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52 MARTES 16 5 2006 ABC Sociedad Sólo uno de cada diez jóvenes recibe ayudas públicas para adquirir una casa A la vivienda protegida han tenido acceso menos de medio millón de españoles de entre 18 y 34 años b Tres de cada cuatro jóvenes Los jóvenes y la vivienda JÓVENES QUE VIVEN EN CASA DE SUS PADRES 50,5 (jóvenes de entre 18 y 34 años) Tamaño madio de la vivienda: 102,4 m 2 3,1 dormitorios 1,6 cuartos de baño 7,1 espacios totales (dormitorios, salón, cocina... Si pudieran elegir, vivirían en su propia casa 81,8 No lo hacen por motivos económicos: 58,2 consideran que las posibilidades de acceso a una vivienda han empeorado en los últimos tres años y que la situación no mejorará R. BARROSO, J. FERNÁNDEZ- CUESTA MADRID. Los jóvenes no quieren deportivas Kelifinder y, aunque aboguen por eso de entrar en los garitos con zapatillas, preferirían hacerlo en sus propias casas aunque a veces sea, y por qué no, para no tener que montar el botellón en plena calle. Cada año aumenta el porcentaje de jóvenes que desarían vivir de manera independiente (82 y cada año aumenta el número de los que no pueden hacerlo, y de los que se emancipan cada vez más tarde. Los jóvenes se quejan del precio de la vivienda, de las condiciones laborales y de la falta de ayudas oficiales. Y no es para menos: sólo uno de cada diez ha recibido apoyo de la Administración. Pero de ese escaso porcentaje que ha conseguido algún tipo de ayuda, sólo un 40,3 ha tenido acceso a una vivienda de protección oficial. Es decir, que de los once millones de españoles con edades entre los 18 y los 34 años, apenas medio millón ha contado con la ayuda estatal a través de vivienda protegida, según se desprende de los últimos datos del Instituto de la Juventud (Injuve) Después, la principal ayuda ha llegado a través de los préstamos que cajas y bancos sacan a un interés menor. Pero eso no basta: comprar un vivienda supone para una persona de entre 20 y 34 años hipotecar hasta el 60 de sus ingresos durante más de dos décadas, y eso si puede permitirse una entrada que equivaldría a unos 25 años de ahorro. No obstante, y a pesar de las protestas por la falta de apoyo, también hay que reconocer que se acusa una falta de interés por parte de los jóvenes a la hora de informarse de posibles beneficios, ya que seis de cada diez dice desconocer las ayudas que existen para la adquisición de una casa. La juventud reconoce que no vive donde le gustaría hacerlo y la primera razón que esgrimen para ello es la económica (58 Tan sólo un 4 dice estar a punto de conseguir residir donde desean. Además, a medida que los jóvenes van cumpliendo años, el precio de la vivienda aparece como un inconveniente cada vez más mencionado para conseguir vivir de forma independiente. Por otra parte, la mayoría de los que han logrado independizarse señalan que a la hora de elegir su hogar concedieron mayor importancia a que el precio se ajustara a sus posibilidades económicas (43 que a la cercanía del lugar de estudio o trabajo (24 a su calidad (12 o a que se encuentre cerca de su familia (10 JÓVENES QUE NO VIVEN EN CASA DE SUS PADRES 56,3 se fueron para casarse o vivir en pareja Es vivienda en propiedad: 47,6 Hipoteca pendiente: 19,5 años Media de pago: 460,8 euros Fuente: Injove 2005 Falta de ayudas para el alquiler Pero si la compra es una opción vedada para muchos, el alquiler todavía resulta más inasequible a tenor de los datos. Mientras una vivienda en propiedad supone de media un pago mensual de 460 euros, el alquiler se sitúa en unos 425. Una diferencia mínima que además se invierte en el tramo de edad de entre 20 y 24 años: mientras un alquiler les cuesta 451 euros al mes, un crédito hipotecario baja hasta los 435. A esta circunstancia, hay que sumar que no existen incentivos fiscales para el alquiler y que se está invirtiendo en algo que nunca se tendrá en propiedad. Teniendo en cuenta lo anterior, no es de extrañar que la inmensa mayoría de los jóvenes (90 que viven en el domicilio familiar preferirían una vivienda en propiedad, frente a un 7 que opina que preferiría optar por una casa en alquiler. En general, señalan que los alquileres son caros y con un pequeño esfuerzo adicional, puedo hacerme con mi propia vivienda y el segundo motivo se remite al deseo socialmente consolidado de querer su propia vivienda (44 La opinión de los jóvenes es clara: Nos iríamos a vivir de alquiler si existieran ayudas por parte del Gobierno. Tengo amigos en otros países que se pueden indepen- El 64 de los jóvenes que desean emanciparse necesitarán ayuda de la familia para la vivienda Emanciparse, difícil o imposible Los expertos reconocen que el precio de la vivienda provoca un retraso en la edad de emancipación de diez años con respecto a la generación anterior. Los jóvenes que ya no viven con sus padres abandonaron el hogar familiar en torno a los 23 años. Pero emanciparse a esa edad resulta cada día más difícil, a pesar de que la mayoría de los chicos que viven con sus padres declaran tener la intención de residir en una vivienda independiente en los próximos tres años. Pero una cosa es el deseo y otra la realidad, ya que de ellos más de la mitad lo considera muy difícil y en torno a un 10 %lo ve prácticamente imposible En cuanto a la percepción del problema en los últimos tres años, la gran mayoría (tres de cada cuatro) opina que las posibilidades de acceso a la vivienda han empeorado. El futuro tampoco lo ven nada claro: el 59 cree que en los próximos tres años la cosa estará peor que ahora. Y eso teniendo en cuenta que tampoco piden demasiado. A seis de cada diez chavales les resulta indiferente que la vivienda independiente sea a estrenar o de segundo mano, aunque hay un importante colectivo (37 que la preferiría nueva. En cuanto al número de metros deseado se sitúa en torno a los 80 metros cuadrados. dizar porque reciben ayudas estatales comenta Jorge, uno de los jóvenes que este domingo estuvo en la sentada a favor de una vivienda digna. Para Diego, de 28 años, lo de menos es lo que midan los pisos en alquiler que propone el Gobierno. Lo importante es que se haga con criterio, pero no parece que eso se vaya a hacer reconoce poco esperanzado. Las precarias condiciones laborales es otro de los temas que preocupan. Así, señalan que el dinero que podrían destinar mensualmente para el pago de una casa, ya sea en propiedad o en alquiler, sería de unos 400 euros al mes. Por tanto, no es de extrañar que la mayor parte de los que desean emanciparse (64 estén convencidos de que necesitarán de la ayuda familiar para pagar la hipoteca o el alquiler. La familia, como objetivo La constitución de un hogar o familia es en la actualidad el principal móvil en el abandono del hogar familiar (56 aunque ese objetivo ha perdido peso con respecto a otros. Como contrapartida ha aumentado el número de jóvenes que reconocen su deseo de independencia (20 algo que está en consonancia con el auge de los valores de autonomía personal que se dan en nuestra sociedad. No obstante, existen diferencias: las mujeres abandonan el domicilio familiar más que los hombres para casarse o vivir en pareja, mientras que son más los chicos que se van de casa en busca de independencia o por motivos laborales.