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ABC VIERNES 19 5 2006 Internacional 35 LA EUROPA DEL MIEDO E Prodi, flanqueado por su viceprimer ministro, Franceso Rutelli, izquierda, y su ministro de Exteriores, Massimo D Alema AFP Prodi promete sacudir la economía y abordar la crisis ética de Italia El Gobierno afronta hoy el peligroso voto de investidura en el Senado Ejecutivo italiano anunció ayer una nueva normativa sobre el conflicto de intereses en línea con las democracias avanzadas JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. El efervescente Parlamento italiano obsequió ayer a Romano Prodi con los primeros abucheos, interrupciones y chanzas de la legislatura durante la presentación de su programa de Gobierno ante el Senado, donde hoy tendrá lugar el peligroso voto de investidura. Existe una posibilidad, pequeña pero real, de que el nuevo Ejecutivo caiga en esta votación. Pero si la supera, ganará fuerza a medida que llegue la reactivación económica y empiece a desmoronarse la coalición de su precesor y rival, Silvio Berlusconi. En el Parlamento italiano hay bofetadas de vez en cuando y shows de protesta con muchísima frecuencia pero, aun así, no fue precisamente un plato de gusto para Prodi comprobar que el centro derecha está dispuesto a no dejarle respirar. Hubo mucha bronca cuando confirmó la retirada de los soldados de Irak, en concierto con los aliados y el Gobierno de Bagdad, a pesar de que el repliegue antes de fin de año había sido anunciado ya por Berlusconi hace varios meses. Paradójicamente, el riesgo de caer por un tropiezo en el Senado- -donde la Unión cuenta con una b El nuevo jefe del ventaja de sólo cuatro o cinco votos de un total de 322- -es uno de los factores que espolea la unidad de los ocho partidos de la coalición. El primer Gobierno Prodi cayó inesperadamente en 1998 por un solo voto de diferencia debido a la traición de un diputado siciliano. El recuerdo se notaba ayer en las mil y una medidas para que no falte ni siquiera un senador de la Unión en el voto de hoy. En cambio, el voto de investidura en la Cámara de Diputados la próxima semana será un paseo triunfal. Llegó la hora del ajuste El programa de Gobierno que Prodi anunció ayer incluye una fuerte sacudida a la economía italiana para sacarla de su largo letargo. La tarea del nuevo ministro de Economía, Tommaso Padoa Schioppa, no será fácil, pero su prestigio ha tranquilizado a los mercados, inquietos desde hace un par de años por los escándalos de Parmalat o de la BNL pero, sobre todo, por el estancamiento de la economía y la escalada de la deuda pública. Pero lo más novedoso del discurso fue el anuncio de abordar la crisis ética que es la raíz del declive italiano. El país lleva demasiado tiempo instalado en un modelo de capitalismo tramposo en que grandes sectores- -como la banca, los seguros y muchos otros servicios- -se reparten el mercado imitando el modelo mafioso, sin que el Estado rompa un sistema nefasto para los bolsillos de los ciudadanos y mortal para la competitividad internacional del país. En esa línea, el nuevo jefe del Ejecutivo anunció una nueva normativa sobre el conflicto de intereses en línea con las democracias avanzadas que impida a los miembros del nuevo Gobierno tomar decisiones en materias sobre las que tengan intereses personales, ya sean económicos o de otro tipo. Si la ley sobre conflicto de intereses no perjudica a Berlusconi- -pues el suyo se ha resuelto al salir del Gobierno- -sí lo harán las nuevas normas antitrust en el sector de las comunicaciones para poner fin al duopolio RAI- Mediaset y mejorar el pluralismo informativo. La iniciativa corresponde al nuevo ministro de Comunicaciones, Paolo Gentiloni, quien necesitará al menos un año para estudiar los posibles cambios puesto que se insertarán en un reajuste de las llamadas Autoridades como la de la Competencia, la de la Privacidad o la de las Comunicaciones. Primera promesa rota En su primer discurso, Prodi tuvo que pedir perdón por haber incumplido ya una promesa electoral: no hemos podido llegar a ocho mujeres en el Gobierno. Pero con seis, hemos progresado respecto a las dos del Gobierno anterior De esas seis nuevas ministras, sólo una tiene cartera, Livia Turco, quien el pasado miércoles tomo posesión como ministra de Sanidad. l miedo tiende a producir conductas anómalas y desaconsejables. Y Europa tiene miedo. De hecho, parece desbordada por sus temores. Tómese el último ejemplo, de la hasta ahora diputada holandesa Ayaan Hirsi Ali. Amenazada de muerte por denunciar la opresión que sufre la mujer en el Islam, un juez la obliga ahora a abandonar su hogar, amparando a unos vecinos aterrorizados ante la posibilidad de ser víctimas colaterales de un atentado contra ella. Demasiado incómoda, Holanda se la quita de en medio aduciendo que HirRAFAEL L. si Ali mintió hace BARDAJÍ años al solicitar asilo y residencia en el país. El miedo de Europa a la violencia árabe y musulmana no es algo nuevo. Por temor a un atentado palestino Alemania excarceló a los terroristas de la matanza de Munich, como los italianos dejaron escapar a los secuestradores del Achille Lauro años más tarde. Pero que yo sepa nunca antes se había castigado a la víctima en lugar de a sus verdugos. Una tendencia muy preocupante si recordamos la reacción apaciguadora en el asunto de las caricaturas de Mahoma adoptadas por las instancias oficiales de la UE y de sus estados miembros. Y es que va a ser verdad que en esta Europa en la que vivimos las víctimas resultan demasiado incómodas. Intolerables para la conciencia de los bienpensantes que niegan, por ejemplo, el horror del Holocausto judío; intolerables para quienes prefieren pactar con los terroristas antes que derrotarlos; intolerables para quienes están dispuestos a enterrar el crucifijo para no ofender a los barbudos, al velo y a la burka. Con perspectiva histórica se puede decir que Europa no ganó la Guerra Fría, la ganaron los Estados Unidos de Ronald Reagan. Nosotros los europeos hubiéramos elegido el acomodo y no la confrontación. ¿Recuerdan aquello de mejor rojos que muertos? De hecho, si Europa tuviera que librar hoy la segunda Guerra Mundial, no la lucharía. Se rendiría ante el Hitler de turno. Ayaan Hirsi Ali escapa para refugiarse en los Estados Unidos como tantos otros tuvieron que hacer ante los horrores del siglo pasado. Huye de una Europa enferma y débil, que ha perdido el coraje y la dignidad. Mientras ella se va, el asesino de su amigo el cineasta Theo Van Gogh, víctima del terror islamista a finales de 2004 por haber dirigido una película considerada ofensiva por los fundamentalistas, entre rezo y rezo en su cárcel, grita a todo el mundo que lo volvería a hacer y que Alá es grande. ¿Demasiado grande para Europa?