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ABC VIERNES 19 5 2006 99 Un tripulante del ABN 2 de la Vuelta al Mundo de vela muere en el Atlántico Norte por un golpe de mar Liga ACB. El Unicaja, el Juventud y el TAU se apuntan el primer asalto en los playoff por el título Sobre la apoteosis barcelonista Los bares de la ciudad hacen su agosto con la final Bares y establecimientos de comida rápida fueron algunos de los beneficiarios de la retransmisión de la final de la Liga de Campeones, un partido que despertó tal expectación que los cines de Barcelona registraron sólo la mitad de la entrada que acostumbran a tener un miércoles normal, día del espectador y en el que las salas se suelen llenar. Los bares estaban abiertos en su inmensa mayoría y todos se llenaron. La noche invitaba a la fiesta y el bullicio, y por millares, los barcelonistas, lejos de ver el partido desde la comodidad y tranquilidad que ofrece el salón de casa, optaron por seguirlo desde la televisión de un bar entre amigos y el previsible jolgorio. Peor suerte, económicamente hablando, corrieron los restaurantes, sobre todo aquellos que no disponen de televisión en sus salones, pues vieron cómo se anulaban muchas de sus reservas. Medio millón de personas participan en el paseo triunfal del equipo azulgrana La samba sonó con fuerza en la rúa que se realizó por las ciudad, que de nuevo volvió a congregar en masa a la afición barcelonista, y la fiesta terminó horas después en el Camp Nou E. Y. BARCELONA. La imagen de Leo Messi en el imperioso camión de 18 metros que trasladaba a la plantilla del Barcelona por las calles de la ciudad confesaba que la noche del miércoles se alargó en exceso por los locales más glamurosos de París, siendo Ronaldinho el cicerone. El joven canterano aguardaba en el piso inferior, con cara de resaca y ajeno a la fiesta que se vivía en la parte superior. Como lo fue cuando se ganó la Liga, la rúa por la ciudad fue espectacular. Más de medio millón de personas, según fuentes de la Guardia Urbana, homenajearon a los campeones en el interminable trayecto que partió desde Drassanes rumbo al Camp Nou, en donde aguardaban miles de aficionados enloquecidos y entregados. No estaba lleno el estadio, pero la gente que asistió, la mayoría de corta edad, no dejó de animar. El equipo llegó a Barcelona a las 16.08 en un vuelo en el que el propio Messi se erigió en el protagonista: Presidente, sube que Puyol, Ronaldinho y Xavi quieren hablar contigo sobre un asunto bromeaba con las primas de fondo. No queremos más relojes insistía. Fueron recibidos por unos 200 operarios del aeropuerto de El Prat y desde ahí se les escoltó para que posteriormente llegaran al punto de partida en barco. Al más puro estilo de los carnavales brasileños, la plantilla subió al ruódromo para iniciar el recorrido. Ahí tenían banderas, bufandas, gorros e incluso comida, por si se demoraba en exceso la ruta. Agotadas en tres horas las camisetas conmemorativas Las camisetas conmemorativas del triunfo en la Copa de Europa que los propios jugadores lucían en la rúa que recorrió las calles de la ciudad se agotaron en poco más de tres horas en la tienda oficial del Barcelona, situada a pocos metros del Camp Nou. La camiseta diseñada especialmente para la ocasión, de color azul marino, porta un lema en la parte frontal: Más que un club, campeones de Liga de Europa y la relación completa de jugadores y entrenadores en la parte trasera. La tienda del Barcelona recibió una partida que se agotó en pocas horas a un precio de 28 euros, y a partir de hoy pondrá a la venta una nueva remesa. Otro producto estrella que ya no se encuentra en la tienda del Barça es la camiseta amarilla, segunda indumentaria del equipo y que ha cuajado en la afición. REUTERS Gracias, afición La Copa de Europa presidía la plataforma del tráiler, en donde los jugadores se emplearon a fondo e incluso hubo quien se aventuró con la mesa de mezclas y con la batería. Belletti asumió que mucho tenía que ver la cosa con su histórico gol a falta de diez minutos para el final del partido y se entregó a la masa deleitando con sus bailes, mientras que Ronaldinho animaba a los más tímidos a sumarse al fiestón. E incluso Frank Rijkaard ofreció su imagen más desenfadada y se liberó. No dudó en ponerse en pie y bailar cuando sonó la música de Bob Marley. Ya en el estadio, en donde se realizaron actuaciones musicales con grupos catalanes, los futbolistas se dirigieron a los seguidores con un mensaje de agradecimiento común a la afición. Laporta y su familia, eufóricos durante la fiesta de anoche en el Camp Nou EFE