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ABC DOMINGO 21 5 2006 Madrid 43 El portero de un club de alterne mata a una prostituta y se atrinchera con otra en un bar El agresor arrojó por la ventana a su compañera de piso y retuvo a su novia hasta que fue reducido b El móvil pasional pierde fuerza con respecto a los problemas derivados del turbio negocio de la prostitución. El detenido se autolesionó en el cuello y un brazo CARLOS HIDALGO MADRID. Una historia rocambolesca, casi de película. Así podría definirse el suceso que estremeció ayer a los distritos de Chamartín y de Salamanca. Una joven rumana, empleada en un club de alterne, pereció cuando su compañero de piso, búlgaro y portero del local, supuestamente, la tiró por la ventana. El presunto agresor, acto seguido, cogió a su pareja, la llevó a un bar, y, armado, allí se atrincheró hasta que fue detenido por la Policía. Confesó el crimen. Los hechos comenzaron poco después de las dos de la tarde, cuando Mario P. H. de 26 años, llegó a la vivienda que compartía con Nicoletta A. C. rumana de 27 años, y su chica, Eugenia Georgia A. búlgara de 21. Todos están relacionados con el mundo de la prostitución, según los primeros indicios. Al cabo de un rato, se produjo una discusión por motivos, indicaron las fuentes consultadas, ajenos a una razón sentimental. Eso sí, algunas fuentes indicaron que la fallecida podría estar en los primeros meses de gestación. El trasfondo económico de la esclavitud sexual podría estar detrás de todo. El presunto agresor, como otras tantas veces, apareció muy ebrio en el piso. ¡No! ¡No! fueron las últimas palabras de Nicoletta antes de que Mario la defenestrara desde un segundo piso. Cayó en el patio de luces, boca arriba, ataviada solamente con una breve bata y las bragas, indicaron los testigos. Los sanitarios del Summa desplazados posteriormente allí ya se la encontraron muerta, informaron fuentes de Emergencias 112. Acto seguido, Mario cogió un cuchillo y a su novia, Eugenia Georgia, que estaba descalza, la sacó del edificio, situado en el número 180 de la calle de López de Hoyos (Chamartín) y, a pie, la obligo a que le acompañarla al show girls Executive s, donde trabajan. El local estaba cerrado. Así fue como se dirigieron a un bar muy cercano, La Esquinita, en el cruce de Claudio Coello con María de Molina (Salamanca) En el interior del local se encontraban su gerente y una emplea- La Policía acordonó el bar donde terminó la tragedia; a la izquieda, el búlgaro, atendido por el Samur da rusa, Natacha, así como dos obreros, puesto que el establecimiento estaba siendo sometido a una rehabilitación. Llegaron muy nerviosos. Ella se sentó en una silla, y él empezó a gritar: ¡Dame una cerveza! ¡Dame tabaco! ¡Dame fuego! Yo le puse la cerveza y agua a la chica, y me fui a llamar a la Policía, porque venía con un cuchillo de cocina y con sierra explicó el camarero. Natacha, que conocía de vista al búlgaro, puesto que había sido cliente del bar, vio sus manos ensangrentadas, así que fue a buscar agua oxigenada para curarle. Él no se dejó. JULIÁN DE DOMINGO ¡Sal de la barra! ¡Te voy a matar! ¡Dame las llaves de tu casa! le exigió, pero la chica se negó a ello. Mario, presa de los nervios, entraba y salía Se oyeron voces, gritos y, finalmente, el impacto del cuerpo en el suelo La confusión fue una de las notas predominantes durante las primeras horas posteriores al suceso. Ni siquiera estaban claras las identidades de sus tres protagonistas, ya que todos estaban en situación irregular en España y, probablemente, alguno de ellos, incluso utilizaba una identidad falsa. De hecho, a Eugenia también se la conocía por el nombre de Eva y algunos vecinos dijeron que Nicoletta era otra chica que abandonó el piso corriendo cuando vio lo sucedido. La dueña de la finca, Margarita, esperaba ayer que Nicoletta volviera al piso. Era a ella a quien se lo tenía alquilado y, a su vez, la rumana se lo realquilaba a otras personas extranjeras. Así fue cómo llegaron Mario y Eugenia, hace un mes, a esa casa. Y así fue cómo empezaron los gritos, las peleas, las borracheras... Hasta ayer. Se oyeron voces, gritos y, finalmente, el impacto del cuerpo en el suelo Y todo acabó. del local, e incluso llegó a autolesionarse con el cuchillo en el cuello y en el antebrazo izquierdo. Le puso el cuchillo en el cuello a Eugenia y le decía: Tú, tranquila, tranquila Obligó a Natacha, amenazándola con el arma- ¡Sal de la barra, que te voy a matar! gritaba- a salir de la barra del bar y abandonar el local. Fue entonces cuando Mario cerró las puertas a cal y canto y se quedó a solas con su rehén. Pronto, se personaron en el lugar los agentes de la comisaría de Salamanca, quienes, por espacio de media hora, intentaron que el búlgaro depusiera su actitud. Finalmente, la chica retenida consiguió, hablando con él, que la soltara, momento que aprovechó para huir. Entonces, el agresor se intentó esconder en una zona inferior del bar, pero los agentes consiguieron detenerle y quitarle el cuchillo. Allí se trasladó el Samur- Protección Civil, informaron fuentes de Emergencias Madrid. Mientras curaban a Mario, éste les confesó: También acabo de matar a una chica en López de Hoyos Se trataba de Nicoletta, cuya defenestración se creyó, en un principio, que se trataba de un suicidio. Eugenia sufrió una crisis de ansiedad.