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36 Internacional JUEVES 18 5 2006 ABC NO CABE UN TONTO MÁS quí ya no cabe un tonto más. Una fórmula para convertir un problema en un desastre es negar su existencia. Ocurre en toda Europa, pero es España donde el fenómeno- -el aluvión masivo de sin papeles combinado con la táctica del avestruz- -alcanza cotas máximas. Si el mal afectara sólo a los dirigentes políticos, habría un resquicio a la esperanza, pero no es así. Vas a una tertulia de radio o de televisión, ponen encima de la mesa el horror de los cayucos y de las pateras que arriban a las islas Canarias y siempre alguno sentencia con voz pomposa que la solución estriba en crear riqueza en el conALFONSO tinente africano. El reROJO mate progre consiste en estigmatizar al hombre blanco por su oscuro pasado colonial, entonar un mea culpa y ondear la enseña de lo multicultural. La cosa suena tan tierna, tan políticamente correcta, que no es raro que algunos oyentes, de esos que se dedican a marcar el teléfono de las emisoras con tenacidad de hormiga, apoyen la memez. Sostener a estas alturas que la forma de afrontar lo que se nos está viniendo encima es construir fábricas al sur del Sahara, es un brindis al sol y contribuye a enconar el drama. África es hoy casi tan pobre de lo que lo era hace cuatro décadas, tiene tres veces más habitantes y muchos de ellos sobreviven peor de lo que lo hacían justo antes de la descolonización. Esa tragedia es consecuencia de la letal combinación de gobernantes corruptos, tribalismo rampante y falta de educación. Y eso no se arregla echando dinero o en un par de años. Estamos todos de acuerdo en que el dolor de los africanos no nos puede ser ajeno. También en que la clave, la única manera de frenar la desesperada huída, es crear condiciones que permitan a los habitantes de la zona vivir dignamente en ella. En cualquier caso, esa estrategia a largo plazo, no puede servir de tapadera para no hacer nada a corto plazo. Los inmigrantes ilegales están aquí. Llegan por tierra, mar y aire. Ni siquiera sabemos la cifra exacta, pero se calcula que sólo en España entran al día más de mil sin papeles También que desde la masiva y casi inevitable regularización de hace un año, han aumentado en un millón y que ya no se van a otros países de la Unión Europea. Han decidido quedarse aquí, porque saben que no serán expulsados y que el sistema es flexible, incluso con quienes delinquen. ¿Imaginan lo que ocurrirá si el sector inmobiliario se estanca? ¿Han reflexionado sobre la cantidad de parados que habrá en nuestras calles? Pues háganlo, echen un vistazo a las páginas de sucesos de cualquiera de los diarios, recuerden que más del 50 porciento de los presos son extranjeros y saquen consecuencias. A Una patrulla israelí custodia a un grupo de escolares palestinos que van hacia su colegio cerca de Hebrón REUTERS Las agresiones de colonos judíos a los niños palestinos, cuando van camino del colegio, han obligado a intervenir al Ejército de Israel para proteger a los pequeños árabes. El mundo al revés. ¿O no? Llueven piedras en Hebrón JUAN CIERCO. CORRESPONSAL HEBRÓN. ¿Por qué? La pregunta es tan inocente como compleja resulta la respuesta. ¿Por qué? Repite una y otra vez Dalal mientras camina, con su cabeza cubierta con un pañuelo blanco, junto a sus amigos rumbo al colegio protegida por seis jeeps, seis, ni más ni menos, de la Policía y del Ejército de Israel. ¿Por qué? te inquiere mientras te mira a los ojos y no sabes, extraño a un mundo del que puedes escapar a las primeras de cambio pero al que ellos están condenados de por vida, qué responder. ¿Por qué? ¿Por qué tengo que ir al colegio rodeada de soldados? ¿Por qué tengo una brecha en la cabeza de una pedrada recibida hace una semana? ¿Por qué me agrede esa gente a la que no conozco y no quiere dejarme ir al colegio? Preguntas formuladas, detalle muy a tener en cuenta, por una niña de 10 años de edad, de nombre Dalal, de apellido Munsar, de complexión delgada, de padres campesinos, de origen humilde, de futuro imperfecto, de ilusiones huérfana, que cada día del año escolar, cada día desde hace semanas, tiene que caminar, acompañada por una decena de niños de entre 6 y 13 años, 45 minutos para llegar a la escuela, en un rodeo caprichoso al que la obligan un puñado de colonos judíos iluminados que han hecho de la caza del niño palestino su deporte de cabecera. ¿Por qué para llegar al colegio tardo tres cuartos de hora desde la aldea de Umm Tuba, cercana a Hebrón, cuando podría llegar en veinte minutos a la de Al Tuwani, donde está mi escuela? se pregunta la pequeña Dalal. Aquí sí, la respuesta es sencilla. Porque un grupo de colonos del asentamiento de Maon, ilegal según la legislación internacional, y otro grupo de colonos de Havat Maon, ilegal según la legislación israelí, han cerrado con piedras, montículos de arena y alambradas el camino más directo. en un par de ocasiones en estas semanas, a disparar al aire, una vez por la amenaza de un colono de enviarles como regalo de bienvenida a un perro desbocado con cara y fauces de muy pocos amigos. Una petición no atendida ¿Por qué han enviado incluso una carta 39 intelectuales y artistas israelíes al primer ministro Ehud Olmert para que ordenara la protección efectiva de los niños ante los ataques? Porque artistas e intelectuales de la talla de los escritores Amos Oz, David Grossman o Sami Michael; actrices como Guila Almagor y Hanna Meron; músicos como Ehud Banai; profesores como Menajem Brinker y Avishai Margalit no podían soportar por más tiempo desayunarse a diario con informaciones que les revolvían el estómago sin que nadie quisiera repartirles un Alka seltzer y no para la resaca precisamente. Dalal no es la única, ojalá. Con ella andan, caminan, con la sonrisa escondida en la mochila, Ayat, Mohamed, Diana, Odai, todos juntos, agrupados, escoltados por los soldados ¿para eso os dan armas, para que protejáis a los árabes? les gritan los colonos en la distancia corta) camino de una escuela de la que luego tienen que volver a casa, durante otro largo trecho, también agrupados, también escoltados, también con la sonrisa escondida en la mochila. ¿Por qué? Medida preventiva Camino que si es seguido tras un pequeño rodeo te lleva a una lluvia de piedras, huevos, petardos que los colonos lanzan contra los niños, de entre 6 y 13 años de edad, contra los soldados y policías israelíes que les protegen. Cierre que el Tsahal justifica porque los niños palestinos que lo transitan podrían informar a la postre a los grupos terroristas para la comisión de atentados. ¿Por qué la protección no ha sido hasta ahora suficiente? Porque en ningún caso, pequeña Dalal, los soldados han arrestado a uno sólo de los agresores. Se han limitado, El Tsahal justifica la situación, porque los niños palestinos podrían espiar para los terroristas