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ABC VIERNES 19 5 2006 Nacional 25 LA BATALLA DE BARCELONA MIQUEL PORTA PERALES S Así quedó uno de los muchos comercios de Barcelona saqueados durante la celebración de la Champions YOLANDA CARDO La celebración por la victoria del Barça deriva en violencia y saqueo de comercios Más de cien heridos y 45 detenidos en una nueva noche de vandalismo del alcohol, destrozaron la fuente de Canaletas. La oposición municipal y los comerciantes critican el despliegue de los Mossos A. CABEZA À. GUBERN BARCELONA. De la euforia a la indignación. Como si de una tradición se tratase, la capital catalana vivió anteayer una nueva noche de furia y violencia tras una fiesta multitudinaria. Comercios saqueados, mobiliario urbano destrozado, un centenar largo de heridos y una cincuentena de detenidos es el balance de lo que empezó siendo una noche de celebración y terminó de la peor manera posible. Barcelona empieza a acostumbrarse a que cualquier gran evento, ya sea una fiesta mayor, un botellón o una victoria del Barça, acabe a tortas. La ciudad, definitivamente, pierde la batalla del civismo. La histórica fuente de Canaletas amaneció destrozada, ejemplo ilustrativo del tipo de personas que bajo la apariencia de aficionados aprovecharon el anonimato para arruinar la fiesta. A diferencia de otros episodios de violencia en la ciudad, nadie responsabilizó a los grupos antisistema de los sucesos, atribuibles más bien a un grupo de entre 200 y 300 personas, visiblemente ebrias y en la frontera de la pequeña delincuencia. Once de ellos resultaron ser extranjeros. Según informó la Consejería de Interior. entre los b Los violentos, bajo efectos 55 detenidos- -diez fuera de Barcelona- -hay como mínimo siete con antecedentes por robo con violencia o robo con intimidación. En otras ciudades españolas también se registraron incidentes. Aunque se esperaba una concentración multitudinaria, se superaron todas las previsiones. Cuando sonó el pitido final, Canaletas ya estaba desbordada. Tras la remontada, los culés no esperaron para acudir en masa al punto de encuentro emblemático del barcelonismo, que llegó a concentrar a más de 125.000 personas. Semáforos arrancados La alegría desatada y los excesos con el cava hicieron que ya a primera hora se registrasen incidentes de todo tipo, como paros en varias líneas de Metro y el colapso de muchas vías de la capital. Sin embargo, a partir de la madrugada, la euforia se transformó en violencia y saqueo. Los cristales rotos y el destrozo del mobiliario urbano- -valorado en 100.000 euros- -fueron, de nuevo, la cara desagradable de una velada que tenía que ser festiva. Los comerciantes exigen que se cambie el lugar de los festejos, algo que la inercia y la falta de alternativas complican La noche pasó de las sonrisas a las lágrimas a medida que pasaban las horas. Se procedió de manera sistemática a destrozar las cabinas telefónicas de la zona, arrancar todos los semáforos, quemar motocicletas, romper cristales de coches y hasta emplear una cabina de la ONCE que se tumbó como barricada, en unos incidentes que se extendieron más allá de Canaletas hasta alcanzar buena parte del Eixample. Los numerosos mossos que actuaron de paisano- -el conjunto del operativo lo componían 300 agentes- -iban practicando detenciones, si bien los antidisturbios no se emplearon a fondo hasta que empezó el saqueo de comercios y la rotura de escaparates. Los vándalos vaciaron una tienda Springfield y otra de Levi s así como otra de artículos deportivos Decathlon. También entraron en un Burger King, que prácticamente arrasaron, rompiendo igualmente las cristaleras de otros comercios. No hay todavía una valoración de daños, pero se intuyen cuantiosos. Mientras que los partidos de la oposición municipal- -CiU y PP- -criticaron la ineficacia del despliegue- -a medias entre la Guardia Urbana y los Mossos d Esquadra- los comerciantes de la zona exigieron que se busque un lugar distinto para las celebraciones. Tanto la Generalitat como el Ayuntamiento ven con buenos ojos la propuesta, pero la falta de alternativas y la inercia histórica hacen que sea La Rambla la que tenga que seguir soportando el vandalismo y los destrozos. e lo recuerdo. En Cataluña existe una obsesión identitaria que afirma que existe una lengua, una historia, una cultura, una manera de ser, y todo lo que ustedes quieran añadir con la condición de que sea propio, que definiría el hecho diferencial catalán. Y al parecer, este hecho diferencial exige también la presencia de selecciones deportivas, conferencia episcopal, y modelo policial propias. ¿La sustantividad del modelo policial catalán? Sabemos que debe ser distinto del español. Por eso, cuando se constituyeron los Mossos d Esquadra, la Generalitat sólo admitió un número limitado de miembros de la Policía y la Guardia Civil. ¿Por qué se rechazó a unos buenos profesionales integrados en la vida catalana? Quizá- -siguiendo la lógica identitaria que todo lo contamina- la Generalitat buscaba un modelo policial libre de cualquier cuerpo extraño. ¿El resultado? Una policía, a veces, ineficaz. ¿Cómo es posible que la Policía autonómica sea incapaz de controlar el botellón que asoló el barrio del Raval? ¿Cómo es posible que, tras el destrozo de las Ramblas al ganar el Barça la Liga, ocurra lo mismo con la Champions? ¿Cómo es posible que mientras TVE retransmite el saqueo de comercios de las Ramblas los mossos se refugien en un hotel? ¿Cómo es posible que 300 gamberros, fanáticos o delincuentes pongan en jaque a 300 mossos y 150 policías municipales? La culpa no es de los agentes, sino de mandos políticos que viven en el más ingenuo de los rousseaunismos, que comulgan con un infantiloide progresismo permisivo que, en lugar de tomar medidas más severas para reprimir las conductas incívicas, apela a la buena voluntad. Y después de la batalla de Barcelona, ¿qué dice la consejera de Interior? Que se hizo lo debido. A eso se llama estar en la inopia. Y desconocer que la Policía está para algo.