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58 DOMINGO 21 5 2006 ABC Cultura y espectáculos FRANCISCO BRINES Poeta y ensayista Mis libros siempre son el mismo libro escrito en distintas épocas Hoy el poeta Francisco Brines (Oliva, Valencia, 1932) leerá su discurso de ingreso en la Real Academia Española, donde ocupará la vacante dejada por el dramaturgo Antonio Buero Vallejo. Hablará de la Unidad y cercanía personal de Luis Cernuda en elogio a un poeta mayor TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: JULIÁN DE DOMINGO ¿Qué hubiera pensado Francisco Brines en 1965, cuando era un joven inconformista, si le hubieran anticipado que hoy ingresaría en la Real Academia Española? -No me lo hubiera planteado. Yo veía la Academia más como la sede propia de los filólogos y gramáticos, lingüistas y lexicógrafos que de los escritores, ¿Qué va a aportarle en 2006? -Nada. La buena voluntad, ninguna cosa esencial. Sigo creyendo que son ellos, los que he citado, quienes aportan algo, pues hacen el Diccionario. Los escritores matizarán y podrán dar su opinión, o quizá añadan alguna cosa inesperada, pero allí la labor más continuada y seria la realizan los filólogos. ¿Por qué ha dedicado su discurso a Luis Cernuda? -Es un reconocimiento personal, pero, siendo personal, me hago representante de la poesía española posterior, porque efectivamente su obra ha ido aumentando en difusión entre los lectores y en repercusión entre los poetas posteriores. Además, Cernuda es un poeta mucho más complejo de lo que puede aparentar en un principio. -Cernuda también asombró a mi generación de lectores, cuando Barral publicó su Poesía completa a principios de los años 70... -Esa impresión antes la tuvimos nosotros cuando su obra no se veía en librerías. Yo llegué a él a través de una antología, la de Alfonso Moreno, que era muy nutrida de poetas y en la que Cernuda estaba muy bien seleccionado. Entonces me quedé totalmente impresionado, igual que los poetas de mi generación y otros que lo conocieron gracias a la revista Cántico Y antes la sintieron otros poetas y no poetas, como Rosa Chacel o María Zambrano, allá en la pre guerra, cuando apareció la primera edición de La realidad y el deseo Entonces suscitó un interés tremendo, lo que pasa es que ese interés se sepultó al estallar la guerra civil tres meses después, pero salieron muchas críticas y ya muy favorables. Luego, la obra de Cernuda se ve afectada por su marcha a Inglaterra de dos maneras: fue un acierto para su poesía y un desacierto para su difusión. Tuvo, Luis Cernuda La obra de Cernuda ha ido aumentando en difusión y en repercusión entre los poetas posteriores Brines señala el aprecio que el poeta tuvo por Garcilaso y por Bécquer, poetas del sentimiento además, la desgracia de que a nuestra guerra civil siguiera la II Guerra Mundial, con lo cual la soledad de Cernuda y su distanciamiento del mundo hispánico fueron mayores. Esa misma impresión ante la poesía de Cernuda también la sintieron algunos poetas americanos. -Por ejemplo, Paz, quien a principios de los 60 escribe su ensayo La palabra edificante junto a los dedicados en Cuadrivio a Darío, Pessoa y López Velarde... -Y no sólo Octavio, cuya admiración por Cernuda es bien conocida- -y que era correspondida por él- -sino otros poetas ilustres. -Cernuda era tan singular que, cuando el grupo generacional se rinde ante Góngora, él también reivindica a Garcilaso y a Bécquer, que entonces no suscitaban tantas simpatías, quizás sólo en Salinas, ¿verdad? -Gustándole Góngora mucho, como demuestra el poema que le dedica en Como quien espera el alba Un poeta puede gustar de otro muy distinto y en su poesía estar cerca de otros que se hallan en la misma línea, como lo estaba Garcilaso más que Góngora en la expresión y en la manera de exponer de Cernuda. Luego está su enorme aprecio por Bécquer, aprecio que antes ya manifestaron Juan Ramón, Machado y Unamuno. No crea, Bécquer fue muy honrado por los que vinieron tras él. Los poetas del 27 se inclinaban más por Góngora, porque conectaba con los movimientos experimentales que sobresalían en aquel momento: era el gran experimentador del Siglo de Oro, y en ese sentido, fue leído en el XX de una manera muy relevante y estudiado de forma muy brillante no sólo por Dámaso Alonso, sino por otros, como el gran filólogo y ensayista mexicano Alfonso Reyes. El empeño fue, más que hablar de su obra, desvelarla. ¿Puede llamarse recelo contra el sentimiento cierta minusvaloración de Garcilaso y Bécquer? ¿No se ha dicho despectivamente que eran poetas sentimentales -Eso son accidentes de una época o de un momento determinados. Lo mismo ocurrió en el campo de la pintura con lo figurativo; y en el de la música con la melodía, ¡nada menos! Pero la melodía, lo figurativo y el sentimiento tocan lo más íntimo de la persona. Hoy no estamos en esa tesitura. Ahora podemos buscar en unos y en otros, eso es lo bueno que ha tenido el desarrollo del siglo XX. La poesía de Jorge Manrique, que es sentimiento, está presentísima. Y podemos considerar que sus Coplas... es el primer gran poema moderno, una elegía de hoy mismo. -También el surrealismo fue im- portante para el 27, como se aprecia no sólo en Cernuda sino en Lorca, Aleixandre o Alberti. Pero ¿no se trata de un surrealismo distinto al francés, sin ortodoxias? -El surrealismo español aprende del surrealismo francés más que lo sigue. Y no olvida que lo que importa es, en definitiva, lo que se diga del ser humano. Y ayuda en dos terrenos: primero, en el desvelamiento de lo mágico y de lo sorprendente; y segundo, como tripulación de los sentimientos interiores que el pudor o las convenciones morales habían impedido expresar. Yo creo que en ese sentido el surrealismo es libertario y fue muy necesario. A partir de él ya es posible decir cualquier cosa. -Cernuda es, además, un poeta reflexivo de gran hondura. -Fue un golpe de timón de Cernuda que desvió la gran influencia de la poesía francesa a la anglosajona. Pero eso ya lo inició Unamuno, quien no era tan gran poeta como Cernuda y que además era muy Unamuno, lo que hacía que su ejemplo no llegara a cuajar. Con Cernuda eso sí que es excepcional, pues siendo su poesía personalísima, miró no sólo a los clásicos españoles en su diversidad, sino que asumió la poesía europea importante, no sólo la francesa y la inglesa, sino también de otras lenguas: de Hölderlin a Lepoardi... Es un poeta enciclopédico. Su caso, además, demuestra que las influencias