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62 Cultura MIÉRCOLES 17 5 2006 ABC DANZA Tango Flamenco Coreografía: Antonio Najarro. Música: Jarcamora y Ensamble Nuevo Tango. Diseño de iluminación: Ginés Caballero. Intérpretes: Compañía de Danza Antonio Najarro. Lugar: Teatro Nuevo Apolo, Madrid LA DANZA ESPAÑOLA, A BOQUEADAS JULIO BRAVO a crisis que atraviesa la danza clásica española- -no es exagerado decir que agoniza- -es un hecho incuestionable, sobre el que llevan alertando muchas voces en los últimos años. Son pocas las compañías que la incluyen en sus programas, porque resulta escasamente comercial especialmente ante el poder fagocitador del flamenco. De todos modos, la línea que puede separar a estos dos estilos hermanos y complementarios es tan delgada que muchos- -incluso dentro del mundo de la danza- -no los diferencian. Antonio Najarro, que ha velado armas junto a distintos conjuntos, entre ellos el Ballet Nacional (donde llegó a ser primer bailarín) es un ejemplo de esta inevitable fusión. Su espectáculo se llama Tango flamenco pero el baile que se ve sobre el escenario está dominado por el lenguaje de la danza clásica española. No hay afán ninguno de pureza en este sentido, ya que lo que pretende Najarro es volcar todo lo aprendido en unas coreografías con sello propio. Lo hace con seguridad, con sentido del espacio y del ritmo, con musicalidad y brillantez en los números de conjunto. Le ayuda una compañía de altura, con elementos más que interesantes (como la bailarina Sara Alcón y la exquisita cantaora Sonia Cortés) En el debe del espectáculo puede anotarse cierta falta de ritmo, especialmente en la primera parte (con algún moroso solo) aunque crece notoriamente en la parte dedicada al tango. L José Sancho y Maurizio Scaparro, ayer durante la presentación de Memorias de Adriano ERNESTO AGUDO Memorias de Adriano reúne de nuevo a Maurizio Scaparro y José Sancho La versión teatral de la novela de Marguerite Yourcenar llega a Madrid b Los montajes son diferentes -dice el director- -fundamentalmente por los actores. Pepe Sancho es ahora un Adriano más maduro y melancólico J. B. MADRID. Maurizio Scaparro puso en pie su primer montaje de Memorias de Adriano hace más de quince años. Lo hizo en Italia, con Giorgio Albertazzi como protagonista. En 1998, José Sancho estrenaba la versión española del montaje, que se paseó por toda España, y que ahora ha vuelto a escena con dirección del propio Scaparro. Tras presentarse en Sagunto, esta revisión de la adaptación teatral de la novela de Marguerite Yourcenar llega hoy al teatro Albéniz, donde permanecerá hasta el día 28. Junto a José Sancho, columna vertebral del espectáculo, ac- túan Joan Boix, Lola Moltó, Juan Mandil, Juli Antoni Gracia, Fran González, Estela Plantón y Ana Conca. Scaparro dice que los montajes son diferentes en primer lugar por los actores que los interpretan. Su personalidad siempre se impone. En este sentido, Pepe Sancho tiene ahora sesenta años, los mismos que Marguerite Yourcenar atribuye al personaje en su novela. Su Adriano está ahora más maduro, más melancólico; las palabras amor y muerte tienen ahora otro significado Pero no sólo son los actores quienes hacen diferente esta mueva puesta en escena. La guerra- -dice Scaparro- -ha cobrado un protagonismo que no tenía hace ocho años; los bárbaros están ahora mucho más presentes que entonces, y eso es algo que queda reflejado en el montaje Para el director italiano, que es actualmente responsable del apartado teatral de la Bienal de Venecia, Memorias de Adriano es un himno a la transversalidad que suponen España, Italia y Grecia dentro de Europa. Siempre me ha parecido importante destacar la relación entre estos países, latinos y mediterráneos, que tienen unas características singulares dentro del panorama europeo, y una fuerza particular. Adriano nació en Itálica, se formó en Grecia y vivió en Roma, así que es un ejemplo perfecto de esta transversalidad Entre las particularidades del montaje de Scaparro, que da una gran importancia a la palabra de Marguerite Yourcenar, figura el personaje de Antinoo; lo encarna un bailarín (en 1998 fue Igor Yebra, ahora es Joan Boix) que no habla. Adriano amaba las artes- -dice Scaparro- y la belleza y la armonía están en la danza de Antinoo. Éste aparece a través del pensamiento que suscita en el emperador