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6 Opinión LUNES 22 5 2006 ABC EL OBSERVATORIO EN FIN LAS VÍCTIMAS Y LA CONSTITUCIÓN NEONACIONALISTAS amargamente los socialistas catalanes durante la interACE un par de semanas ocupaba este espacio minable gobernación nacionalista: aquélla en virtud de buscando una explicación a esa asimetría en virla cual quienes se oponen a las políticas del gobierno natud de la cual términos como neoliberal o neoconcional de turno son tildados automáticamente de antipaservador han adquirido carta de naturaleza en el lenguatriotas; la que atribuye en exclusiva la representación je político, siempre en sentido peyorativo, mientras que de Cataluña a quienes se apropian de su nombre para vocablos como neosocialista o neonacionalista ni siquiemantener una posición de poder; ésa misma que convierra han llegado a ver la luz. Atribuía ese fenómeno a la te tal representación en patente de corso para superioridad de los intelectuales de la izquierda cualquier tropelía. Que no es otra, en definitiva, en el manejo de la artillería del agit- prop, frente a que la que se revela sin tapujos en ese razonala autocomplacencia de una derecha confiada en miento según el cual el no al estatuto sólo puede los estragos que causaría en el bando contrario, ser aprovechado por el PP y únicamente en conpor sí sola, la caída del muro de Berlín. En consetra de Cataluña Una conclusión ésta que concuencia, proponía el retrato- robot de lo que sería vierte en cómplices de un delito de lesa patria a un neosocialista, utilizando herramientas parecilos miles y miles de ciudadanos catalanes que didas a las empleadas para acuñar los términos citados en primer lugar, y aplazaba para un momen- EDUARDO SAN sienten de buena fe de las chapuzas de un estaMARTÍN blishment nacionalista que extiende sus domito posterior intentar algo semejante con el connios bastante más allá de CiU y ERC. cepto de neonacionalista. Advertía en todo caso que en La novedad que transforma esas viejísimas prácticas ocasiones, son los mismos que los anteriores que los excluyentes en neonacionalismo es que quienes las utilineosocialistas se entiende. zan intentan camuflarlas bajo el discurso de la izquierda Los socialistas catalanes ofrecen, transcurrido tan tradicional. También porque comienzan a hacer furor, breve plazo, la oportunidad de probar ambas proposiciovistas las ventajas, en territorios a salvo de esa plaga hasnes: que existen neonacionalistas y que éstos se ocultan ta fechas muy recientes. Y así, son neonacionalistas quiecon frecuencia bajo la etiqueta del nuevo socialismo. Da nes predican la solidaridad pero han emprendido una un poco de fatiga, a estas alturas, volver a referirse al carrera en pelo por hacerse cuanto antes con una realilema acuñado por el PSC El PP utilizará tu no contra dad nacional Olfatean lo que de privilegio pueda conteCataluña para la campaña previa al referéndum del ner esa definición en un futuro reparto de recursos, en estatuto. No es imprescindible; no revela nada que no se lugar de denunciar, como corresponde a una auténtica estuviera detectando casi desde la formación misma del izquierda, que es inmoral que cualquier diferencia de gobierno tripartito. La verdadera importancia de esa fraidentidad se traduzca en tal privilegio. Y lo son también se en estos momentos es que, acuciados sus inspiradores quienes se llenan la boca con conceptos tales como cohepor la eventualidad de un resultado nada glorioso en el sión territorial o justa distribución de los recursos citado referéndum, le pone una letra absolutamente repero blindan los ríos a toda prisa aprovechando que sus veladora a la música que se venía escuchando desde los respectivos pisuergas pasan por la reforma de sus estatupactos del Tinell; a saber, que un segmento del socialistos. En definitiva, aquéllos que, en un mundo en el que mo catalán ha sucumbido a prácticas excluidoras prolas fronteras desaparecen, levantan vallas de autismo pias de los nacionalismos de toda laya. promoviendo la enseñanza de una geografía e historia El lema de marras es Pujol en estado puro. Expresa de campanario en nombre de no se sabe qué progreso. exactamente la misma conducta de la que se lamentaron E L presidente del Gobierno, al anunciar que el próximo mes comunicará al Congreso el comienzo del diálogo con ETA, ha hecho pública su propuesta de que haya una mención a las víctimas del terrorismo en el preámbulo de la Constitución, el libro de la convivencia según la expresión de Rodríguez Zapatero. Sentiré pasar por agorero entre algunos entusiastas, pero, más que conmoverme, la iniciativa me ha inquietado. Suena a premio de consolación, y habrá que ver de qué deben consolarse ahora las víctimas. Lo cierto es que el presidente no ha dado con la clave del trato con ellas. Han abundado las buenas palabras, incluso con el toque pomposaGERMAN mente emotivo que RoYANKE dríguez Zapatero despliega para aquello que quiere mostrar como parte de su corazón, pero el disenso es evidente y no se debe sólo al carácter del presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, sino a los cambios en la política antiterrorista- -anteriores al alto el fuego de ETA- -para sustituir la contundencia (eficaz, por cierto) del Pacto por las Libertades por el apaciguamiento de la banda mediante el diálogo. No quieren las víctimas, como se ha visto, versitos conmemorativos, y no quiere el Gobierno que éstas le dicten una política que debe fijar el Parlamento. Pero el papel de las víctimas no es la determinación de lo que corresponde a la soberanía popular ni ser el ornamento vacío de ésta, sino constituir en la acción política cotidiana el símbolo vivo de que, ante el terror, hay víctimas porque ciertamente hay verdugos, se ataca, se amenaza y se chantajea a los ciudadanos porque hay totalitarismo. Si las víctimas pretendieran sustituir a los representantes democráticos se pondrían fuera del sistema, si los representantes olvidaran a las víctimas dejarían a un lado lo que significan: la libertad que los verdugos pretenden abolir. No se las va a olvidar, se me dirá, incluso van a quedar mencionadas en la Constitución. Pero parece que, al mismo tiempo, se considera a los dirigentes de la banda terrorista y su entramado hombres de paz y a la convivencia fruto de un esfuerzo compartido según dijo ayer Rodríguez Zapatero, que se entiende va más allá de la letra del libro por seguir con el símil, una generosidad (también habló de ella) que supera el normal funcionamiento de la democracia, que no se basa en la generosidad, sino en los derechos. Sobre todo cuando el presidente viene suscribiendo normas de convivencia sin el consenso con el principal partido de la oposición y lo desea ahora con los que asoman desde los pozos del totalitarismo. Lo que las víctimas merecen son los derechos y no generosas menciones formales en la Carta Magna, la libertad antes que la paz que, como dijo Arturo Capdevila y repitió Borges, puede, a diferencia de la primera, ser sumisión y complicidad. H -Todos los presidentes negociaron con ETA antes que yo. Pero ninguno cayó en una cosa tan simple: conceder a los terroristas lo que piden para que no maten.