. Cuando surge un desfase importante entre la ley y la realidad, la peor respuesta es intentar adaptar la realidad a la ley por la fuerza. Obligar a millones de personas a ceñirse a una ficción- -como procura hacerlo el proyecto de ley aprobado en la Cámara de Representantes y que dio lugar a las recientes protestas de los inmigrantes hispanos- -es inspirarse en el totalitarismo. Nadie piensa seriamente que doce millones de inmigrantes indocumentados puedan ser deportados de los EE. UU. y todo aquél que haya contratado o ayudado a un inmigrante ser considerado un delincuente. Sería como desatar un centenar de Katrinas sobre la economía estadounidense y la sociedad mexicana. ¿Se imaginan ustedes esas imágenes en la CNN? ¿Conciben a la Iglesia Católica, la mayor denominación cristiana individual en los EE. UU. y la primera fuente de asistencia para los inmigrantes, clasificada como una organización criminal de la noche a la mañana? Entre las objeciones contra los inmigrantes, se destacan dos: ellos amenazan el empleo de los estadounidenses y erosionan su cultura. Ambas reposan sobre un temor infundado. En una economía productiva, más trabajadores significan mayor crecimiento y por tanto más empleos. Los anglos son una minoría en California y Texas, los mayores Estados de la Unión, y en ambos los hispanos constituyen más del 35 por ciento de la población. Las tasas de desocupación en California y Texas se asemejan al promedio nacional. Según un estudio realizado por United Van Lines, la mayor empresa de mudanzas, en quince años se han mudado a Texas desde otros Estados más personas de las que han emigrado, lo cual permite descartar la estampida de anglos como explicación del bajo desempleo texano. Gran parte de la contribución hispana guarda poca conexión con los trabajos no capacitados. Según Geoscape International, un tercio de los hogares hispanos ganan más de 50.000 dólares al año. Pew Hispanic Center coloca el valor neto de los hogares hispanos por encima de los 700.000 millones de dólares. HispanTelligence afirma que la tasa de crecimiento del poder ad- A ÁNGEL CÓRDOBA quisitivo hispano en los últimos diez años es tres veces superior al promedio nacional. Es, pues, evidente que estos inmigrantes están agrandando el pastel nacional. ¿Qué ocurre con la cultura? Consulté la opinión de algunos colegas de Samuel Huntington, el gurú de Harvard, para quien los hispanos socavan los valores estadounidenses. Marcelo Suárez- Orozco, cofundador del Harvard Immigration Project, sostiene que los puntos de vista de Huntington no están empíricamente fundamentados: los hispanos aprenden inglés más rápido que los italianos y polacos de hace un siglo, y un 30 por ciento de los adultos provenientes de diversos grupos inmigrantes de primera generación se casan con personas no latinas Univisión, la cadena de televisión en español, está en venta porque las perspectivas de expansión a largo plazo no son grandes: la segunda generación prefiere ver televisión en inglés. El 70 por ciento de los hispanos ha nacido en los EE. UU. Según Geoscape International, el 83 por ciento habla inglés. Y en lo que respecta a los valores familiares, basta comprobar que el hogar inmigrante promedio cuenta con 3,8 individuos, cifra superior al promedio anglo En resumen: si están generando riqueza, aprendiendo inglés, formando matrimonios mixtos y cultivando valores familiares, ¿por qué habrían de ser una amenaza para nadie? La hostilidad contra ellos se nutre de consideraciones atinentes a la seguridad nacional, en la estela de los atentados del 11- S y a la inseguridad económica provocada por la globalización. Son, pues, razones puramente psicológicas. Una ley que apunte de modo razonable a legalizar a la mayor parte de los hispanos indocumentados y permita a las empresas estadounidenses contratar a más trabajadores en el exterior si los necesitan liberará parte de los recursos vampirizados por la lucha contra la inmigración ilegal para que puedan ser asignados a verdaderos temas de seguridad. Debido al riesgo de una reacción xenófoba, convendría hacerlo de manera gradual. Pero el objetivo debe ser adaptar la ley a la realidad. El argumento de que no se debe premiar a quienes han quebrantado la ley presupone que una ley que ha sido desbordada por la realidad puede ser aplicada sin efectos secundarios masivos que frustrarán su finalidad por completo. No hay peligro de que cien millones de personas crucen la frontera. En última instancia, vendrán aquéllos que puedan ser absorbidos por el mercado estadounidense. 2006, The Washington Post Writers Group Director del Centro para la Prosperidad Global del Independent Institute de EE. UU. REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO NACIONALISMOS Y DINERO NEGRO ¿Cuál es el destino del camino tomado por Zapatero. En Buenos Aires, Diario Hoy afirma: ETA puso los plazos para que España se comprometa con la paz Clarín agrega: El Gobierno está razonablemente satisfecho del cumplimiento de la tregua En Chile, El Mercurio se pregunta por los términos políticos del posible diálogo ETA- Gobierno. En México, El Universal afirma que sólo el PP se opone a ese diálogo político En Venezuela, El Tiempo publica una larga entrevista con Jon Juaristi, que analiza las relaciones ideológicas entre distintos nacionalismos revolucionarios, entre ETA, Castro y Hugo Chávez, y afirma: El chavismo mira con simpatía el nacionalismo revolucionario de ETA. Los etarras siguieron el modelo castrista en los años sesenta y, por tanto, están contra las democracias liberales. Pero no creo que éste genere mayor cercanía de la ETA en Venezuela Sobre el alcance europeo de los nacionalismos revolucionarios, con posibles cambios de fronteras entre Estados soberanos, miembros de la UE, La Nación bonaerense estima que Zapatero ha podido discutir ¿negociar? con Ibarretxe uneventual referéndum de autodeterminación, comparando el País Vasco con Montenegro y España con la difunta Yugoslavia. En Burdeos, Sud- Ouest afirma que en el actual contexto, eléctrico los nacionalistas vascos creen transportable el modelo montenegrino. En ese marco, en Alemania, Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) destaca a toda página, con una foto de la legión extranjera desfilando, un largo artículo sobre el Ejército en la escena internacional y española. FAZ estima que el Ejército español es apreciado y respetado en los múltiples conflictos donde desempeña tareas humanitarias. Recordando las más inmediatas crisis españolas, FAZ deja caer que el Ejército español tiene hoy una misión de guardián de la democracia En otro plano, EU Observer publica una crónica muy agridulce sobre las declaraciones de José Montilla, tirando con bala (verbal) contra la Comisión europea. Traducido al inglés, en una publicación especializada en temas europeos, el lenguaje de Montilla quizá no sea de recibo diplomático. En París, Le Monde publica un largo informe de tres páginas insistiendo en la importancia creciente del blanqueo de dinero negro en la economía internacional. El pasado fin de semana, Financial Times afirmaba que más de un 20 por ciento de la riqueza española circula en dinero negro, justamente.