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ABC DOMINGO 21 5 2006 59 Tras la resaca Almodóvar, el cine se toma un respiro en el festival de Cannes Unamuno no era tan buen poeta como Cernuda y además era muy Unamuno, por eso su ejemplo no cuajó ¿Qué poesía hay que no sea de la experiencia? Tampoco sé qué daría la poética del silencio sino un libro en blanco? dió a otros poetas, pero ellos no contaban con ningún poema extenso. Así que me pidieron que acompañara el mío de otro y publiqué Los santos inocentes y La muerte de Sócrates Un tercer poema quedó fuera. -Esos poemas son de la época de Palabras a la oscuridad ¿verdad? -Sí y ése es el libro central de mi juventud, en cuanto a que es más extenso y doy un giro, en algún momento, hacia la meditación. Es un libro complejo y, como mis libros de juventud, es más pesimista que los escritos después. La poesía se impone como quiere ella, yo nunca la he mandado, sólo la he vigilado, porque al escribir tengo que aclararme lo que estoy escribiendo. Claro, yo soy el primer lector de mi poesía: cuando la estoy escribiendo y cuando la he acabado. ¿Qué nos dice de Aún no Insistencias de Luzbel El otoño de las rosas y La última costa -Hay una línea de Las brasas el más sensorial de todos mis libros, que pasa por Palabras a la oscuridad y Aún no libro más seco, y acaba en la primera parte de Insistencias de Luzbel que es una sección metafísica y muy abstracta. Allí me detengo porque la abstracción ha sido máxima. Y luego recurren la sensualidad y el mundo afectivo en su segunda parte. Reaparece esa línea paralela a la primera y acompaña a El otoño de las rosas que es, quizá, el libro central de mi madurez y el que me representa mejor, porque hoy ya estoy más cerca de la madurez que de la juventud y voy hacia La última costa Este libro, con respecto al libro anterior, también se depura más. -Por último, Brines también ha sido un poeta que ha apadrinado a otros poetas, especialmente los jóvenes (en poesía se es joven a los 50 años) que se agrupan bajo la llamada nueva sentimentalidad o poesía de la experiencia -Ellos están cambiando, no sé si lo ha percibido. Es una generación francamente buena y numerosa. Ahora han hecho una inflexión y marchan hacia una poesía de mayor calado, incluso tocando la metafísica. Han pasado de eso que se llamaba poesía de la experiencia Yo quisiera saber qué poesía hay que no sea de la experiencia. Tampoco sé qué daría la poética del silencio sino un libro en blanco. Son etiquetas engañosas. Otros hablarán de poesía de la diferencia y ¿qué poeta importante hay que no sea diferente? Francisco Brines posa en una fotografía de archivo tomada en el Ateneo de Madrid pueden personalizarse y no tienen por qué ser rémora, sino conformadoras de una voz enteramente personal. -Una voz personal que se manifiesta con una métrica muy personal, en la que abunda el heptasílabo, muy poco frecuente... -Y el alejandrino. Y el endecasílabo, al que yo considero el rey de los metros pues combina muy bien con los versos impares. Si es narrativo y encabalgado, como lo hace Cernuda, el efecto resulta orquestal con sordina. Suena maravilloso porque produce muchos acentos y sorpresas. Y se puede decir que el llamado verso libre que viene de Walt Whitman es una conquista de la poesía contemporánea. El endecasílabo combinado con heptasílabos y pentasílabos, todo encabalgado, conforma nuestro verso libre que se diferencia de la prosa, claro, por el ritmo. Un ritmo que casi siempre está sustentado en esos metros. El octosílabo lo utilizaron sus compañeros Lorca, Alberti, etc. en los romances, l pero a Cernuda, el romance nunca le interesó. Incluso cuando escribe canciones, las escribe a su manera y son canciones que no lo parecen en absoluto. -Quizá porque el oído de Alberti y Lorca, por ejemplo, es exterior y el de Cernuda interior de la música del mundo a la música del alma. -Totalmente. Y yo creo que al poema no lo dirige tanto el ritmo como lo que dice, las ideas. -Poeta reflexivo que no usa la inteligencia como Quevedo, que corta como un estilete. -Cernuda es el poeta que tiene más concepto, no sólo entre su generación, sino de las anteriores. El poeta que más razona porque medita más, pero su meditación nunca olvida lo sensorial y lo afectivo, porque lo conceptual solo nunca sería poesía, mientras que a solas lo sensorial o lo afectivo sí. Lo conceptual tiene que estar acompañado de una sensorialidad, de una afectividad que hagan que el poema no sea sólo una construcción racional. -Cernuda hizo lo que se llama un libro de formación y bajo un mismo título, La realidad y el deseo fueron añadiéndose sus diversos poemarios que, a su vez, tenían su propio título. Algo parecido hizo usted al reunir su propia poesía completa en Ensayo de una despedida -Mis libros siempre son el mismo libro escrito en distintas épocas. Teniendo en cuenta que el hombre que soy yo ha sido muchos hombres, por algunos puntos de identidad que son los que ocasionan en mí no el engaño, sino la verdad de ser el mismo, yo les deba título cuando terminaba el libro, cuando lo componía para publicar. Y entonces, según la lectura, les daba título. Y cuando los tuve que reunir para publicarlos juntos, los títulos, siendo muy diferentes, respondían a una misma vición del mundo. Las brasas -Lo escribí a los veintitantos años, y el protagonista era un hombre viejo en una casa y en un paisaje esperando su final. Justamente lo que me está ocurriendo ahora. Yo estoy en esta casa, solo, esperando la cesación de la vida. Así que aquel libro ha sido, en cierto sentido, premonitorio. Y es un libro muy sensorial y afectivo, el menos conceptual de todos. El concepto está en la visión general, pero no en la entrega puntual de los poemas. Materia narrativa inexacta -Me pidieron en Poesía para todos una colección que apareció en Madrid, un poema largo. Petición que se exten- Las coplas... de Manrique es el primer gran poema moderno, una elegía de hoy mismo El surrealismo español aprende del francés más que lo sigue. El surrealismo es libertario y fue muy necesario