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ABC VIERNES 19 5 2006 Madrid 39 De Mingo urdió vengarse, pero no matar, y explotó por la falta de tratamiento Acuchilló con gran violencia y agresividad, aunque sin ensañamiento, afirman los forenses b Estaba furiosa y se defendió con todas sus fuerzas del complot que sufría. En su desvarío creía que ella y los suyos iban a ser atacados según los psiquiatras M. J. ÁLVAREZ MADRID. Jamás la vio un psiquiatra aunque llevaba dos años enferma. Le prescribieron un fármaco antipsicótico que ella, por su condición de médico, sabía para que servía: esquizofrenia paranoide. Lo tomó durante tres o cuatro meses. Era incapaz de realizar sus tareas como médico ante las ideas delirantes que sufría y que focalizaba en la Fundación Jiménez Díaz (Clínica de la Concepción) en la que sus responsables le eximieron de parte de sus funciones, e, incluso, le recomendaron que fuera visitada por un psiquiatra, justo un día antes de que se desencadenara la tragedia. La protagonista no es otra que Noelia de Mingo Nieto, de 34 años, médico residente de tercero cuando el 3 de abril de 2003 sufrió el primer y único brote violento hasta la fecha que sembró de muertos (tres) y heridos (siete) los pasillos del centro sanitario. Frialdad afectiva, antes, durante y tras los hechos No se sentía culpable. Ni antes ni durante ni después de los hechos que protagonizó. El relato que hizo del dramático episodio que la ha llevado al banquillo se caracterizó por su frialdad afectiva explicaron los forenses. En su delirio se defendía de la persecución que sufría. Su tendencia al aislamiento y su introversión se acentuaron a raíz de la esquizofrenia, un trastorno crónico que con el tratamiento adecuado se estabiliza. Pensaba que habían instalado cámaras en su casa y que difundían imágenes suyas por internet... que todos los empleados y pacientes de La Concha eran actores. Que la espiaban, hablaban a sus espaldas y se reían de ella. Que todo era un puto circo, y oía voces que decían cosas malas de ella Por eso no rellenaba las historias clínicas; por eso se encerraba en su cuarto, por eso no salía con sus escasas amigas... Siempre fue reservada y retraída, aspectos que se agravaron con su mal JAIME GARCIA De haber verbalizado la situación que, según ella sufría, no hubiera tenido un brote de violencia importante El 70 de los afectados de esquizofrenia paranoide cometen actos violentos, explicó una psicóloga cuando el único varón presente en el control salió a atender un timbre) tal y como respondieron los especialistas a preguntas del Ministerio Fiscal y la cuarta acusación particular. Los forenses indicaron que estaba furiosa por la trama en la que, según su pensamiento delirante, todos eran actores con un papel- -el personal sanitario y los pacientes- -y en la que ella iba a trabajar como a un circo Así, en uno de sus últimos delirios a ella y a su familia los iban a quemar en la plaza del pueblo, de ahí que barruntara vengarse y amenazar a los causan- Su mente, diseccionada Ayer, su estado de salud mental, el que pudiera ser o no consciente de sus actos y haber planeado el ataque centraron la sexta sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial. De ahí que fuera el turno de los peritos forenses que la examinaron tras sus brutales actos. El brote de violencia que sufrió estaba justificado por el curso de su enfermedad- -desde Semana Santa de 2001- la ausencia de tratamiento aumentaba su cuadro clínico, insoportable para ella por el elevado cúmulo de tensiones mantenidas a lo largo del tiempo indicó el psiquiatra Enrique Fernández. De este modo, la doctora explotó porque pensó que ese día médicos y enfermeras se estaban riendo de ella en el control. Lo utilicé en un momento dado y se lo clavé a todo el mundo precisó la psicóloga María Paz Ruiz Tejedor, haciéndose eco de las palabras de la acusada durante sus entrevistas. Compró el cuchillo el día anterior- -de unos 15 o 20 centímetros de hoja- -y lo guardó en el bolsillo de la bata, previamente agujereada para para que no sobresaliera. Sin embargo, no preparó la escena del crimen, ni eligió el momento (comenzó su espiral sangrienta tes de ello, no matarlos explicó Ruiz. Ella nunca tuvo conciencia de su patología, de ahí que dejara la medicación que le prescribiera el médico de cabecera a sus padres, que acudieron cuando comenzaron sus primeros síntomas. Nunca fue a la consulta; en su mente, sus alucinaciones visuales y auditivas eran ciertas. Se las contó a su familia sólo una vez, ya que le dijeron que eso sólo estaba en su cabeza. De haber verbalizado la situación que, según ella sufría, no hubiera tenido un brote de violencia importante: lo hubiera ido descargando poco a poco indicó el psiquiatra. En su opinión, tendría que haberla visto un especialista ya que, cuando hay sospechas de ese mal, tiene que haber un internamiento para poner al descubierto la sintomatología La esquizofrenia paranoide es un tipo de patología no muy frecuente que, en un elevado porcentaje de casos, el 70 conduce a actos violentos, según Ruiz. En el momento del ataque, De Mingo actuó con una gran violencia, agresividad y angustia, usando toda la fuerza de la que fue capaz para defenderse, aunque no con ensañamiento, coincidieron los forenses. El juicio proseguirá el próximo día 29.