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38 Internacional DOMINGO 21 5 2006 ABC Aunque la senadora insiste en que por ahora sólo piensa en renovar su escaño, la política de EE. UU. empieza a obsesionarse con su candidatura presidencial para 2008 ¿Quién puede frenar a Hillary Clinton? TEXTO PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL. FOTO AP WASHINGTON. Aunque estos días Hillary Clinton repite una y otra vez que sus ambiciones se limitan a renovar por otros seis años su escaño senatorial en las elecciones previstas para noviembre, la ex primera dama de Estados Unidos no deja de inspirar toda clase de especulaciones, predicciones y hasta obsesiones de cara al pulso por la Casa Blanca previsto para 2008. El primero en más de medio siglo donde no competirán como candidatos un presidente o vicepresidente. Y el primero en el que el Despacho Oval podría terminar de convertirse en un balón político regateado por dos peculiares familias. En un vistazo por cualquier librería medianamente surtida, no es difícil encontrarse con parte del medio centenar de libros sobre el desembarco político de Hillary Clinton con títulos como La trampa de Hillary La Evita americana o El caso contra Hillary Clinton En su mayoría volúmenes despectivos escritos para una audiencia que parece disfrutar detestando a la ex primera dama, convirtiendo en multiplicada realidad editorial ese chascarrillo de que si uno no tiene nada bueno que decir, entonces debe estar hablando sobre la senadora demócrata por Nueva York. Sin embargo, entre todo este filón de escorados pronunciamientos, destaca el reciente volumen publicado por John Podhoretz. Analista político con impecables credenciales conservadoras- -que abarcan desde su periodo como escribidor de discursos en la Administración Reagan hasta sus comentarios en la cadena Fox News- -que se ha atrevido a denunciar la falsa com- placencia del Partido Republicano hacia Hillary Clinton y explicar cómo la candidata presidencial in pectore para 2008 cuenta con todas las papeletas para resultar imparable. En su recién publicado libro Can she be stopped? ¿Se la puede parar? editorial Crown Forum) el comunista político del New York Post argumenta que el triunfo de la restauración de los Clinton no es una posibilidad remota sino un destino difícilmente evitable a menos que los conservadores- -empezando por Karl Rove- -dejen de creerse que la ex primera dama es demasiado controvertida e izquierdista como para ganar en el mismo país que ha dado dos mandatos a George W. Bush, cada vez con más votos. Fondos incomparables El punto de partida de la comentada argumentación de Podhoretz es que cuanto más he pensado en esto, más locura me parece presuponer que no puede ganar esta persona famosa, con una colosal cantidad de dinero en sus manos, que lidera toda clase de encuestas A su juicio, los republicanos en su desdén hacia la ex primera dama se olvidan de que es una persona seria, inteligente, buen político, que ha aprendido un montón en el Senado y que es una de las 10 ó 15 personas más famosas del planeta, lo que le da una calidad de trascendental estrella de rock De acuerdo con los datos más recientes, Hillary Clinton dispone de más de veinte millones de dólares para financiar su campaña senatorial, habiendo logrado reunir durante el primer trimestre de este año el equivalente a unos 55.000 euros diarios. Cifras in- Hillary Clinton, durante un acto público el pasado febrero en Washington Es seria, inteligente, buen político y una de las personas más famosas del planeta Los conservadores deben dejar de creerse que es muy izquierdista y controvertida comparables con los fondos manejados por los otros 32 senadores federales en búsqueda de reelección y los potenciales rivales de Hillary en Nueva York. Lo que ha dado pie para recordar que las regulaciones de la financiación política en EE. UU. permiten a un candidato con ambiciones presidenciales utilizar todo el dinero sobrante de sus anteriores campañas. Generar detractores Sin dudas posibles sobre su capacidad de recaudar fondos, estimados en 100 millones de dólares para mediados de 2007, el análisis de Podhoretz también insiste en que la demostrada capacidad de la senadora para generar detractores como moscas no es un factor que le cierre automáticamente las puertas de la Casa Blanca. Ya que la polarizada política del gigante americano- -como obligado punto de partida para cualquier candidato presidencial- -otorga a cada bando un 40 por ciento de votantes que bajo ninguna circunstancia piensa cambiar su voto. Este manifiesto sobre las posibilidades de una restauración de los Clinton, sin llegar a mencionar la luna de miel entre la senadora de Nueva York y Rupert Murdoch, también advierte que la vieja Hillary plagada de escándalos no será la candidata de 2008: Ahora tiene la más importante cualidad que puede tener un político con éxito: ha aprendido a adaptarse El decálogo de Podhoretz P. R. WASHINGTON. Si los republicanos no quieren despertarse la mañana del 5 de noviembre de 2008 con su peor pesadilla convertida en realidad- -la presidenta electa Hillary Clinton- -el libro de John Podhoretz sugiere un decálogo de estrategias electorales: I. -Dejarla al descubierto. Una Hillary transparentemente de izquierda no puede ganar. II. -Forzarla a votar. Un senador de EE. UU. emite de 200 a 500 votos anuales, cantidad que infalible- mente produce decisiones contradictorias y munición de ataque. III. -Hacerla que critique los recortes de impuestos. Con el correspondiente impacto negativo en jurisdicciones especialmente decisivas como Florida. IV. -Exagerar la importancia del libre comercio. Para que se pongan nerviosos los grupos de interés encuadrados en el campo demócrata. V. -Hablar mucho sobre sanidad. Y recordar que Hillary Clinton fue la persona que intentó instaurar en el año 1993 un sistema neo- socialista VI. -Sugerir una retirada de Naciones Unidas. Para que ella tenga que presumir de su enorme fe en el multilateralismo. VII. -Dar la batalla en la guerra cultural- -aborto, eutanasia, gays, feminismo- -pero con delicadeza. VIII. -Plantear una campaña reformista. Los republicanos no pueden ganar sólo por la vía negativa. IX. -Ir fuera de Washington con el fin de buscar un candidato. La Casa Blanca no es un puesto político de entrada para frustración de los partida- rios de Condoleezza Rice. X. -Nominar a Rudy. El ex alcalde de Nueva York, Rudolph W. Giuliani, sería el candidato más efectivo para frenar a Hillary.