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ABC LUNES 22 5 2006 Deportes 93 TENIS MASTERS SERIES DE HAMBURGO Tommy Robredo se destapa Derrotó al checo Radek Stepanek por 6- 1, 6- 3 y 6- 3 para apuntarse el tercer torneo de su carrera y su primer gran título DOMINGO PÉREZ Tommy Robredo es la regularidad. A sus 24 años, lleva cinco y medio asentado entre los 30 mejores jugadores del ranking y desde hace dos ronda el top ten Sin embargo, su palmarés no resulta deslumbrante. Abundan los cuartos y semifinales, pero escasean los éxitos. Desde que se hizo profesional, allá por 1998, sólo dos títulos- -Sopot 2001 y Barcelona 2004- -y cuatro finales- -Casablanca 2001, Stuttgart 2003, Estoril 2005 y Barcelona 2006- -adornaban su palmarés. Por eso era tan importante su final de ayer en Hamburgo. Aprovechó bien el hueco dejado por Roger Federer, Rafael Nadal y David Nalbandian, los números uno, dos y tres del planeta, y desarrollando casi el mejor tenis de su vida fue superando rondas (Novak, Serra, Mathieu, Ferrer y Ancic) hasta plantarse en la primera gran final de su carrera. Se topaba con la oportunidad que tanto deseaba, con la posibilidad de alzarse con un Masters Series, de realizar algo sonado, de salir de las sombras en las que le han ido sumiendo, pese a su clase, los momentos estelares de otros españoles. Cuando aterrizó en el circuito vivió eclipsado por los Corretja, Moyá, Costa, Ferrero y compañía. Y cuando parecía que había llegado su momento, surgió el deslumbrante Rafael Nadal. Y un jugador que en cualquier otro país hubiera sido el indiscutible número uno, en España tuvo que conformarse con ser el cuarto o quinto en discordia. Casi siempre había alguien que le birlaba el instante de gloria. Llevo muchos años consolidado entre los 20 primeros del mundo, pero ahora puedo decir por fin que tengo un Masters Series Tommy Robredo, descamisado, celebra el primer gran título de su carrera AP Sin entrenador desde abril Pero en Hamburgo sí que atrapó la ocasión. Se medía por el título con Radek Stepanek, un checo correoso pero que se le da bien y al que derrotó por cuarta vez. Necesitó un par de horas para endosarle un 6- 1, 6- 3 y 6- 3 y entrar en el selecto club de los campeones de un Masters Series, además de verse catapultado al octavo puesto de la clasificación mundial, el segundo español tras Nadal (2) Tommy llevaba todo el año avisando de que éste podía ser el de su destape. Hizo una pretemporada muy buena y, pese a prescindir en abril de su técnico, el argentino Mariano Monachesi, alcanzó la final de Barcelona con los consejos de su padre y se proclamó campeón en Hamburgo con la compañía de su fisioterapeuta, Juan Reque. Pero la situación no puede prolongarse: Tengo que encontrar un entrenador pronto. Uno se siente un poco solo. Es necesario ver una cara conocida Es su próximo objetivo: localizar un técnico que le ayude en Roland Garros. En París, Tommy también tiene cuentas pendientes. Ha llegado dos veces a cuartos (2003 y 2005) y casi siempre ha dejado la sensación de que le faltaba creérselo. El triunfo en Hamburgo puede aportarle esa confianza. Mientras su nuevo novio caía en Hamburgo, conquistaba Roma. La ex número uno sólo ha necesitado cinco meses para volver a ganar un título después de tres años retirada El milagro Hingis D. P. En febrero de 2003, Martina Hingis, con una lesión crónica en el pie izquierdo, hastiada de tenis, aburrida de no poder con las musculosas Williams y desmotivada en el décimo puesto del ranking, poca cosa para toda una ex número uno, decidió retirarse. Tres años perdida por el mundo. Montando a caballo, casi sin tocar una raqueta, disfrutando del tiempo libre, comentando partidos para la televisión y desintoxicándose de la sobredosis de tenis que la llevó a ser la campeona de un Grand Slam más joven de la historia, récord que aún ostenta. Pero también mascullando por lo bajo: Creo que todavía soy mejor que la mayoría Sin embargo, no acababa de animarse y seguía siendo feliz en su retiro dorado. Su carrera fue meteórica. Se apuntó Australia en 1997, con sólo 16 años, tres meses y 26 días. Significó su primer gran éxito y la señal de partida para un reinado que se prolongaría durante cuatro años y que la llevaría, antes de cumplir los 20, a conquistar tres Open de Australia (1997- 99) un Wimbledon (97) y un US Open (97) Pero poco a poco su dominio absoluto se fue diluyendo y acabó abandonando. El día en que se despidió acumulaba un palmarés impresionante, con 40 torneos individuales y 36 de dobles. Si su despedida supuso una sorpresa, aún más lo fue el anuncio de su re- Cuando volvió al circuito en enero pasado era la 410 del mundo, pero hoy ocupará el puesto 14 greso. Volvía de la nada. Con todo por perder y casi nada por ganar. Podía echar por tierra todo su renombre. Su leyenda peligraba. Asumía un riesgo que pocos entendían y que ella sólo explicaba desde la añoranza y la confianza en sus fuerzas: Me han vuelto a entrar ganas de jugar y creo que no voy a hacer el ridículo Situada en el puesto 410 del ranking mundial, precisó de invitaciones especiales para competir en los mejores torneos. Su fama le reabrió las puertas y pronto demostró que su tenis las mantendría de par en par. No tardó en desincrustar el óxido de su juego y su raqueta. Demostró que el circuito femenino es muy blandito y que ella seguía siendo una gran campeona pese al parón. En su primer torneo (Pattaya) caía en la primera ronda (Weingartner) pero en el segundo (Gold Coast) ya era semifinalista. En el quinto (Australia) alcanzaba los cuartos de final. En el sexto (Tokio) eliminaba a Sharapova y llegaba a su primera final (Dementieva) Y el duodécimo ha conquistado su primer título. Fue ayer, en Roma, donde se impuso a Dinara Safina por 6- 2 y 7- 5 en una hora y 26 minutos. Hoy, la suiza ocupará el puesto 14 del ranking. En cinco meses ha escalado casi 400 posiciones. Un ascenso meteórico y un regreso milagroso.