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10 LUNES 22 5 2006 ABC Nacional Rajoy negará su apoyo a Zapatero para hablar con ETA porque no ha abandonado las armas En el Gobierno se admite que el presidente ha dado un salto para evitar que el proceso se pudra b Acebes avisa de que nuestro apoyo al Gobierno se circunscibe al objetivo de la disolución de la banda. No tendrá el Ejecutivo nuestro apoyo para ninguna otra cosa MANUEL MARÍN MADRID. La decisión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hecha pública ayer en Bilbao, de iniciar en junio el proceso del diálogo para ver el fin de la violencia con la banda ETA previa comunicación al Congreso, no contará con el aval del PP. La tesis del PP es sencilla: está persuadido de que en ningún caso se dan las condiciones mínimas necesarias para que un Gobierno democrático negocie con terroristas. La primera condición era que ETA se rindiese y abandonase las armas y no se ha producido. La prueba, para el PP, la ofrecieron dos miembros de ETA en la entrevista en Gara el pasado fin de semana, en la que reeditaron sus clásicas exigencias: autodeterminación, territorialidad, reagrupamiento de presos... Elementos a los que se añaden la exigencia permanente- -y hasta ansiosa- -de Batasuna de ser relegalizada y los diversos amagos o actos de kale borroka sean cuales sean su grado y consecuencias. El PP, escarmentado con ETA, cree que se ha tendido una trampa a Zapatero. De hecho, la entrevista en Gara que causó desazón en el Gobierno, llevó al PP a concluir que en ningún momento ETA se ha planteado una rendición. Por tanto, la decisión de Zapatero de dar ya por verificado el alto el fuego y su creencia de que se dan las condiciones para un diálogo formal con ETA es más que prematura a juicio del PP. Su dirección lamenta que Zapatero, en lugar de ralentizar el proceso, lo impulse con un imprudente salto al vacío Fuentes próximas al líder del PP, Mariano Rajoy, recuerdan que cuando Zapatero recabó su apoyo para dar los primeros pasos del proceso de paz sólo se mostró favorable a conceder un tiempo al presidente del Gobierno para sondear y comprobar si ETA estaba dispuesta a abandonar las armas como condición previa a cualquier diálogo posterior. Dado que tras esa exploración no hay tal abandono de las armas, Rajoy se siente liberado de cualquier compromiso con Zapatero. Para el PP, llegado este momento decisivo- -es el momento en el que Zapatero, según el calendario que él se había marcado, tenía que optar por dar pasos en una u otra dirección- cualquier otra cosa que no suponga una ruptura del proceso de paz, o al menos un reforzamiento del Gobierno frente a lo que los populares consideran una imagen de cesión ante ETA, es un error. Y el PP no quiere participar de él. Huida hacia delante Ayer, su secretario general, Ángel Acebes, arguyó que ningún Gobierno puede sentarse a negociar con quien mantiene la amenaza de volver a matar Nuestro apoyo al Gobierno- -continuó- -se circunscribe al objetivo de la disolución de la banda terrorista y la entrega de las armas. No tendrá el presidente nuestro apoyo para ninguna otra cosa Se está ante un chantaje a 44 millones de españoles terminó. El PP sospecha que en el punto más arriesgado del proceso hasta este momento- -de extrema gravedad y delicado según Batasuna- Zapatero se ha decantado por una huida hacia delante. Incluso, hay voces autorizadas entre los socialistas que admiten que ante la tesitura de avanzar o retroceder, Zapatero se ha arriesgado a dar un paso al frente para evitar que la situación se pudra en el convencimiento de que si España desea el final de ETA, hace falta valentía. Esta expresión de un miembro del Gobierno- -el riesgo de Zapatero y Patxi López, ayer durante la Fiesta de la Rosa en Baracaldo que el proceso se pudra -viene a refrendar la percepción de que la entrevista a dos etarras en Gara había caído como un jarro de agua fría en el Ejecutivo y la sospecha, a los dos meses del alto el fuego de que podía entrarse en una fase de estancamiento. El PP está convencido de que el deseo de Zapatero es reanimar unas expectativas un tanto alicaídas y de que en su estrategia de exteriorizar que todo va razonablemente bien quiere tener a Rajoy a su lado. Pero el líder del PP no va a estar por la labor y además se queja ante miembros de su entorno de la escasa información que recibe del presidente del Gobierno: ni siquiera- -según denunciaron ayer a ABC personas próximas a Rajoy- -sabía que Zapatero iba a proponer una reforma constitucional para el reconocimiento de las víctimas el terrorismo en el preámbulo de la Carta Magna. Rubalcaba, el miércoles pasado: No hay convicción de que ETA quiera poner fin a la violencia ABC MADRID. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, consideró el pasado miércoles que el proceso abierto tras el alto el fuego de ETA tiene bases sólidas aunque admitió que tiene un punto de partida al que todavía no hemos llegado: alcanzar la convicción de que ETA quiere poner fin a la violencia Así se pronunció Rubalcaba en su primera comparecencia ante la No quiere aparentar complicidad Es más: Rajoy está molesto porque Zapatero haya hecho público su anuncio en Baracaldo a sabiendas de la oposición del PP a dar su aval para iniciar el diálogo hasta que ETA entregue las armas. Así se lo había hecho saber el PP a Moncloa antes del viaje de Zapatero a Bilbao y, pese a ello, el jefe del Ejecutivo continuó adelante. Con este panorama, en el PP hay cada vez más resistencia a dejarse arrastrar por Moncloa hacia una falsa apariencia de complicidad Zapatero- Rajoy y se preguntan de qué servirá convocar el Pacto Antiterrorista antes de la cita de Zapatero en el Congreso si el Comisión de Interior del Congreso, en la que anunció que el Gobierno, antes de la discusión parlamentaria sobre ese punto de partida convocará el Pacto Antiterrorista y comparecerá en la comisión de Secretos del Parlamento para informar a los grupos. El titular de Interior aseguró que mantendrá la política penitenciaria respecto a los 491 internos vinculados con ETA, que están distribuidos en 51 prisiones.