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16 Nacional JUEVES 18 5 2006 ABC Zapatero ratifica a Alonso mientras Rajoy pide su destitución por calidad democrática El presidente censura las bufonadas del PP y el líder de la oposición le exige responsabilidades b El ministro de Defensa insistió en el intachable comportamiento de Interior en el caso, en que la policía actuó dentro del marco legal y en que Bono fue agredido J. L. LORENTE LAURA L. CARO MADRID. La previsible enésima bronca entre populares y socialistas a cuenta del caso Bono no fue tal ayer en el Congreso. Tras los graves incidentes vividos la semana pasada en la Cámara Baja- -con la histórica expulsión del diputado del PP Vicente MartínezPujalte- la sesión de ayer transcurrió por cauces de normalidad. El presidente del Congreso, Manuel Marín, se vio obligado a pedir orden a las bancadas de los diputados en una única ocasión. Los ánimos- -por lo menos ayer- -parecieron apaciguados. La nota más descatada de la sesión de control al Gobierno fue la encendida defensa que el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo del ministro de Defensa, José Antonio Alonso, ante las critícas de los principales dirigentes de la oposición, que no cesan en su estrategia de pedir la destitución del alto cargo socialista. Zapatero lo ratificó en el cargo, al tiempo que elogió su discreción y rigor cuando era ministro de Interior. Una defensa que minutos más tarde quedó en entredicho, porque el presidente del Gobierno no se quedó a arropar a su subordinado Una militante del PSOE denuncia ahora que vio el intento de agresión La supuesta agresión al ex ministro José Bono en la manifestación de las víctimas del terrorismo volvió ayer a ser foco del debate político, cuando una mujer, al parecer miembro de una asociación de víctimas de Navarra, un año y medio después, aseguraba haber visto cómo los dos militantes del PP detenidos en su momento realmente intentaron golpear al entonces titular de Defensa. La mujer habría denunciado los hechos en Comisaría el pasado 10 de mayo, aunque al cierre de esta edición no había constancia de este hecho. Sin embargo, el diputado del PP Jaime Ignacio del Burgo aseguraba a última hora de ayer que la denunciante es militante del Partido Socialista de Navarra (PSN) y tachaba el asunto de escandalosa manipulación, además de ser lamentable que el PSOE haya caído tan bajo y haya impulsado a una militante de su partido a interponer una denuncia falsa Isidoro Barrios y Antonia de la Cruz, los dos detenidos, en la tribuna del Congreso cuando le tocó el turno de responder a las preguntas del PP. Nada más terminar su enfrentamiento con Rajoy, Zapatero abandonó el hemiciclo a toda prisa camino del aeropuerto para presencia el partido Barcelona- Arsenal. Precisamente, el presidente de los populares reprochó al jefe del Ejecutivo que no asuma responsabilidades políticas por la detención ilegal de los dos militantes del PP. En este sentido, Rajoy considera a Zapatero el primer presidente del Gobierno cuya administración es condenada por practicar detenciones políticas. Le insto a actuar al menos como un demócrata y a destituir al ministro de Defensa por calidad democrática sentenció Rajoy. El líder de la oposición exigió, una y otra vez, la marcha de Alonso porque la reciente sentencia judicial considera probado que los policias condenados actuaron a instancias de órdenes superiores, el entonces ministro de Interior negó que las detenciones fueran ilegales, apoyó al destituido delegado del Gobierno en Madrid y acusó al PP de mentir. Según Rajoy, Alonso no puede sentarse ya en un sillón del Consejo de Ministros debido a que dirigió un MADRID. Ni broncas, ni insultos. El presidente del Congreso tampoco expulsó esta vez a nadie. El jefe de la oposición pidió responsabilidades políticas por la detención ilegal de dos militantes de su partido, el presidente del Gobierno dijo confiar en su ministro de Defensa, responsable de Interior cuando se registró por primera vez en democracia semejante atropello, y el aludido, José Antonio Alonso, se declaró irresponsable del todo en el caso. Puro trámite de acoso a un Gobierno cuyo presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, después de cumplir con el requisito de respaldar a su ministro y amigo, dejó el escaño azul y le dejó sólo frente a las preguntas de Ángel Acebes, Eduadro Zaplana y Alicia Sánchez Camacho- -la más aguerrida- El jefe del Ejecutivo es del Barcelona y se iba a París a ver jugar al equipo de su amores. La final de la Liga de Campeones ya Zapatero confirmó a Alonso, luego le dejó solo frente a la oposición y se fue al estadio Saint- Denis. Los militantes del PP arrestados estaban en la tribuna del Congreso Detenidos en el palco ÁNGEL COLLADO había dejado muchos huecos en los escaños de Convergencia. Duran era el primero que no se quiso perder el partido y la foto con las autoridades autonómicas, que los nacionalistas de CiU ya se ven con un pie en la Generalitat gracias a sus arreglos estatutarios con Zapatero. En el palco del Congreso, en la zona reservada a invitados, estaban los dos ciudadanos que habían sufrido las detenciones ilegales, los dos militantes del PP más famosos de las Rozas: el ama de casa Antonia de la Cruz y el fontanero jubilado Isidro Barrios. Estuvieron muy serios y circunspectos, aunque intercambiaron alguna sonrisa con los diputados del PP. Escucharon ratificarse al ministro del Interior en la teoría de que sí hubo agresiones a Bono- -porque lo dijo el entonces titular de Defensa- -y que los policías que les detuvieron cumplían con su deber. Alfredo Pérez Rubalcaba fue aún más lejos al sostener que él mismo vio la agresión. Es decir, que les pueden vol- ver a arrestar en circunstancias parecidas. El ministro de las detenciones ilegales como le denominó Sánchez Camacho, no se inmutó ante las peticiones de dimisiones de media dirección del PP. Va a ser que no y ya han oído al presidente del Gobierno fueron sus respuestas más claras, aderezadas con definiciones del tipo la España de Zapatero es la de los derechos y las libertades Los gritos de vaya juez qué peligro o encima chulo no le afectaron. No obstante, Alonso dejó dos de las preguntas que le había dirigido la oposición para que las contestara Rubalcaba, su sucesor, quien aseguraba haber visto la agresión, pese a estar presentes en la tribuna los presuntos agresores avalados por una sentencia judicial que dice lo contrario, que ellos son víctimas y que hay policías condenados. De la Cruz y Barrios siguen libres.