Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 22 5 2006 Cultura 59 Triple y desigual decepción en Cannes: Richard Kelly, Nuri Bilge Ceylan y el ogro Shrek El cineasta turco repite en Les climats las virtudes y los defectos de su anterior Lejano esperados directores ha llegado a la altura de sí mismos con sus nuevas películas. Y Vecinos invasores de los creadores de Shrek, tampoco hizo olvidar al ogro verde E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL CANNES. Hace tres años apareció en el panorama cinematográfico una película titulada Lejano que había hecho un director turco llamado Nuri Bilge Ceylan; era una visión sorprendente de Estambul, de la soledad y de no sé cuántas cosas más. Ha vuelto este cineasta aquí a la competición de Cannes con otra película, Les climats la han titulado los franceses y tiene un cuerpo y un alma similares a la anterior, lo cual quiere decir que está bien, pero también que no sorprende a nadie. Es lenta y ensimismada, poco expresiva aunque muy intensa, está hecha con la cámara lamiéndole los sentimientos a sus personajes, pero es inevitable la fatiga ante ella y el escudo protector ante el pesimismo que destila. Aunque esta película turca era magnífica y entretenidísima comparada b Ninguno de los dos con la estupidez de tres horas que presentó en el concurso Richard Kelly, Southland Tales que era justo lo contrario que la anterior: mucho aparato, mucho movimiento, mucho personaje y mucho diálogo memo para no tener luego nada dentro. Pero nada de nada. Lo terrible del asunto es que eso se presiente- -en realidad, se descubre- -a los cinco minutos de una película de ciento sesenta... Y entre una y otra, fuera de competición, se proyectó Over the Hedge de Tim Jonson y Karey Kirkpatrick, los creadores de Shrek y que es una alucinación en dibujos animados que se titulará en España Vecinos invasores Bueno, y ese fue el panorama general, entre desolador y decepcionante: algo de decepción en lo de Nuri Bilge Ceylan por ir a donde ya había ido; también en los de Shrek porque se quedan aquí algo cortos en comparación consigo mismos, y ya una enorme decepción en lo del jovencísimo Richard Kelly tras irrumpir con Donnie Darko pues lo que consigue en esta deslavazada Southland Tales es una amalgama de nombres sin más, una masa grumosa de historias tal vez con pies pero sin cabeza, traspasar sólo una sensación de inoperancia y dejar una pueril demostración de vacío sin Bruce Willis, uno de los dobladores de Vecinos invasores ayer en Cannes gracia alrededor de la idea del fin del mundo. La verdad es que ya se sospechaba que el alcance de esta película iba a ser tan largo como la faldilla de las tenistas, pues le había dedicado su portada Liberation, cuyos críticos cinematográficos llevan sin ver una diana demasiado tiempo y le tiran a cualquier cosa. Y en cierto modo, esta pesadilla (en sus dos acepciones, también por pesada) justificaba la importancia que tiene un tipo como Nuri Bilge Ceylan, que es capaz de aburrir sin prácticamente nada y de otro modo mucho más llevadero. Viendo la inmovilidad de su historia y la parsimonia de sus personajes (el propio Ceylan es el protagonista, junto con su mujer, de la película) uno llega a conclusiones de cierta utilidad para sí mismo, pues lo que narra son algo así como las pequeñas ra- REUTERS zones que te hacen feliz, las aún más pequeñas que te hacen infeliz, las nimiedades que separan a veces una cosa de la otra, y el modo tan absurdo que tenemos de llegar siempre un minuto definitivamente tarde a esas conclusiones... Y ¿qué es lo que le falta a Vecinos invasores para ser tan brillante, divertida y provocadora como Shrek Pues no mucho, pero sí ese punto de osadía verdosa y el olfato para reírse sin contemplaciones de lo políticamente correcto. Esta película está también llena de ingenio visual, de animalillos parlanchines, de acción imparable y de buen humor y buenos chistes, pero le falta malicia, mordacidad y una cuantas buenas puyas a lo que sea: el sistema, los americanos, las religiones, alguna minoría, los medios de comunicación... qué sé yo.