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ABC MARTES 16 5 2006 Cultura 61 Gabriel Elorriaga rescata el arte valenciano que atesora el Senado desde el siglo XIX b Arte y Política. Artistas valen- cianos en el Senado va de Vicente López a Antonio Muñoz Degrain, de Cecilio Plà a Joaquín Sorolla, hasta llegar al Equipo Crónica A. V. MADRID. El senador Gabriel Elorriaga- -padre del secretario ejecutivo de Comunicación del PP- -abre al público las puertas de la Cámara Alta para mostrar, en su libro Arte y Política. Artistas valencianos en el Senado una selección de la importante pinacoteca que esta institución atesora entre sus muros desde el siglo XIX. El abrumador predominio de obras procedentes de artistas valencianos- -en sus propias palabras, de las 30 pinturas que pueden ser consideradas obras de arte, 18 proceden de artistas valencianos -ha llevado a Elorriaga a apartarse del género de la biografía o el ensayo para centrarse en un repaso a la historia del órgano senatorial a través del arte que, en su depósito y en sus paredes, acumula nombres como los decimonónicos Vicente López, Antonio Muñoz Degrain o los trabajos vanguardistas realizados por el Equipo Crónica en los años cincuenta. Este volumen presenta, en palabras de Elorriaga, una forma de describir la evolución de la pintura valenciana históricamente interesante al intercalar los datos biográficos de los artistas con la propia historia de la Cámara Alta desde su traslado a Madrid en 1814, procedente de Cádiz. John Irving, ayer en Barcelona, exhibiendo uno de los tatuajes que se hizo antes de escribir la novela EFE John Irving: Las novelas tienen que ser más creíbles que la vida real El escritor norteamericano presentó en Barcelona Hasta que te encuentre de El mundo según Garp desliza su autobiografía en una novela marcada por la búsqueda del padre perdido y los secretos sexuales de la infancia DAVID MORÁN BARCELONA. Una decena de libros y tres décadas largas de oficio literario ha necesitado John Irving (Exeter, New Hampshire, 1942) para verse retratado en Hasta que te encuentre (Tusquets) novela de marcado carácter autobiográfico en la que el escritor norteamericano azuza fantasmas de la infancia y emprende la búsqueda del padre perdido. Soy muy lento a la hora de digerir historias y acontecimientos- -explicó ayer Irving durante una multitudinaria rueda de prensa en Barcelona- La mayoría de los novelistas hacen sus textos más autobiográficos en su primera o segunda novela. Yo he necesitado once. Consideraba conveniente esperar hasta los 50 ó 60 años para escribir sobre mi infancia y adolescencia Obsesionado con la familia, lo grotesco y los traumas de la niñez- mis personajes adultos siempre son la consecuencia de algo que les ha ocurrido siendo niños señaló- Irving narra en Hasta que te encuentre la historia de Jack Burns, hijo de una artista del tatuaje que recorre medio mundo en busca de su padre, un organista escocés adicto al efecto de la tinta impresa b El autor en la piel. Igual que le ocurre a su personaje, Irving no supo nada de su padre hasta bien entrada la treintena y descubrió el sexo cuando aún era un niño a manos de una mujer mucho mayor que él. Las experiencias sexuales precoces, la falta de información sobre mi padre y la comodidad a la hora de interpretar diferentes papeles reflejan muy bien mi infancia y adolescencia apuntó. Para Irving, es más fácil escribir sobre esa iniciación sexual con la perspectiva de un tiempo dilatado En aquel momento no sentí ningún trauma concreto. Sólo años después me di cuenta de que por su culpa me atraían las mujeres mayores. Ser padre me ayudó a darme cuenta del daño que me había hecho añadió. Traumas impresos Escrita inicialmente en primera persona, pero reescrita completamente en tercer persona para interponer cierta distancia entre el autor y su obra, Hasta que te encuentre utiliza también el mundo del tatuaje y los tatuados como metáfora de aquellas marcas que el paso del tiempo deja en el ser humano. Todos los personajes de la novela tie- Mis personajes adultos siempre son la consecuencia de algo que les ha ocurrido siendo niños nen algún tipo de trauma insuperable que los altera de por vida. El tatuaje es sólo un símbolo superficial de eso que te marca de por vida explicó. Antes de escribir la novela, Irving se hizo dos tatuajes- la gente te mira de un modo diferente cuando llevas uno aprendió el oficio aunque, según confesó, sin demasiado éxito, y llegó a barajar la posibilidad de titular el libro con la frase Marcados de por vida Siempre a caballo entre ficción y la realidad, Irving explicó que había pensado en incluir en la novela un glosario en el que se detallase qué era real y qué no. Al final lo quité, ya que no quería que los lectores se distrajesen señaló. De hecho, el eterno debate entre ficción y realidad tiene para Irving fácil solución: Las novelas tienen que ser más creíbles que la vida real. La vida real es inverosímil, así que las novelas tienen que ser mejores sentenció antes de ilustrar su teoría con un ejemplo cargado de locuaz ironía. Si yo escribiese una novela sobre un locutor deportivo de un pueblo norteamericano que se va a California para hacerse actor, se convierte en el presidente del sindicato de actores, más tarde en gobernador de California y acto seguido se convierte en el peor presidente de Estados Unidos, nadie me creería. Y, sin embargo, es la vida de Ronald Reagan explicó. Si además escribiera que años más tarde habría otro presidente, aún peor que Reagan, la gente me tomaría por loco añadió entre risas. De Plà a Sorolla De este modo, es posible apreciar en Arte y Política los estados cambiantes dentro de la eterna relación entre ambas disciplinas. La riqueza de la pintura valenciana en la época impresionista, ejemplificada fielmente en los nombres de Cecilio Plà- -colaborador de Blanco y Negro- -y, por supuesto, de Joaquín Sorolla encuentra también su lugar dentro del Senado, con obras como Baños de las Arenas de Plà o el conocido lienzo Jura de la Constitución por S. M. la Reina Regente Doña María Cristina pintado por Sorolla con motivo de la Constitución de 1876. La pintura de corte no academicista también encuentra su lugar en este libro, que pronto podría ver su segunda edición. Así lo demuestran los análisis que Elorriaga hace de los pintores más recientes, como Adrià Pina o Joel Mestre, ganadores en 2003 del concurso organizado por la Cámara con motivo del XXV aniversario de la Constitución.