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44 Madrid MARTES 16 5 2006 ABC Los madrileños dejaron por un día las preocupaciones para disfrutar de la fiesta de San Isidro. En la pradera, el alcalde y la oposición se sometieron a un baño de multitudes. Fueron más las muestras de simpatía que de reproche, aunque también los hubo Agua, rosquillas y chulapos TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTOS: IGNACIO GIL Y CHEMA BARROSO MADRID. Una auténtica riada humana que iba en aumento a medida que avanzaba la mañana, se dirigía ayer, desde bien temprano, al punto de reunión donde se concentraba la fiesta desde la glorieta de Marques de Vadillo: la pradera de San Isidro Labrador en donde se celebra la tradicional romería en honor al patrón de Madrid. Nada empañó la jornada. Ni el sol, radiante, ni el ambiente, ni el baile a ritmo de chotis como fondo, amenizando la velada, ni las ganas de diversión, ni las rosquillas tontas listas -las más cotizadas- o del santo ensartadas en una cuerda, como antaño explica Aída. El año pasado su padre, que es fabricante, vendió tres mil kilos. Jóvenes, ancianos, familias enteras y parejas con sus bebés en los cochecitos, oriundos y foráneos- -inmigrantes y turistas- -enfilaban por el paseo Quince de Mayo en dirección a la ermita de Santo, en donde se encontraba a esas horas el bullicio. ron ayer los auténticos protagonistas de su día grande por excelencia y acudieron a miles a celebrar a San Isidro. Los lugares más cotizados, dado lo elevado del mercurio, se encontraban a la sombra de las otras estrellas de la jornada, los árboles donde desde bien temprano los más previsores habían marcado el territorio, desplegado sus pertenencias: neveras, tortillas, ensaladas, refrescos... Hamacas, sillas plegables, manteles y mantas, salpicaban de colores el césped. La novedad ha sido el traslado de las casetas de los feriantes del paseo 15 de Mayo al cementerio de Santa María y al de la Emita del Santo. ¿La razón? La Miles de rosquillas se venden cada año en la Pradera, las que más, las listas explica un fabricante ¿No tienen los valencianos sus fallas? Pues nosotros tenemos a San Isidro decían los más castizos Castizos foráneos Los más fieles a la tradición y al casticismo lucían los vistosos trajes típicos de chulapos, manolas y goyescas, a pesar de lo elevado de las temperaturas. Destacaban, sobre todo, los de más edad y los más pequeños- -muchos de ellos orientales- Los madrileños fue- ampliación del Parque de San Isidro, tal y como explicaron ayer in situ sus responsables. Los más devotos se concentraban, en fila, junto a la ermita del Santo y su esposa, Santa María de la Cabeza, levantada en 1725. Armados de paciencia, esperaban que les llegara el turno para besar la reliquia de San Isidro: tres falanges de una mano, y beber el agua milagrosa de la fuente. ¡Te asegura salud para todo el año! afirmaba una resuelta Lucía, con dos botellas listas para llevarse a su casa, que explicaba a quien la quisiera oír que ella no dejaba de venir por si acaso Ahí fue donde se formó un pequeño revuelo al conocer que el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz- Gallardón, había acudido, por segundo año consecutivo, a la pradera. La expectación estuvo servida, sobre todo, al observarle en la cola, como los demás. No paró de estrechar manos, besar a ancianas, niños y hacerse decenas de fotografías. El vicealcalde, Manuel Cobo, se ofreció, cámara en ristre, a tomar alguna instantánea solicitada por el público. ¡Estoy perdiendo la cola! llegó a exclamar. ¡Es más guapo que en la tele comentaba una mujer a su amiga. Acompañado por su esposa, Mar Utrera, la segunda teniente de alcalde, Ana Botella, y la concejal de Medio Ambiente, Paz González, se introdujeron en el templo y cumplieron con la tradición. Las muestras de simpatía fueron más que los reproches que recibió en un distrito (Carabanchel) que se ha caracterizado por el rechazo a los parquímetros. ¡Muy bien por los parquímetros, alcalde! le dijo una señora a un sorprendido alcalde. Para compensar, poco después, otro hombre le dijo: ¡No me gustan nada, haga algo! Al santo le he pedido que Madrid siga siendo lo que es: una ciudad abierta, tolerante, que mira hacia el futuro y que los proyectos de los madrileños se puedan realizar Antes de irse, irónicamente, alguien le aconsejó: No vaya por la M- 30; está en obras Los que también se dejaron ver por allí fueron los responsables de la oposición. El secretario general del PSM, Rafael Simancas, acudió en plan castizo. Solo le faltaba el chaleco. Con la gorra, se paseó un buen rato, del brazo de la portavoz municipal socialista, Trinidad Jiménez, quien lucía un clavel en el pelo. ¡Ésta es mi Trini! le jalearon algunas simpatizantes. Ambos fueron inmortalizados con una numerosa familia ataviada según mandan los cánones isidriles. Tampoco faltó alguna reprimenda. ¡Nunca os vemos en nuestras protestas! le espetó un vecino a Medallas de Oro al CGPJ y la Fundación Juan March y banderitas en Colón MADRID. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y la Fundación Juan March han sido las dos instituciones a las que el Ayuntamiento ha otorgado este año sus Medallas de Oro. Según el alcalde, Alberto Ruiz- Gallardón, ambas entidades encarnan los mismos valores de renovación y futuro que mueven a la sociedad madrileña indica Efe. El acto tuvo lugar en los Jardines de Cecilio Rodríguez, en pleno parque de El Retiro, coincidiendo con la festividad del patrón, San Isidro. Antes, a las diez de la mañana, el regidor madrileño estuvo presente en el izado de la bandera de España de 300 metros cuadrados de tamaño que se encuentra en los jardines del Descubrimiento, en el corazón de la plaza de Colón. Como novedad con respecto a años anteriores, el Consistorio regaló una banderita con los colores de la enseña nacional a todo el público que quiso seguir el acto desde la tribuna colindante. Vehículos antiguos recorrieron ayer el paseo de la Castellana