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ABC DOMINGO 21 5 2006 La Entrevista 11 El presidente Alejandro Toledo durante su última visita oficial a España ses compiten por capitales de inversión. El objetivo de las políticas públicas en esta América Latina enojada, impaciente, que pierde fe en la democracia, debe ser la reducción del número de pobres. Y eso no se hace regalando pescado porque eso significa un populismo de corto plazo. La mejor manera es a través del crecimiento económico que se traduce en una mayor calidad de salud y educación. Lo inverso es quemar las reservas internacionales, incrementar los déficit fiscales, gastar más de lo que se tiene y empobrecer a los pobres, dándoles pan para hoy y hambre para mañana. ¿Tiene una opinión sobre la política de nacionalizaciones en Bolivia o la apropiación por parte de ese Estado de las acciones del BBVA? -Yo no me voy a meter en la política interna de Bolivia o de Venezuela, pero sí le puedo dar mi opinión sobre la región. Creo que una medida como esa ahuyenta la inversión privada, frena el crecimiento y, consecuentemente, aumenta el desempleo y hace que los pobres sean más pobres. -Aunque Perú ha crecido económicamente durante su gestión, la desigualdad social sigue siendo calamitosa, lo cual es el caldo de cultivo para que surjan gobiernos como los de Chávez y Morales. Si Ollanta Humala llega al poder, ¿se sentirá usted un poco responsable? Cuando crecer económicamente no basta Muchos se preguntan cómo pasará a la historia el Gobierno del presidente Alejandro Toledo, el cual concluirá el próximo 28 de julio. Desde 2001, Perú cuenta con un crecimiento económico sostenido, una baja tasa de inflación, un tipo de cambio estable, una moneda fuerte (el Nuevo Sol) y ha duplicado sus reservas internacionales. Sin embargo, el índice de popularidad del mandatario ha sido uno de los peores de la región, llegándose a situar, incluso, por debajo del 10 por ciento. Su Gobierno, además, estuvo constantemente amenazado con la figura del vacío presidencial. ¿Por qué tal reacción? La victoria de Toledo en las elecciones de 2001 generó grandes expectativas entre los peruanos, quienes sufrían una fuerte recesión económica originada en los últimos años del régimen de Alberto Fujimori. No obstante, la población cree que las magníficas cifras macroeconómicas no se han traducido en una mejora de su calidad de vida ni en un aumento del empleo. A esa impaciencia habría que añadir los escándalos sentimentales y las acusaciones de corrupción en que se vieron envueltos Toledo y sus familiares en estos cinco años. Este 4 de junio se realizará la segunda vuelta entre el socialdemócrata Alan García Pérez y el nacionalista Ollanta Humala Tasso. El próximo presidente tendrá que afrontar las demandas sociales y estrechar las significativas diferencias entre ricos y pobres, en un país donde a los niños se les enseña a leer pero aprenden a trabajar; donde la gente aún camina encorvada bajo el peso de su miseria y donde los jóvenes piensan que su horizonte más lejano sólo es mañana. ¿Por qué debería sentirme responsable? ¿De dónde saca usted esa conclusión? En 2001 el 54 por ciento de la población peruana vivía en la pobreza, ahora es el 48. La pobreza extrema la recibí en 24 por ciento, ahora está en 18. Sé que no es suficiente y no estoy contento, pero recién comenzamos a cosechar. Entonces, no me diga usted que me sienta responsable. Yo no soy responsable de que los candidatos sean como son. ¿Y ha pensado cómo sería un Perú gobernado por Humala? -Sólo le puedo decir que yo respetaré la voluntad del pueblo. En el Perú, el presidente convoca elecciones y no debe pronunciarse sobre los candidatos ni sobre la campaña electoral. -Alan García ha sido su principal opositor. ¿No es paradójico que ahora usted le exprese su apoyo? ¿Apoyarlo yo? -Hace unos días, usted dijo que en esta segunda vuelta los peruanos tendrían que elegir entre la democracia y el autoritarismo en clara alusión a Ollanta Humala. -No dije eso. Yo dije que a esta contienda electoral no se trataba sólo de dos candidatos, sino de defender la democracia porque por ella yo luché. Yo no apoyo ninguna candidatura. -En el partido de fútbol que jugó en Viena, antes de la Cumbre, usted marcó dos goles... -Déjeme decirle que yo en Viena anoté cuatro goles: dos en la cancha y dos en la Cumbre. Los dos en la cancha, usted ya los vio. El tercer gol fue haber recibido la Presidencia de la Cumbre de la UE y América Latina. Y el cuarto fue haber logrado que el presidente Evo Morales se siente con nosotros, los países andinos, para iniciar la marcha hacia un acuerdo de comercio entre la Comunidad Andina y la UE. -Correcto, pero a pesar de haber anotado dos goles en el campo, su labor aquella vez no fue muy aclamada por el público vienés. ¿No fue acaso un reflejo de lo que le ha ocurrido en estos cinco años de gobierno? Es decir, ¿siente que los peruanos no han valorado sus goles -Cierto. Gobernar un país en transición con responsabilidad significa pagar un precio y lo he pagado. Bajó mi popularidad. Pero lo invito a mirar las encuestas. Hoy me dan 31 por ciento de popularidad y algunas, 54. -Pero durante cinco años su popularidad fue una de las peores en la región. ¡Pero es que para cosechar hay que sembrar! Y si usted quiere manejar un país con responsabilidad, no va a agarrar las reservas internacionales y quemar las divisas para entregar populismo en el corto plazo, sabiendo que en el mediano y largo plazo está haciendo a los pobres más pobres. -Usted ha dicho, con cierta melancolía, que no podrá cosechar lo que sembró. ¿No ha pensado en volver a aspirar a la Presidencia en 2011? ¡No! Estos cinco años han sido muy intensos. Gobernar en transición es muy difícil. Ahora me están diciendo: Cholo, no te vayas pero yo no tengo tiempo para eso. Voy a reestructurar mi partido político y voy a luchar por la democracia en América Latina. Este futbolista se va a otro campo.