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66 Toros JUEVES 18 5 2006 ABC EL APUNTE DE HUMBERTO PARRA El recuerdo del Monstruo de Córdoba sigue vivo no sólo entre los aficionados, sino en la memoria colectiva de la sociedad española Parnaso manoletista TEXTO: ÁNGEL GONZÁLEZ ABAD FOTO: ABC (Viene de la página anterior) A Marín, dentro de un orden, le tocó el lote en el sorteo. Blandito, con calidad y sin presencia el colorao tercero, al que crujió en un quite ceñidísimo por gaoneras y con una media verónica, ya reseñada, de escándalo. No era toro para quites, y sin embargo también intervino en un tercero César Rincón por chicuelinas. Apostó Serafín Marín más por exprimir lo que durase el torete ahí que esperar a la muleta, donde se desinfló hasta morirse solo. Un envenenamiento de descaste. Por el contrario, el último de la tarde, con la gente ya en desbandada, se vino arriba, se sostuvo y se empleó sobre la mano derecha. Bien Marín, y muy bien al natural. En un momento dado el toro no quiso más y a mitad de viaje se le frenó debajo para voltearlo, como si de repente hubiera dado por finiquitada la pelea de entrega. En la siguiente tanda le tiró otro derrote de aviso, a pies juntos el torero, muy cruzado. Todavía apuró en valiente porfía las últimas arrancadas reticentes con sereno mando. Las sabrosas trincherillas de despedida precedieron a una estocada defectuosa. Se solicitó la oreja y no la concedió el palco. No le importe, torero, que más ley tiene su vuelta al Más ley tiene la vuelta al ruedo de Serafín Marín que algunas orejas concedidas en días pasados ruedo que algunas orejas concedidas días pasados. O más repercusión que si le hubiesen concedido el trofeo. A Rincón le tocó un remiendo altísimo y descarado de La Palmosilla, que inexplicablemente brindó al público. Inexplicablemente porque nunca galopó el toro, que se agarró al piso como un ancla al fondo. Le devolvieron un toro enano que sumaba cuarto, el hijo del novillo (presuntamente) ilegal del día anterior. ¿Ya lo he dicho? Creo que sí. Salvo el matiz, que me contó el ganadero de Guadaira, de que no fue ése el que se trajeron de Sevilla por exceso de peso, sino el utrero anterior. Vale. Buena puntualización. El César de Madrid pasó sin pena ni gloria con el sobrero de Las Ramblas, de justo trapío y noble desplazamiento por el lado derecho. No surgió la chispa por ninguna de las partes en litigio. ¿Y Morante? Fantasmagórico. Como la corrida de Cuvillo. El simple anuncio del rodaje de una película que rememorará la figura de Manuel Rodríguez Manolete ha hecho saltar a primera línea el recuerdo de un torero que marcó una época. Un diestro envuelto en una aura mágica que alcanzó la gloria al morir en la plaza por las astas un toro de la legendaria ganadería de Miura. El Monstruo de Córdoba sigue vivo en la memoria colectiva de la sociedad española, y no sólo entre los aficionados a los toros. Su historia, su tragedia, su personalidad, su figura, calaron muy fuerte en una España que anhelaba ídolos, tanto que todavía los enigmas de su vida privada, sus amores, han dado pie a la realización de una superproducción cinematográfica en la que que Adrian Brody- -sorprendente el parecido- -dará vida a Manolete y Penélope Cruz a su novia Lupe Sino. Y frente a la figura más popular del torero, desde el mundo editorial también se ha querido rememorar toda la carga de inspiración que el diestro cordobés supuso para muchos poetas de la época. Nada menos que ochocientos poemas dedicados a Manolete ha recogido en una obra el aficionado y escritor Fernando del Arco de Izco, una antología que sirve de hilo conductor sobre la propia biografía del torero que tiene su punto culminante tras la tragedia de Linares, el 28 de agosto de 1947, cuando los versos, elegías y recuerdos se multiplican. Manuel Rodríguez Manolete el movimiento de intelectuales que se creó en Lhardy, los poemas anteriores a Linares, los que se desencadenaron tras su muerte, los que detallan su forma de interpretar el toreo, los que tienen como protagonista al toro Islero y hasta los que describen el ambiente de su mausoleo en el cementerio de Córdoba. Un capítulo especial es para Fernando del Arco, el que recoge versos a la madre del torero, doña Angustias, y a Lupe Sino, las dos mujeres de su vida. Parece cierto que Manolete quería casarse con Lupe tras su retirada que públicamente había declarado que tendría lugar en 1948 relata Del Arco, que sobre el día de la mortal cornada añade: Doña Angustias viajó en el automóvil del empresario Chopera desde San Sebastián a Córdoba, pues ya no pudo llegar a Linares para ver a su hijo con vida. Lupe desde la más cercana Lanjarón llegó al hospital estando Manolete aún vivo, pero sólo pudo verlo ya difunto. Manolete en el lecho de muerte pensó en voz alta en el mal rato que estará pasando mi madre ¿pudo pensar en Lupe, la mujer de la que estaba enamorado? Ni se supo ni podrá saberse jamás ¡Qué sereno y qué valiente! Con que maña cita, cruza, dobla, engaña! Un alarido en la gente... El Tajo contracorriente, se vuelve a llorarlo a España. Son palabras de José María Pemán. 800 poemas y 500 autores Ochocientos poemas dedicados a Manolete en este Parnaso manoletista -editado por Egartorre en su colección Albero- -en el que conviven más de quinientos autores. Obras de Rafael Duyos, José María Pemán, Manuel Machado, Gerardo Diego, Agustín de Foxá, Alfredo Marquerie, Rafael García Serrano, Rafael Morales, Pepe Alameda, Enrique Badosa, López Anglada, Jean Cocteau... inundan de sensibilidad las seiscientas páginas de un libro que el autor considera un primer paso para recuperar los mil y pico poemas a Manolete, que creo que existen Se han recogido poesías excelentes, buenas y menos buenas. Hay poemas cuyos autores tergiversan, por falta de investigación, la verdad de lo acaecido y para que rimen mejor sus versos visten a Manolete en Linares de azul y oro y otras cosas similares como cambiar a la madre su segundo apellido explica Fernando del Arco, para quien todo tiene su espacio en este libro tal como lo redactaron los autores de los poemas La antología recorre en diferentes capítulos los primeros versos que inspiró Manolete, los que surgieron en ENTREBARRERAS La oreja me venía muy bien R. PÉREZ MADRID. Serafín Marín abandonó la plaza con la satisfacción de haber hecho el esfuerzo que Madrid merece pero también con la pena de no cortar la oreja, porque me venía muy bien En fin- -dijo- ha sido el criterio del presidente. De todas formas, la vuelta al ruedo es justo premio Y se refirió así al toro con el que alegró a última hora la desangelada tarde: Ha aguantado y me ha permitido realizar una faena con la que he dejado claras mis intenciones Respecto al tercero, explicó que sólo pude disfrutar con el capote, puesto que con la muleta tuvo una única tanda Y con una serie- -concluyó- -no se consigue el trofeo, y menos los dos, que era mi objetivo César Rincón manifestó que brindó su primera faena porque durante la lidia hubo un momento en que el toro galopó y fue bien al capote Sin embargo- -puntualizó- luego no quiso seguir la muleta y, además, era muy tardo, con lo que era difícil ligar En cuanto al sobrero, comentó: Resultó soso. Y para triunfar en Madrid se necesitan animales más vibrantes Morante definió al segundo astado como informal, pues lo mismo embestía para dentro que hacia fuera