Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
18 Nacional DOMINGO 21 5 2006 ABC Lo más urgente es abordar los trabajos para el cambio en las relaciones de mando y dependencia orgánica El potencial de reclutamiento en el País Vasco y Cataluña se ha incrementado este año un 60 por ciento Pitarch, un militar muy condecorado (Viene de la página anterior) ÁLVARO DELGADO- GAL LAS COSAS POR SU NOMBRE l domingo pasado cerré mi columna con la promesa de volver pronto a las palabras que Alejo Vidal- Quadras había pronunciado pocos días antes en Madrid. Me atengo a lo dicho y empiezo por hacerles un resumen de la intervención del eurodiputado. Vidal- Quadras entiende que la Constitución está prescribiendo por la vía de los hechos y que lo que se adivina en el horizonte no es un régimen público alternativo sino el caos. En esencia, un caos territorial. El caos territorial odia la soledad y, con él, vienen el caos político, administrativo y económico. Urge, en consecuencia, meter el arado en el surco abierto por el Consejo de Estado y labrar más hondo. Vidal- Quadras insta una reforma constitucional en toda regla que devuelva al Estado el control sobre el país. Y como piensa que el tiempo es oro, no se reduce a expresar deseos sino que se adentra en el territorio de las recomendaciones ejecutivas. Según Vidal- Quadras, el PP debería renunciar a toda veleidad de reforma estatutaria en las autonomías que gobierna y bloquearla allí donde, no siendo mayoría, es necesario contar con él para que haya quórum. Esto tendría que suceder, por así decirlo, ya mismo. A continuación, los populares deberían concurrir a las generales colocando la reforma constitucional en el centro de su programa. Vidal- Quadras ha expresado varias veces el resto de la estrategia. Una victoria popular daría el control del PSOE a los socialistas que no aprueban la deriva actual de los acontecimientos. Sería este PSOE remudado el que se pondría al habla con el PP a fin de iniciar los cambios constitucionales oportunos. Simpatizo con las invocaciones de Vidal- Quadras, por una razón sencilla: creo que su diagnóstico es más correcto que el de los conservadores dentro de su propio partido. Los últimos admiten que España ha mutado constitucionalmente y reconocen también que lo ha hecho de forma irregular, esto es, sobre la marcha y sin consenso. Pero opinan que lo mejor es adaptarse y sacar provecho de la situación sobrevenida. ¿Qué significa esto en puridad? Confirmarse en los territorios propios, reclamando todas las franquías que van anejas al proceso confederalizante, y no desdeñar la alianza con los nacionalistas si no existe otro modo de completar mayorías en el parlamento. La estética democrática de esta actitud es dudosa. Pero éste es sólo uno de los puntos. El otro, es que no se trata de una visión realista. Deténganse a pensar, no más, en el lío de la financiación, la cual parece que se va a regir por criterios estructuralmente distintos según cada región. El lío se contendrá al principio con dinero emanado E meza, esperanza y prudencia. -Otro de los grandes temas sobre la mesa: ¿Cómo valora el debate sobre la unidad de España? -Como militar no es de mi competencia emitir juicios políticos públicos, y menos de ese calado. Naturalmente, como ciudadano no soy ajeno a lo que pasa en mi país. Por eso, en mi casa, con mi mujer y mis hijos, discuto de los temas que nos afectan a los españoles, incluyendo los políticos. En cualquier caso, a mí me gusta pensar que soy un hombre de mi tiempo. ¿Conlleva el Plan de Transformación de las Fuerzas Armadas recién aprobado reducción de presencia militar en Cataluña y el País Vasco? -No de manera sustantiva en cuanto a volumen total de efectivos y unidades. El Ejército español se despliega en todo el territorio nacional fundamentalmente por razones estratégicas, de economía de medios y de potencial de reclutamiento. En base a esos argumentos existen las distintas guarniciones, entre las que se incluyen las de Cataluña y del País Vasco, que cuentan con unas instalaciones de gran calidad. -Por cierto, ¿cuál es el potencial de reclutamiento en las dos regiones? -Según mis noticias, este año se está incrementando el reclutamiento en más de un 60 por ciento sobre el año anterior. -También prevé unificaciones, supresiones