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ABC VIERNES 19 5 2006 Espectáculos 65 VIERNES DE ESTRENO La pareja protagonista del filme, Audrey Tatou y Tom Hanks, delante de la Abadía de Westminster, en Londres ABC Hoy se estrena en casi todo el mundo El Código Da Vinci basada en el libro de Dan Brown, que con la Iglesia ha dado. En España se exhibirán 750 copias. La polémica sobre los ataques eclesiásticos y al Opus Dei asegura un éxito en taquillas. Descífrenlo Si Leonardo (Da Vinci) levantara la cabeza TEXTO: ANTONIO ASTORGA El Código da Vinci llegó a los despachos de las más pujantes editoriales españolas y en todos ellos desembocó en la papelera (salvo en la de Umbriel, que apostó por la novela) El Código da Vinci ha llegado al pujante Festival de Cannes y la película se ha estampado en la papelera de la pantalla del escritorio de los críticos. ¿Vaciar papelera de reciclaje? pregunta el ordenata y los especialistas contestan que a la cinta dirigida por Ron Howard le falta energía, que pierde fuelle brochazo a brochazo, que no tiene punch ni el gancho del más grande: Mohamed Ali- -terror de mentones- que se descifra como otra película cualquiera. Que tiene buenos y malos (momentos) Que posee intriga y rollo. Que en ella anidan sospechosos simbologistas (personaje interpretado por Tom Hanks) monjes mediopensionistas y tarumbas (Paul Bettany) cínicos comisarios (Jean Reno) criptólogas enamoradizas (Audrey Tatou) profesores locos alejados del mundanal ruido en mansiones de lujo (Ian McKellen) macabros monseñores (Alfred Molina) Todo un gran puzzle de tipos y estares que aterrizó en la Costa Azul con sus mejores armas y cuya interpretación ha sido recibida por la crítica con frialdad. Pero se ha elogiado que está bien rodada (se permitió su acceso al Louvre) y con grandes medios. Sin embargo se echa de menos nervio, en medio de inverosímiles y engorrosas peroratas. Algunos han reaccionado con sonrisas y lágrimas, con pitos y flautas tras la primera proyección en Cannes. Los periodistas soltaron algún abucheo y escasos aplausos. Cuando Hanks anuncia en la pantalla a Audrey Tautou que ella es descendiente directa de Jesucristo, la carcajada fue de campeonato. Se las prometía muy felices el Código marrón (traducción libre al español del apellido Brown, Dan) con hacer tambalear los cimientos de la Humanidad, pero por ahora, a juicio de la crítica, no ha sido capaz de mover ni las hojuelas lampiñas y dentadas de un cinamomo. Lo que sí ha removido es la bilis de muchos sectores. Descifremos. Una figura afeminada Al parecer, un personaje ofrece en la película una interpretación única de La última cena que Leonardo Da Vinci legó a la Humanidad- -entre 1495 y 1497- -en la pared del refectorio del convento de Santa María de las Gracias, en Milán. Se dice que no llegó a terminar el rostro de Jesús porque no se creía digno de completarlo. Hay lis- ta de espera para visitar tan sublime pieza. En lugar del fresco tradicional, el genio renacentista utilizó pintura al temple sobre yeso húmedo. Una técnica de gran sutileza, pero que no evitó que se desprendiera la pigmentación. En estos últimos cinco siglos y ocho años se han sucedido hasta ocho restauraciones intentando devolver los colores, el esplendor y la delicadeza que Leonardo volcó en sus figuras. Ahora el Código le quiere sacar los colores al maestro y plantea como interpretación única que a la derecha de Jesús aparece la figura afeminada de un joven apóstol Propone el filme la teoría de que Jesucristo se casó con María Magdalena y tuvieron hijos Lo primero que hace un lector de El Código Da Vinci es comprobar si en (Pasa a la página siguiente)