Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 17 5 2006 Sociedad 57 Tecnología Escándalo al descubrirse que el primer chip de fabricación china era una copia b La Universidad de Jiaotong, res- Los ciberespías ya han invadido nueve de cada diez ordenadores de todo el mundo ELENA D. DAPENA MADRID. Los programas espía o spyware recopilan información de usuarios y empresas sin su permiso ni conocimiento. Pueden robar desde contraseñas de correo electrónico a direcciones IP y DNS o números de teléfonos, hasta las páginas visitadas, compras por internet e, incluso, tarjetas de crédito y cuentas bancarias. Y el 87 por ciento de los ordenadores del mun- ponsable del proyecto, admite que su invento no puede funcionar como un chip digital de alta velocidad para teléfonos móviles y MP 3 PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. El sello de calidad Made in China acaba de sufrir un nuevo revés, al descubrirse que el primer microchip de fabricación nacional del gigante asiático era una copia. Dicho ingenio, bautizado como Hanxin y creado por el investigador Chen Jin, fue anunciado a bombo y platillo en 2003 por la prestigiosa Universidad de Jiaotong y el gobierno de Shangai. Pero el centro educativo ha reconocido que el profesor Chen Jin había cometido una seria falsificación y un fraude Cayendo en el vicio nacional de China, el científico no habría diseñado el chip Hanxin sino que simplemente habría robado la tecnología de una compañía informática extranjera. Algunos medios apuntan a la marca Motorola, que no ha confirmado la información. La Universidad de Jiaotong se ha visto obligada a reconocer que su invento no puede funcionar, tal y como se había promocionado, como un chip digital de alta velocidad que iba a ser utilizado en móviles, MP 3 y otros aparatos dotados con un sistema de verificación de huellas dactilares. La noticia ha caído como un jarro de agua fría en las empresas que ya habían encargado un millón de chips Hanxin Y Jin ha sido cesado de su cargo como decano del Colegio de Microelectrónica de la Universidad de Jiaotong y ha sido vetado en cualquier otro proyecto público. do están contaminados por ellos. Así lo asegura el último estudio elaborado por Webroot, que alarma sobre la rápida multiplicación de estos programas: en el último trimestre, han infectado a un 15 por ciento más de ordenadores que en todo el año pasado. Una de las principales causas de este crecimiento es el aumento de las páginas web peligrosas. Entre ellas, son especialmente engañosas las que ofrecen programas gratuitos anti spyware y que, en determinados casos, sólo sirven para agravar la situación. No sólo ha crecido el número de ordenadores infectados, sino que, además, el índice de contaminación es mayor. Mientras en el último trimestre de 2005 existía una media de 25 agentes infecciosos por ordenador, este año ya casi llegan a 30. En España- -aún por debajo de la media- -la cifra es de 19,9. China y EE. UU. son los principales yacimientos de software espía: el 42 por ciento de los ataques en todo el mundo tienen su origen en China y el 17 por ciento en Estados Unidos. Holanda, Francia y España son, tras ellos y por este orden, quienes acogen un mayor número de sitios de software espía. Librarse de la dependencia Con el Hanxin China pretendía librarse de la dependencia que sufre con respecto a las compañías internacionales, puesto que el 83 de los chips que demanda el país proceden del extranjero. Una cifra nada despreciable, ya que este mercado reportó 13.320 millones de euros sólo en la primera mitad de 2004, cuando creció un 36 sobre el mismo periodo del año anterior. Doctorado en la Universidad estadounidense de Texas, Jin, de 37 años, se había convertido en uno de los más reputados investigadores tras su vuelta al país. Sólo así se explica que los supervisores de su proyecto no hubieran advertido el fraude hasta que, en diciembre de 2005, recibieron un soplo por carta a través de un colega de Jin que levantó las primeras sospechas en los foros de internet. Meses después, se ha acabado descubriendo que lo único cierto del Hanxin es que era... falso.