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ABC VIERNES 19 5 2006 Nacional 21 LUCHA CONTRA LA INMIGRACIÓN ILEGAL Uno de los inmigrantes que llegó ayer a Tenerife mira por la ventanilla del autobús que le lleva a comisaría AP La llegada ayer de otros 500 sin papeles pone a Canarias al borde del colapso El Gobierno admite dificultades al ver desbordadas todas sus previsiones b Sólo La Palma ha quedado fuera del destino de los cayucos. Las otras seis islas canarias han recibido al menos un desembarco en los últimos cinco días PABLO ALCALÁ SANTA CRUZ. Los más de ochocientos inmigrantes llegados a Canarias entre los dos últimos días- -500 de ellos sólo ayer- sumados a los 1.700 de días anteriores, han terminado por neutralizar cualquier esfuerzo de control y redistribución del Gobierno. Tal ha sido la magnitud que hasta la Delegación del Gobierno, empeñada en negar los inconvenientes por boca de su titular, José Segura, admite ya que se atraviesan dificultades para distribuir y atender a los recién llegados. Ninguna foto se parece a otra; a esto no se acostumbra nadie Los fotógrafos apostados casi de forma permanente en el Puerto de Los Cristianos, en Tenerife, se funden con los turistas que esperan tras las vallas de contención a la llegada de la siguiente patera. Otra avistada, llegará en 40 minutos informa un voluntario de la Cruz Roja que todavía recoge y ordena las mantas con las que auxiliaron a la última patera llegada. Llevan cinco días igual. Los periodistas se afanan por hacer recuento de inmigrantes. Las últimas sumas hablan de 2.400, pero siempre hay una nueva voz que anuncia otra llegada, otra llamada, otra comunicación oficial que anuncia un nuevo avistamiento. En cualquier caso ya son demasiados para que las comisarías, los centros de retención y los servicios de El Gobierno canario se quita la mordaza Mientras el Gobierno ataba los últimos flecos de su gestión de la primera crisis similar en materia de inmigración se ha topado de frente con la segunda y mayor oleada. Las gestiones se saldaron entonces con 170 inmigrantes repatriados y aproximadamente 900 traslados a diferentes puntos de la España peninsular. Ahora, cuando se va a poner en marcha la ofensiva diplomática anunciada por María Teresa Fernández de la Vega, el Gobierno canario y representantes del partido que lo forma, como el senador por Tenerife, Ricardo Melchior, han perdido definitivamente la paciencia. A mi nadie me va a poner una mordaza decía ayer el presidente canario, Adán Martín, seguro de que Zapatero debe tener más interés por verme él a mí que yo a él por resolver lo que es un problema de Estado al que no se está prestando la atención necesaria Para Melchior, el Gobierno no ha tomado conciencia sobre la gravedad del problema y estimó que el Ejecutivo estatal no se está tomando la situación con la rigurosidad y seriedad que necesitamos opinión en la que, paradójicamente, coincide con el PP de Canarias. emergencia y rescate den abasto. Durante la primera avalancha de este año, cuando llegaron algo menos de la mitad de personas en tres días, la población se volcó a la hora de suministrar mantas, alimentos y otro tipo de donaciones para aguantar la emergencia. Pero en esta ocasión no está ocurriendo lo mismo. Además es una sola isla donde se está concentrando el grueso de las llegadas y los traslados entre islas apenas alivian la situación durante las horas que un nuevo cayuco tarda en desbordar Las Raíces. Sólo La Palma ha quedado fuera del destino de los cayucos. Las otras seis islas canarias han recibido al menos un desembarco. Incluido El Hierro, inédita en estas lides, a la que ayer arribaron 98 irregulares. Imprevisión y caos El goteo incesante ha desbordado la imprevisión del Gobierno como la califica el Ejecutivo canario, transformándola en un caos. Apenas se ha asentado un centenar de inmigrantes, trasladándolo a otros centros, cuando varias decenas son detectadas mar adentro. Hombres, mujeres, y hasta un niño de seis años ocupan la veintena de embarcaciones que consiguen llegar a las islas. Nada se sabe de quienes no llegan. Las cuentas ya no salen, las plazas oficiales de los centros de retención están al límite de su capacidad. También el campamento de Las Raíces o la comisaría de la Policía Nacional de Playa de Las Américas lo están. Mientras, el Gobierno ha anunciado traslados controlados a la Península como recurso ante la negativa de algunos países a aceptar repatriaciones.