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ABC MARTES 16 5 2006 Internacional 37 El régimen chino trata de hacer olvidar la Revolución Cultural en su 40 aniversario El régimen obvia el recuerdo de la década de fervor comunista y caos de personas murieron y cientos de millones más fueron purgadas en la brutal campaña antiburguesa que comenzó el 16 de mayo de 1966 PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Hace exactamente hoy cuarenta años, en China se abrió la caja de Pandora y el país quedó durante una década sumido en el caos al desatarse un vendaval de persecuciones políticas, esquizofrenia colectiva, muerte y destrucción como no se había visto desde la guerra. El 16 de mayo de 1966, el Comité Central del Partido Comunista lanzó la Gran Revolución Cultural Proletaria, una campaña para consolidar la causa socialista y afianzar el poder de Mao Zedong ante los sectores moderados que lideraba el presidente de la República, Liu Shaoqi. Con el fin de borrar las costumbres feudales y burguesas de la vieja China esta depuración social arrancó el día 25, cuando en la universidad de Pekín se colocaron carteles denunciando por contrarrevolucionarios al jefe municipal del Partido, Peng Zhen, y a su responsable de Propaganda, Lu Dingyi. Ambos eran aliados de Liu Shaoqi y de su mano derecha, Deng Xiaoping, enviado a un centro de reeducación por estar considerado un enemigo capitalista No en vano, Deng Xiaoping se convertiría años después, tras ser rehabilitado como vicepresidente de la nación en 1973 y alzarse con el poder a la muerte de Mao en 1976, en el artífice de las reformas que han transformado a China. b Entre 2 y 20 millones Bajo el terror de la Banda de los Cuatro entre los que figuraba la esposa de Mao, entre 2 y 20 millones de personas fueron ejecutadas, torturadas o inducidas al suicidio, mientras que cientos de millones sufrieron demoledoras purgas cuyas secuelas aún arrastran. Por eso, y aunque el ala moderada del Partido recuperó el poder en 1976 y repudió la Revolución Cultural al encarcelar a la Banda de los Cuatro el régimen ha preferido no mirar atrás al cumplirse el 40 aniversario de aquella década catastrófica. No en vano, China anda inmersa en otra Revolución Cultural... la del capitalismo salvaje que ha traído un crecimiento tan frenético como poco comunista. Mao Zedong ABC Anarquía y fanatismo sin piedad Pero, antes de que el régimen abrazara la economía de mercado, el país se hundió en la anarquía mientras los Guardias Rojos, jóvenes imbuidos del fanatismo revolucionario, imponían el ideario del Partido. Ataviados con el traje Mao y con su Libro Rojo bajo el brazo, castigaron sin piedad a intelectuales, profesores, adinerados hombres de negocios, camaradas rivales y, en general, a todo aquél que no demostrara claramente tanta devoción por el Gran Timonel como se le exigía a la nueva sociedad En multitudinarios autos de fe celebrados en las plazas de las ciudades, familiares y amigos se denunciaban unos a otros tocados con humillantes gorros de papel y portando carteles donde se exponían sus pecados de clase al tiempo que se destruían templos y todo tipo de vestigios del pasado, y la economía se hundía por revueltas obreras y estudiantiles como la que creó en Shangai una comuna independiente.