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22 Nacional LUNES 22 5 2006 ABC El puzle territorial nacionalista GALICIA- El nacionalismo gallego aspira a la anexión de El Bierzo y una franja de municipios del occidente asturiano de habla gallega. -Intenta presionar culturalmente a los municipios cacereños de Eljas, Valverde del Fresno y San Martín de Trevejo, donde se habla A fala que consideran gallego CANTABRIA Un nacionalismo residual conforme con su territorio, aunque admite adhesiones Otra asociación aboga por el retorno a Castilla Burdeos PAÍS VASCO Actual pretensión de los nacionalistas vascos: Invade Navarra, las tres provincias francesas de Lapurdi, Baja Navarra y Zubekoa, el Condado burgalés de Treviño y el territorio cántabro de Villaverde de Trucíos El mapa del nacionalismo vasco de mediado del s. XX: El ideólogo Federico Krutwig establecía estos límites basándose en todos los territorios que fueron de la Corona de Navarra y Ducado de Vasconia Asturias Galicia Navarra La Rioja Castilla y león Aragón Toulouse Andorra CATALUÑA Los Países Catalanes que impone el nacionalismo catalán: El Rosellón francés La Franja del levante aragonés La Comunidad Valenciana La Comunidad balear Madrid CASTILLA Y LEÓN- Tierra Comunera reclama la reunificación de los viejos reinos de Castilla hoy dispersos entre Castilla y León, Cantabria, La Rioja, Madrid y Castilla- La Mancha. -Hay formaciones que reclaman Autonomía propia para León con la inclusión de Zamora y Salamanca- El Bierzo, comarca leonesa de habla gallega, recibe presiones del BNG, aunque los bercianos no son galleguistas ni leonesistas. Reclaman provincia propia Castilla- La Mancha Extremadura Comunidad Valenciana Valle de Alcudia Valle del Tentudía Sierra de Alcaraz Murcia ANDALUCÍA El nacionalismo radical andaluz se conforma con su mapa actual, salvo las pequeñas reclamaciones del Valle del Tentudía hasta el río Ardila, en Badajoz; el Valle de Alcudia, en Ciudad Real, y la sierra de Alcaraz, en Albacete Infografía ABC Andalucía (Viene de la página anterior) sea reconocida como catalán, mientras que desde Valencia defienden que en su Comunidad se hablaba valenciano mucho antes de que Cataluña existiera como tal. El caso gallego es muy similar. La presión lingüística, cultural y política del BNG en la tierra leonesa de El Bierzo y en el occidente asturiano, también provocan movimientos de rechazo en estas zonas, incluso a nivel institucional. El Gobierno autonómico de Asturias ya mostró su malestar ante las sospechosas aspiraciones expansionistas del BNG, expresadas por esta formación nacionalista gallega nada más formar con el PSOE el gobierno de la Xunta. El último episodio de estos enfrentamientos ha sido con la Comunidad Autónoma de Extremadura, tras la pretensión del nacionalismo gallego de meter baza en la protección de la lengua que se habla en los municipios cacereños de Eljas, Valverde del Fresno y San Martín de Trevejo, que el BNG considera gallego y que los extremeños llaman a fala un dialecto derivado del tronco común del galaico- portugués, con adherencias asturleonesas El propio presidente extremeño, Rodríguez Ibarra, ha advertido al BNG que se olvide de sus delirios imperialistas en lo que se refiere a territorio y fala extremeños. Aunque estos son los más pujantes, existe en la actualidad una desmesurada proliferación de grupos nacionalis- tas minoritarios, que incluso difieren entre sí en las alianzas y reivindicaciones territoriales. Por ejemplo, Tierra Comunera reclama la unificación en una sola nación -la castellana- -de las cinco Comunidades autónomas que históricamente formaron parte del Reino de Castilla: Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Madrid y CastillaLa Mancha. No cuenta, sin embargo, con que dentro del propio mapa que reivindica tiene sus propios movimientos disgregadores: un Bierzo amenazado por la expansión gallega, donde hay grupos que reclaman: Fuera ataduras con los godos imperialistas de León aunque la apreciación más objetiva es que sus habitantes lo que realmente se sienten es bercianos y reclaman ser provincia. También existen grupos leonesistas que reclaman una comunidad autónoma propia, o ligada al viejo reino astur- leonés, o integrada por las provincias de León, Zamora y Salamanca. La misma contradicción se da en Cantabria, donde nos encontramos un nacionalismo residual, Conceju Nacionaliegu autodeterminista, que no reclama territorios ajenos, pero deja abierta la posibilidad de libre adhesión de territorios históricos cántabros a la actual Comunidad Autónoma mientras que la Asociación para la integración de Cantabria en Castilla y León (AICC) esgrime encuestas en las que un 46 por ciento de los cántabros son partidarios de volver a integrarse en Castilla. En la realidad nacional andaluza, su nacionalismo oficial no se mete en berenjenales territoriales, pero algún grupo radical, como Nación Andaluza da algún bocado a las Comunidades vecinas al reclamar la franja de Sierra Morena del Valle de Tentudía hasta el río Ardila (en Badajoz) el Valle del Alcudía (en Ciudad Real) y la sierra de Alcaraz (en Albacete) Guerras manipuladas y explotadores a medida Todos los nacionalismos españoles esgrimen un enemigo común a quien culpar de todas sus desventuras: España. Hay, al menos, dos modelos de victimismo: el Estado invasor y explotador y el Estado entelequia o sea irreal. Pero aquí hay dos contradicciones: si España es una entelequia, no hay enemigo que valga, porque es un enemigo irreal y si es un Estado invasor y explotador es de suponer que cada nacionalismo incluye en esa España a todas las comunidades con sus correspondientes nacionalismos domésticos, salvo la víctima de turno. Aquí o invadimos y explotamos todos, o rompemos la baraja. Entre las tesis invasionistas las más contundentes son las de los nacionalismos vasco y catalán. Toman la guerra o guerras civiles españolas que más les conviene y a partir de ahí se inventan una heroica defensa frente al Estado. Los nacionalistas vascos prefieren la primera guerra carlista y la manipulan de forma que prácticamente los únicos carlistas eran los vascos; el resto, o sea los isabelinos, eran todos españoles. Los catalanes eligen la guerra de sucesión, pero de forma que todos los catalanes apoyaban a Carlos de Austria y el resto de españoles a Felipe de Anjou. Pero la realidad histórica es tozuda: ni todos los vascos eran carlistas, ni todo el resto de España era isabelino. Otra constante de los nacionalismos es que históricamente todas sus naciones han sido explotadas por el Estado español. O sea, por el resto de las actuales comunidades autónomas, salvo la víctima de turno. Por ejemplo, castellanos y andaluces se lamentan en sus foros en la red del deterioro de sus naciones en beneficio de vascos y catalanes. Los canarios, lo mismo. La flota pesquera canaria fue sistemáticamente reprimida para favorecer a las de la metrópoli O sea, se supone que a la andaluza, la gallega, la vasca o la catalana.