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ABC DOMINGO 21 5 2006 33 El Parlamento iraquí aprueba el primer Gobierno estable desde la caída de Sadam, aunque incompleto Montenegro acude a las urnas para optar por una independencia perdida en 1918 Muchos palestinos boicotean los supermercados y restaurantes islamistas, temen salir a la calle, hablar con desconocidos, ser víctimas de la violencia generalizada, sufrir ajustes de cuentas... Hamás también asusta en Gaza TEXTO J. CIERCO CORRESPONSAL AP Hamás negó las acusaciones vertidas desde las filas de Al Fatah. Desde el Ministerio del Interior se llegó a decir incluso que el incidente en el que se vio envuelto Abu Rayab no fue un atentado sino un accidente, al caérsele una granada de mano a unos de sus guardaespaldas. Rectificación El portavoz responsable de esta primera versión rectificó horas después y se dijo incapaz de precisar lo que había sucedido. Algo que, a la postre, no tiene demasiada importancia. La voz de la calle ya ha escrito su particular titular: a Abu Rayab lo intentaron asesinar miembros de Hamás y de los Comités Populares de Resistencia. De ahí a los enfrentamientos armados generalizados, un paso menos. O dos. O tres. GAZA. Gaza tiene miedo y no sólo de Israel. Gaza se levanta y se acuesta asustada y no sólo por culpa de los asesinatos selectivos o bombardeos de Israel. Los habitantes de la Franja temen lo que pasa a sólo unos metros de la puerta de sus casas y no sólo porque allí pueda estallar uno de los misiles lanzados por los aviones sin piloto israelíes. Gaza tiene miedo y tiene miedo de Hamás. Desde que la organización fundamentalista islámica ganara las elecciones legislativas el pasado 25 de enero se ha dicho, probablemente con razón, que de haberse repetido los comicios veinticuatro horas después Hamás los habría perdido. Lo que entonces querían los palestinos era señalar con su voto de castigo los abusos, la incompetencia y la corrupción de Al Fatah, pero no hasta el punto de llevar en volandas a los verdes al poder. Se pasaron de rosca y lo están pagando bien caro. Tanto es así que, a diferencia de lo que este corresponsal pudo constatar hace sólo dos semanas, cuando los palestinos de Gaza acusaban a la comunidad internacional y a Israel de su delicada situación económica y humanitaria, los habitantes de la Franja hacen ahora responsable de la crítica situación que aquí se vive, al borde mismo de un enfrentamiento armado de gran calado, al Gobierno de Hamás. AFP Miembros de la nuevas fuerzas de seguridad creadas por el Gobierno de Hamás se disponían ayer a comenzar el patrullaje por la ciudad de Rafah, en Gaza tinos se han dado cuenta muy tarde de que Hamás no estaba preparado para gobernar. En Hamás comienzan a darse cuenta ahora. Los tiroteos se suceden sin solución de continuidad. Asomarse a la habitación con vistas del hotel es ya lo mismo que sentarse en una butaca de un cine para presenciar una película del oeste. La única salida Casi nadie quiere la guerra civil en Gaza, pero casi todos creen que comienza a ser la única salida. La unidad nacional entre Hamás y Al Fatah, hablarán de ello en una cita especial la próxima semana, es imposible. Lejos de dialogar crean policías especiales y propias con sus milicianos para echar más leña al fuego. Los pales- Sus habitantes hacen ahora responsable de la crítica situación que viven, al borde de un choque armado de gran calado, a Hamás Las bandas armadas se persiguen unas a otras; los disparos se oyen a cada minuto; las balas trazadoras surcan el cielo estrellado de la noche; las amenazas de muerte alcanzan ya a los periodistas palestinos... Gaza tiene miedo de salir a la calle, de hablar, de pasear, de tomarse un café de cardamomo o fumarse una pipa de agua. Y comienza a rebelarse. Muchos ciudadanos, hartos de que Hamás se llene la boca con la palabra democracia, denuncian que tampoco es democrático imponer su punto de vista y de vida desde el Gobierno a todos los palestinos y boicotean los supermercados, restaurantes, comercios islamistas en señal de protesta. Gaza tiene miedo y no sólo de Israel. También de Hamás.