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36 Internacional MARTES 16 5 2006 ABC EVO SE BURLA DE NUEVO a formación de un eje populista en América Latina- -con Castro, Chávez y Morales- -pone de evidencia la ruptura de un modelo de política socialista que ha predominado durante la última década. El viejo dictador cubano ha roto el aislamiento al que le tenían condenado en el tramo final de su vida, presentándose como el estandarte que nunca cedió, aún a costa de condenar a su pueblo a la miseria y a la esclavitud. Con Chávez está dispuesto a dar un paso más, arruinando al continente, o a la parte que se deje. En Venezuela ya han conseguido lo previsible: a más ingresos del Estado por el alza del precio FLORENTINO de los hidrocarburos, PORTERO menor nivel de vida. La izquierda moderada, responsable, aquélla que ha aprendido las lecciones del pasado, se encuentra ahora arrinconada ante el empuje de la demagogia populista, bien nutrida de petrodólares bolivarianos. Morales ha humillado a España asaltando las oficinas de nuestras empresas y confiscando sus propiedades. El argumento de la nacionalización es inaceptable. Cualquier país puede considerar asumir la plena propiedad de sus recursos energéticos, pero eso requiere un proceso en el que se de satisfacción a los intereses de las partes. En ningún caso podemos admitir la ocupación de nuestros bienes por parte de fuerzas militares, sin que haya habido las lógicas y previsibles negociaciones. También en Europa tenemos dos izquierdas. La que cree en la defensa de los intereses nacionales y que, por lo tanto, exige el respeto a la seguridad jurídica y la que antepone sus prejuicios ideológicos a cualquier otra razón. En España disfrutamos de esta segunda, de ahí que cedamos con tanta naturalidad a las presiones de Marruecos en la cuestión del Sáhara y en las que lleguen después; del islamismo, con una Alianza de Civilizaciones que no es otra cosa que una rendición por adelantado; de París y Berlín, también llamados el corazón de Europa cuando de votos y dineros se trata; de Chávez y sus maniobras petroleras, o de un aimara que representa una nueva izquierda indigenista. Pero, si está dispuesta a ceder ante un grupo terrorista español, ¿por qué no hacerlo ante chantajes que nos llegan del exterior? La prensa gubernamental nos anunció que ya se había restablecido un entendimiento con el Gobierno de Morales y, mientras el carismático dirigente boliviano alegraba el día a unos cuantos eurodiputados añorantes de vivencias revolucionarias, su número dos amenazaba directamente al BBVA por no rendirse y entregar sus bienes. Ese es el respeto que merecemos, porque no exigimos otra cosa. A mayores concesiones, más demandas. Tras el atropello de la noche de autos, Morales, en vez de pedir perdón, nos criticó por no haber condonado la deuda y doblado la ayuda. ¿Qué nos espera mañana? L Hamás desmiente un atentado contra Abbas MOSCÚ. El presidente de la AFP Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, se entrevistó ayer en Moscú con el presidente ruso, Vladímir Putin (en la imagen) durante una gira europea que llevará hoy al rais palestino a la Eurocámara de Estrasburgo con el fin de desbloquear las ayudas económicas al pueblo palestino. Mientras tanto, fuentes oficiales de Hamás desmintieron los crecientes rumores sobre un supuesto complot para asesinar a Abbas, atribuido a las Brigadas Azzedin al- Qassam. Murad, abogado árabe- israelí, y Abir, universitaria palestina, tienen dos hijos, de dos años y de cinco meses... se casaron hace tres años y ya no pueden vivir juntos Israel levanta otro muro JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Me enamoré de Abir en cuanto la vi porque me sonreía con sus ojos grandes y negros Murad me hizo ganar confianza en mí misma. Es un marido estupendo y un padre maravilloso Murad al- Sana, abogado árabe- israelí, de 34 años, y su mujer Abid, palestina natural de Belén, se adoran. Lo demuestran con sus palabras, también con sus gestos, sus guiños, sus miradas. Se adoran y adoran a sus hijos, Walid, de 2 años de edad, que no para quieto un momento, y Muna, de sólo cinco meses, que duerme plácidamente en su cuna sin tener idea de lo que se le ha venido encima a su familia. Se casaron hace tres años y desde entonces viven en Abu Dis, barrio limítrofe de Jerusalén también enfermo de muro ilegal. Él trabaja para Adalah, el centro para los derechos de la minoría árabe en Israel, el mismo que recurrió ante el Tribunal Supremo la Ley de Ciudadanía aprobada por la Knesset en 2002 que prohibía la unificación familiar de árabes- israelíes y palestinos por razones de seguridad Sin permiso de residencia Ella es lectora de Asuntos Sociales en la Universidad Al Quds, no puede ejercer su profesión de maestra por no tener permiso de residencia permanente ni nacionalidad israelí y tampoco tiene derecho a la seguridad social. Su vida en común no ha sido nada sencilla y han solventado sus pro- blemas legales con permisos anuales para que Abir pudiera permanecer en Israel. Ya no podrá hacerlo. El Tribunal Supremo ratificó el domingo la controvertida ley (calificada de racista por las organizaciones de derechos humanos y los partidos de la izquierda hebrea) y la familia Al Sana tendrá que elegir entre irse a vivir a Belén, por ejemplo, o separarse. Soy un ciudadano del Estado de Israel. Pago mis impuestos. Estoy comprometido con el Estado. Trabajo a destajo para sacar adelante a mi familia. Nunca he sido detenido, ni siquiera interrogado. Por no ponerme, nunca me han puesto una multa. Israel es mi patria y nadie tiene derecho a obligarme a irme de mi país explica Murad mordiéndose de rabia el labio inferior. Abir ofrece un té para rebajar la tensión. Apenas habla, no hace falta, sus ojos llorosos lo dicen todo. Deja que lo haga su marido, que conoce mejor que nadie los vericuetos de la ley en cuestión. Los jueces han justificado su sentencia por motivos de seguridad. Es una falacia. Vayamos a los hechos, que siempre ponen las cosas en su sitio: desde 1967, decenas de miles de palestinos se han convertido en ciudadanos israelíes amparados por la ley de unificación. De esas decenas de miles de personas, más de 100.000, sólo 26, fíjese bien, 26, han sido acusadas o interrogadas por estar relacionadas con el terrorismo. Tampoco me vale el argumento demográfico. Otro dato irrefutable: desde 1993, sólo se han aceptado 16.000 peticiones para la unificación familiar. Un número tan escaso que harían falta siglos para amenazar la mayoría judía del Estado comenta Murad mientras sorbe su té ardiente. Deportación segura Por el momento, la joven Abir, de 30 años, se beneficia de su edad para evitar su segura deportación (si tuviera menos de 25 años tendría que hacer las maletas de manera inmediata) pero sigue atada a la concesión anual de ese permiso de residencia temporal, que se revoca sin explicación alguna a las primeras de cambio. Así no podemos vivir juntos. No podemos planificar un futuro común. Necesitamos saber dónde vamos a vivir dentro de 5 años, por el trabajo de mi mujer, por el futuro de mis hijos. Estamos condenados, como otras muchas familias como la nuestra (la ley tiene efectos retroactivos) a vivir separados Murad acaba su té. Con él se le escapan entre sus blancos dientes las ganas de hablar. Abraza a Abir y a su hijo mayor. Todo en silencio, para no despertar a la pequeña. El Supremo ha justificado su sentencia por motivos de seguridad. Es una falacia