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ABC LUNES 22 5 2006 Nacional 21 Las pretensiones abertzales sobre la Comunidad de Navarra o el reciente intrusismo del BNG en la culturización gallegista de territorios asturianos o extremeños reverdecen la eterna polémica del afán expansionista de todos los nacionalismos El mapa de los anexionismos nacionalistas TEXTO: ÁNGEL PUERTA FERNÁNDEZ FOTO: TELEPRESS Sin Navarra, Euskal Herria no se sostiene en el mapa afirman los dirigentes batasunos, mientras el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reiteraba que la Comunidad Foral está fuera de cualquier negociación. La polémica vuelve a poner sobre el tapete los afanes imperialistas de los nacionalistas empeñados en delimitar los territorios que consideran propios- -curiosamente, siempre al alza y en función del periodo histórico que más les conviene- -independientemente del rigor histórico de su demanda. En pleno siglo XXI los nacionalistas mantienen activo el mercadillo de los mapas y las disputas territoriales de corte medieval, que, incluso enfrentan a unas comunidades con otras en esta vorágine de hechos diferenciales y localismos próximos a la tribu. Lo advertía recientemente el ex vicepresidente del Gobierno en la anterior etapa socialista, Alfonso Guerra: Lo que está pasando en España se parece a la disolución de la URSS Otro socialista ilustre, el ex presidente Felipe González, recordaba lo fácil que es crear una nación: se falsea la historia, se inventa una mitología y se crea un enemigo lo más próximo posible y ya tenemos una nación Le faltó a González añadir que se les ceden las competencias en educación para que las pongan al servicio de su propaganda para las recuperaciones históricas y territoriales que les convengan y ya tenemos el pack completo del manual de parvulitos del buen nacionalista. Quintana, Imaz, Mas y Duran aplauden durante la reunión este fin de semana de Galeuscat que agrupa a BNG, PNV y CiU Los nacionalistas catalanes aspiran a los Països y los gallegos tienen pretensiones en el Bierzo y en algunas zonas de Asturias y de Extremadura riódicamente reclama a conveniencia, porque en esa época, en torno a 1941, tanto los nacionalistas vascos como los catalanes, pretendían asegurar sus territorios y su supervivencia, convirtiéndose en protectorados de Inglaterra y de Francia, respectivamente, para cuando los aliados derrocaran a Franco. Y claro, en esas circunstancias no convenía contrariar a esas dos potencias europeas. Franquicias Los casos vasco y catalán son los ejemplos más significativos, pero el mapa español actual está plagado de franquicias nacionalistas y grupos separatistas o soberanistas de menor intensidad, prácticamente todos coincidentes con el prospecto expuesto por González para fabricarse una nación. El origen del nacionalismo vasco está en el invento de Sabino Arana de una nación, una patria y una raza por la gracia de Dios que, en principio, se reducían al mapa de Vizcaya. Esta exaltación vizcaína de finales del siglo XIX y principios del XX pronto la hizo extensiva el PNV al resto del País Vasco y, un poco más adelante, a Navarra. Luego el mapa lo irían ampliando o disminuyendo en función de sus conveniencia y circunstancias. Por ejemplo, la Constitución vasca del exilio, tras la Guerra Civil, establecía, sin encomendarse a Dios ni al diablo, que el territorio vasco es el integrante del histórico Reino de Navarra, dividido en las regiones de Navarra, Vizcaya, Álava, Rioja, Moncayo, Alto Ebro, Montaña y Alto Aragón Observa Jesús Laínz en su libro Good bye Spain que en esta delimitación imperialista el PNV no se atrevió a incluir en el mapa los distintos territorios franceses que pe- Expansión internacional Pocos años después, truncadas sus aspiraciones, el considerado por los especialistas como el principal ideólogo del nacionalismo vasco de la segunda mitad del siglo XX, Federico Krutwig Sagredo, impone un nuevo mapa de la patria vasca. El futuro Estado vasco libre- -establecía Krutwig- -deberá comprender al sur de los Pirineos y a su norte todos los territorios que correspondieron a la Corona de Navarra y Ducado de Vasconia O sea: los territorios de la Montaña (Cantabria) especialmente los municipios de Castro Urdiales y Reinosa; la mitad de la provincia de Burgos; La Rioja, Navarra y Huesca enteras; grandes áreas de Soria, Zaragoza y Lérida, y el territorio francés formado por Burdeos, Toulouse y la costa francesa del Golfo de Vizcaya. Por supuesto, el fundamento histórico se basaba en el par de décadas en las que las provincias vascas dependieron del Reino de Navarra; no de los más de mil años que estuvieron unidas a la Corona de Castilla. Naturalmente, al imperialismo nacionalista vasco poco le importa lo que digan los naturales legítimos de los territorios que se atribuyen, como es el caso, por ejemplo, de la Comunidad Foral de Navarra que elección tras elección y desde hace un cuarto de siglo rechaza por abrumadora mayoría su inclusión en el País Vasco y refuerza su derecho a una personalidad y fueros propios dentro de la España constitucional. Tanto el nacionalismo catalán, como el gallego basan fundamentalmente su razón de ser, en la lengua y en una historia manipulada a conveniencia. La lengua, pues, es utilizada por ambos nacionalismos para sus afanes colonialistas, que naturalmente quedan reflejados en sus cartas geográficas. Todo ello mediante una sistemática presión cultural y política, que incluye el registro de franquicias de sus partidos nacionalistas en los territorios a colonizar como por ejemplo la presencia de Esquerra Republicana de Cataluña en el campo político valenciano y balear o el BNG en el Bierzo y en la franja occidental de Asturias. engullidas por Cataluña. La utilización política de la lengua es motivo de enfrentamiento, incluso entre las instituciones autonómicas, como el consabido y ya tradicional rifirrafe entre los gobiernos catalán y valenciano, por el nombre de la lengua. Los nacionalistas catalanes presionan para que (Pasa a la página siguiente) La lengua por bandera Los nacionalistas catalanes en todos sus mapas oficiales de lo que ellos denominan los Països Catalans incluyen el Rosellón francés, la Comunidad Valenciana, la Comunidad Balear y a toda la franja del levante aragonés, sin importarles el rechazo mayoritario sistemático de estas comunidades a ser