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32 Internacional MIÉRCOLES 17 5 2006 ABC Prodi presentará hoy en Roma un Gobierno sólido y equilibrado b La coalición de Berlusconi se presentó fracturada ante el presidente. La Liga Norte y la UDC acudieron en solitario y sólo AN acompañó al ex primer ministro JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. El nuevo Gobierno italiano, presidido por Romano Prodi, prestará juramento hoy en el palacio del Quirinal siguiendo el extraño itinerario que prevé la entrada en funciones antes de obtener la investidura. Al final de su encuentro de ayer con el presidente de la República, Giorgio Napolitano, quien le encargó formar el nuevo Ejecutivo, Romano Prodi garantizó al país un Gobierno equilibrado y sólido Siguiendo la tradición, la lista de ministros no se conocerá hasta que los interesados acudan hoy a prestar juramento ante el presidente de la República, por lo que el tira y afloja entre los ocho partidos de la coalición durará hasta el último minuto. En todo caso, los pesos pesados del nuevo Gobierno serán Massimo D Alema, como ministro de Asuntos Exteriores; Francesco Rutelli, como ministro de Cultura; Tommaso Padoa Schioppa, como ministro del Tesoro y, muy probablemente, otros personajes como el ex primer ministro Giuliano Amato y el ex fiscal de Manos Limpias Antonio Di Pietro. La coalición de Silvio Berlusconi se presentó ayer fracturada a las consultas con el jefe del Estado, pues acudieron en solitario tanto la Liga Norte como la UDC. Tan sólo Alianza Nacional y Forza Italia acudieron juntos. En cambio, la Unión de Romano Prodi acudió como grupo parlamentario único. En su última conferencia de Prensa como primer ministro en funciones, Silvio Berlusconi lamentó no haber recibido de mis aliados el apoyo y la positividad que hubieran sido necesarios en la campaña electoral En el primer análisis de su derrota, Berlusconi echó la culpa a sus aliados pues para ganar hay que creer en la victoria y el año pasado, sobre todo en agosto y septiembre, he sufrido un desgaste de imagen cuando prácticamente cada periodista me preguntaba si yo era todavía el jefe de la Casa de la Libertad Nicolás Sarkozy (izquierda) y Dominique de Villepin intercambian opiniones durante la moción de censura AFP Villepin supera la moción de censura, pero sale muy tocado de la Asamblea El escándalo Clearstream y los jueces hipotecan la política francesa se dejan llevar de un profundo pesimismo. Un 58 por ciento tienen mala o muy mala opinión de Chirac, y un 62 por ciento la tienen de Villepin JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. La moción de censura contra el Gobierno de Dominique de Villepin, primer ministro, presentada por el PS para denunciar los estragos del escándalo Clearstream fue rechazada al término de una brutal sesión parlamentaria. Afortunadamente para el gobierno sólo debían votar los partidarios de la censura: 190 diputados, siendo, sin embargo indispensables 289 de los 577 para ganar la votación. La guerra política prosigue de manera particularmente feroz. Por vez primera desde su fundación, en la primavera de 1979, la Unión por una Democracia Francesa (UDF, centrista) votó parcialmente con el PS a petición de su presidente, François Bayrou, que lanzó un discurso vitriólico contra Chirac y Villepin afirmando b Los franceses que Francia se encuentra en grave estado de descomposición Votando contra el Gobierno de centro- derecha, Bayrou y una mayoría de la UDF abren otra brecha en las distintas familias conservadoras, divididas entre los partidarios de Villepin (minoritarios) y los de Nicolás Sarkozy, ministro del Interior y presidente de la Unión por un Movimiento Popular (UMP, derecha moderada) que ni siquiera estuvo presente en tan importante sesión parlamentaria. Michelle Alliot- Marie, ministra de Defensa, también estuvo ausente en la Asamblea, considerándose víctima del escándalo Clearstream que la prensa ha presentado como un proyecto de asesinato político de Sarkozy. Hollande, implacable Al frente de la oposición socialista, François Hollande, primer secretario del PS, compañero sentimental de Ségolène Royale, candidata ascendente al liderazgo socialista, pronunció un discurso implacable contra Villepin afirmando que Chirac y su primer ministro han convertido el Gobierno en un matadero político, campo de bata- lla, acaparado el Estado entre dos clanes que se odian y sólo tienen tiempo para intentar liquidarse los unos a los otros. ¿Puede Francia estar gobernada por un Gobierno cuyo único común denominador es el odio? se preguntó Hollande. Rechazada la moción de censura, como se preveía, el escándalo Clearstream y la guerra política generalizada prosiguen su imprevisible curso. Los jueces continúan sus interrogatorios y la instrucción del caso a un ritmo que contrasta con la gravedad del incendio político. Los consejeros personales de Nicolás Sarkozy intentan respetar el calendario de la dimisión anunciada para consagrarse a la campaña presencial: ¿antes o después del verano? Chirac y Villepin buscan desesperadamente temas de acción política para intentar escapar a la trampa moral del escándalo. En la oposición, varios aspirantes a la candidatura presidencial, Dominique Straus- Kahn, Jack Lang, Laurent Fabius... corren y se agitan tras la estela publicitaria de Ségolène Royale, dejando para más tarde la concepción de un proyecto político común.