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66 Espectáculos VIERNES 19 5 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO (Viene de la página anterior) La última cena de Leonardo el apóstol que se sienta al lado de Jesús (a su derecha) no es un apóstol, sino María Magdalena confiesan los devoradores de la novela. Por esas insinuaciones medio mundo no invitaría a cenar ni a Dan Brown, autor material del libro, ni a Ron Howard, autor material de la película. Estos son algunos de los países que no quieren ver al Código ni en pintura, por orden de aparición, a un día de su estreno mundial: a) Tailandia: se proyectará censurada, sin los últimos 15 minutos; b) Perú: para el cardenal Cipriani, verla es una voluntaria cooperación al mal c) Venezuela: el Episcopado descifró el Código: Es una pura avalancha de calumnias Y así, entre abducción e indignación, el Código es apaleado en Rusia, Bielorrusia, India- -que le ha colocado dos rombos- China, Reino Unido, Grecia... y Manila, donde su Ayuntamiento aprobó la prohibición de la cinta, a pesar de que la censura nacional autorizó su pase a mayores sin reparos. Si usted viaja a Manila y es sorprendido en un manta adquiriendo el Código puede ser castigado hasta con seis meses de cárcel. En Francia (donde la autoridad eclesiástica la ha definido como simple película policiaca ya se ha estrenado y cosechado 223.000 espectadores. Tom Hanks y Audrey Tatou, en el interior del Museo del Louvre ABC El código Da Vinci no es la primera película que trenza en su argumento la intriga, las historias policiales y los asuntos religiosos. Aquí presentamos un pequeño catálogo MENCIÓN ESPECIAL Intrigas inefables ANTONIO WEINRICHTER Tom Hanks, arrodillado y a gatas Entramos a gatas por algunas puertas diminutas y nos arrodillamos sobre suelos muy duros. Sin duda, me ayudó como actor para ir aún más allá en mi interpretación de Robert Langdon profesor de simbología de Harvard y primer sospechoso de la muerte de un puntilloso conservador del Museo del Louvre, al que da escasa vida JeanPierre Marielle, porque comienza la película muriéndose... confiesa el oscarizado actor. El Código Da Vinci -libro- -ha sido traducido a 50 idiomas y lleva vendidos cerca de 50 millones de ejemplares. El Código Da Vinci -película- -promete hacer saltar la banca de la taquilla. Cara y larga, el filme resume su trama en estos títulos de crédito: Es un thriller en el que se investiga un misterioso asesinato que va a sacar a la luz el mayor montaje de la historia de la humanidad Tanto monta, monta tanto, el Código hace un guiño a La Virgen de las rocas donde Leonardo puso en práctica su técnica del sfumato Brown y Howard parece que se han esfumado por los cerros de Úbeda. Sólo resta saber si Pajares y Esteso- -que volverán a la gran pantalla 25 años después- -mejorarán con El Código Aparinci la versión de Howard y Brown. Los cómicos comenzarán a rodar en junio. Esteso encarnará a un empresario transportista y Pajares a un guía turístico, de profesión: ligones. Definitivamente, El Código Da Vinci es una película nihilista. En ella pasa la nada y su circunstancia. Con las cosas de la Iglesia no se juega. Es uno de los lemas no escritos de los productores cinematográficos, aunque uno sospecha que no se trata necesariamente de una cuestión de respeto religioso: con tal de de no perder público potencial, hace tiempo que pusieron en práctica lo que hoy se llamaría corrección política. Así, abundan las películas bíblicas pero no tanto lo que podríamos denominar los thrillers teológicos que elucubren con cuestiones relativas al dogma. El cine suele preferir el modo apocalíptico; si se trata de jugar con las cosas del más allá, es mejor convocar al diablo: sus partidarios no se van a sentir ofendidos y además es una estupenda excusa para desplegar una panoplia de efectos especiales. Es lo que descubría el personaje titular de El exorcista a costa del glamour de la poseida Linda Blair; y no digamos ya su efectista secuela reciente. Similares encuentros cercanos luciferinos mantenían Arnold Schwarzenegger en El fin de los días Mickey Rourke en El corazón del ángel y Álex Angulo en El día de la bestia éste último era el único que, con impecable lógica teológica, intentaba volverse malo para acercarse mejor al objeto de su pesquisa. Menos cultivado, quizá porque requiere del conocimiento enciclopédico de un Umberto Eco, es el atractivo modelo que establecía El nombre de la rosa con un estupendo Sean Connery en el papel de un monje franciscano que investiga una serie de misteriosas muertes acaecidas en un monasterio. Las películas sobre templarios y otras sectas menores de la iglesia suelen inclinarse por el lado del folletín y cuando el mismísimo Spielberg siguió la pista del Santo Grial en la última cruzada de Indiana Jones, no resistió la tentación de reducirla a un vistoso arsenal pirotécnico. Más original es la trama de un reciente thriller, cuyo nombre nos resulta tan borroso como los rostros de sus protagonistas, en torno al grupo de mirones que vieron morir a Jesucristo y quedan condenados a Abundan asistir a muertes violas películas lentas para toda la bíblicas pero eternidad. Cuando de no tanto los lo que se trata es de milagros o de enigdenominamas que exigen un dedos thrillers bate entre la razón y teológicos la fe, lo habitual es seguir el cauteloso y pericial modelo establecido por Agnes de Dios con la interminable disputa entre la superiora Anne Bancroft y la psiquiatra Jane Fonda en torno al inexplicable embarazo de la novicia Meg Tilly. Mucho más sencillo y estrictamente inefable es, por supuesto, el emocionante momento de la resurrección de Ordet. La palabra con su milagrosa sucesión de planos carentes de ningún efecto especial. Y en el terreno de la concreción material de la espiritualidad, el cine del ruso Andrei Tarkovski sigue siendo el mejor ejemplo de cómo el cine puede enfrentarse a esta delicada cuestión, de las panorámicas aéreas de Andrei Rublev a los trascendentes recorridos por el agua de Stalker y Nostalgia Récord de copias en España Los distribuidores de la película confían ciegamente en ella y en la colosal campaña de publicidad y promoción (multiplicada por las protestas de la Iglesia y del Opus Dei) y en España se lanzará con 750 copias, una cifra récord Misión imposible III no llegó a las cuatrocientas copias) Fenómeno en Francia El museo del Louvre de París fue, gracias al permiso expreso del ministro de Cultura galo, uno de los escenarios del rodaje. Y en Francia, donde ha salido con 800 copias, se ha estrenado ya la película. En su primer día de proyección la vieron 223.000 espectadores, aunque esta cifra (público del primer día) la superan tres filmes este año, La favorita de Chirac Entre la mucha rumorología que ha provocado la película antes de su estreno figura una anécdota que concierne al presidente francés, Jacques Chirac. Al parecer, aunque se ha negado con insistencia, Chirac sugirió para el papel de Audrey Tatou a Sophie Marceau, porque era la mejor amiga de su hija.