y traslados de cuarteles. ¿Tienen muchos militares razón para estar preocupados por la movilización geográfica que se avecina? -Siempre que se aborda una nueva organización es inevitable que haya algunos movimientos y traslados de unidades. Este caso no es una excepción, aunque se tratará de minimizar el impacto social y familiar de los directamente afectados. De todas formas, hay que diferenciar lo que han de ser las nuevas relaciones de mando y cambios de dependencia orgánica que, de acuerdo con el Real Decreto 416 2006, deberán establecerse el próximo 1 de noviembre, y los cambios de localización geográfica que con seguridad requerirán más tiempo. -Uno de sus retos es profundizar en la interoperatividad con las fuerzas de aliados en lo que España ya tiene buena nota. ¿Qué echa en falta? -Conviene profundizar en el entrenamiento combinado con otros países y en la integración multinacional de las fuerzas para lo que es necesario, por otra parte, mantener también un fuerte impulso, en todos los niveles de mando, en el conocimiento de idiomas. ¿Cuáles son sus proyectos para la Fuerza Terrestre y qué ha pedido al Ministerio para materializarlos? -Sintetizaría dos líneas. Por una parte, preparar a mi Cuartel General de Sevilla para enfrentar la ingente tarea que el Plan de Transformación asigna a la Fuerza Terrestre. Una segunda línea sería alcanzar rápidamente los mayores niveles de eficacia, mediante el incremento de la cohesión interna de la fuerza bajo mi mando, la profundización en la doctrina y los procedimientos de actuación conjunta con el otro Ejército y la Armada, y el incremento de nuestras relaciones con las fuerzas de los países socios y aliados. de la Hacienda común. Pero cuando se acaben los superávits, lo que probablemente se instale sea un forcejeo desesperado sin un árbitro superior que ponga orden. Asistiríamos a raras complicidades transversales e ingresaríamos pronto en un maremagno político y económico de cuidado. Los conservadores, en fin, se equivocan. ¿Se sigue de aquí que las tesis de Vidal- Quadras triunfarán en el PP? No, o no ahora. El problema, una vez iniciada la explosión estatutaria, ha adquirido un formato nuevo. Quiero decir, un formato que no coincide ya con la disidencia nacionalista. Reparen en la idea, amagada por Rajoy, de transformar la ley electoral con el propósito de reducir la presión de los nacionalistas en el Congreso. Habría resultado tal vez eficaz hace cuatro años. Ahora es tarde, porque el proceso de desorganización se ha extendido al conjunto de la nación. Para cuando se celebren las generales, podríamos tener cerrado, además del Estatuto catalán y el andaluz, el canario y el balear. La rectificación que pide Vidal- Quadras es radical y el PP de hoy carece de instrumentos políticos y morales para acometerla. Sus barones no la quieren, se ha sentado un precedente infeliz en Valencia, y en regiones como Galicia los propios populares están pujando al alza. El cambio de perspectiva exhortado por Vidal- Quadras implica una revolución de los conceptos que va a contrapelo, no sólo de los lugares comunes dominantes sino de las propias rutinas de la derecha. Recordemos que hace nada Aznar decidió confundir, hipostáticamente, al PP con la Constitución. Y los ciudadanos siguen despistados. Atribuyen la mejora en las prestaciones sociales a las administraciones regionales e identifican- -acríticamente- -ese medro con el proceso descentralizador. Nadie ha disipado el espejismo, nadie les ha dicho que la madre del cordero está en el aumento del PIB. Al contrario: la clase política ha favorecido la noción boba de que descentralización y progreso material son especies sinónimas. Un intento serio de reforma del sistema, que no consistiría en liquidar las CC. AA. sino en hacer viable el tinglado potenciando al Estado central, tropezará, hasta que no estalle una crisis formidable, con la inercia ciudadana y los intereses de los políticos regionales en no ceder poder, influencia, y capacidad para la compra del voto. Demasiados desafíos para que el PP coja el toro por los cuernos. ¿Qué hará entonces? Invocar España, evitar estridencias, sugerir algunos retoques y ocuparse en ganar las elecciones sin plantear cuestiones verdaderamente importantes. Vidal- Quadras sí las ha planteado. Es mucho.