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20 5 06 SALUD LA DUDA ¿El estrés de las embarazadas afecta a sus bebés? No si el estrés es moderado, como el que se soporta diariamente en las ciudades industrializadas y si la condición psíquica de la mujer es estable, según las últimas investigaciones. Ni la ansiedad, ni el estrés de intensidad media dañan el desarrollo mental y motor de los bebés, han concluido investigadores de la Universidad Johns Hopkins y del Instituto de Salud Infantil de Estados Unidos. Su afirmación se basa en la vigilancia de 137 embarazadas sanas y de sus retoños durante sus primeros dos años de vida. Los científicos están convencidos, sin embargo, de que las emociones de las madres durante el embarazo pueden afectar a sus hijos, pero no en el sentido que la creencia popular indicaba. De hecho, en el estudio se vio cómo las mujeres que se habían sentido más preocupadas durante su embarazo tuvieron niños con un desarrollo mental y psíquico más precoz, al menos hasta los dos años. También se observó que las madres con sentimientos más negativos hacia su embarazo y al hecho de estar embarazadas tuvieron hijos con ciertas carencias en el comportamiento. No se sabe si estas carencias se deben a un efecto biológico específico o simplemente a que las madres tratan de forma diferente a sus hijos no deseados. Esclerosis Más tiempo para los enfermos El Instituto de Neurociencias de Alicante emprenderá un ensayo para probar si un tratamiento experimental con células madre adultas puede frenar el implacable avance de la esclerosis lateral amiotrófica POR NURIA RAMÍREZ DE CASTRO terapia centra el trabajo del equipo de Salvador Martínez, del Instituto de Neurociencias de Alicante. Su propuesta es tratar a los enfermos con células madre extraídas de su propia médula ósea. Estas células se inyectarían en la médula espinal con la esperanza de estimular el desarrollo de las motoneuronas. Precedentes en Italia No es la primera vez que se prueba esta estrategia. En Italia, en el Hospital de Novara en Torino, ya se ha experimentado con enfermos. La terapia logró frenar la evolución durante tres años; después, la enfermedad siguió su avance, pero se ganó un tiempo vital para los enfermos explica Salvador Martínez. Sólo un porcentaje muy pequeño supera los diez años de vida tras el diagnóstico. En Italia el tratamiento no ha estado exento de polémica por el riesgo que supone inyectar directamente las células en la médula espinal. Parece más agresivo de lo aparente. Nosotros evitaremos riesgos. Monitorizaremos la médula del paciente durante la intervención. Con el registro de las raíces medulares, sabremos si dañamos la vía sensorial o motora de los axones El Instituto de Neurociencias de Alicante, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, necesita diez voluntarios para comenzar el estudio, aunque eso no será problema. Hay cientos de enfermos dispuestos a correr el riesgo recuerda Martínez. Pero sólo podrán incluirse enfermos con un tipo de ELA que afecte sólo a la médula espinal, que estén diagnosticados desde hace un año y conserven buena capacidad respiratoria. La Agencia del Medicamento también está dispuesta a autorizar el ensayo cuando se reciba toda la documentación necesaria, como el aval de los comités éticos de los hospitales que realizarán las intervenciones y los seguros de responsabilidad de los participantes. Este ha sido el principal escollo que debe superar la investigación porque durante los últimos meses la falta de fondos ha bloqueado el proyecto. P rimero dejan de caminar, después no pueden tragar, hablar, ni si quiera respirar sin ayuda. El avance de la esclerosis lateral amiotrófica o ELA es imparable. Sin pausa, todos los músculos del cuerpo se atrofian y quedan inertes porque las motoneuronas, las células que controlan el movimiento de la muscula- tura, se degeneran y mueren. Sólo la inteligencia, la memoria y los sentidos permanecen intactos ante la evolución de una enfermedad para la que no existe cura, ni fórmulas para detener su avance. La última esperanza de los enfermos está en un tratamiento experimental que podría frenar el deterioro y ganar años de vida hasta encontrar otra opción. Esa El investigador Salvador Martínez, en su laboratorio del Instituto de Neurociencias de Alicante JUAN LEAL