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ABC LUNES 15 5 2006 Deportes CAMPEONATO DEL MUNDO DE FÓRMULA 1 GRAN PREMIO DE ESPAÑAÑ 87 Más de cien mil aficionados aclamaron al campeón del mundo cada vez que el Renault pasaba ante ellos AFP Es la zona noble del circuito, en donde se mueve la gente guapa que acude al evento con la intención de que el que pasa al lado se fije en su modelito. La zona en la que las escuderías montan sus campamentos y en la que se realizan actos protocolarios por doquier desde primera hora de la mañana. Una pasarela de famosos que alegra la vista al pretencioso personal Paddock o feria de las vanidades TEXTO: ENRIQUE YUNTA MONTMELÓ. Desde la pasarela del paddock en la zona este del circuito de Cataluña, se ve una majestuosa línea de roulottes en tamaño extra grande, caravanas gigantescas en las que las escuderías de la Fórmula 1 instalan sus campamentos base con todo tipo de lujos y comodidades para que el fin de semana se haga algo más confortable y llevadero. Es un espacio exclusivo, selecto, como casi todo lo que envuelve el circo de este deporte. Montmeló amanece más pronto que nunca. Ya desde las seis de la madrugada empiezan a llegar aficionados entusiasmados. La carrera empieza a las dos de la tarde, pero antes de la prueba en sí se vive una auténtica fiesta en las gradas. Mientras, en el paddock la gente guapa se prepara para el desfile y las relaciones públicas ofreciendo siempre la mejor sonrisa posible. ra un día de carreras, pero ideales para que el que pasa al lado mire de reojo. Y ese es el objetivo: ver y dejarse ver. Este tipo de aficionado tiene unas pretensiones de querer aparentar algo, indicios de nuevos ricos afincados recientemente en la burguesía de rebote. Personas que se gastan un dineral en una entrada y que luego reparten codazos para hacerse con la mejor posición y poner en funcionamiento el último grito de cámaras digitales del mercado para luego enseñar las fotografías a los amigotes y así poder decir: Yo estuve ahí El caso es que si no tienes un buen pase, no eres nadie. Al menos si la intención de uno es estar entre la jet Los controles son exagerados, cada cien metros hay algún tipo de la organización pidiendo la credencial para acceder a una zona u otra. Normal, es la Fórmula 1. El Circuit empieza a cobrar vida pasadas las nueve de la mañana. Las colas ya están instaladas en los acce- Récord de asistencia en la grada y 7.000 invitados con credencial Montmeló se quedó pequeño para ver en directo la primera victoria de Fernando Alonso en el trazado catalán. Se cumplieron las expectativas y 131.200 personas vivieron in situ el recital del piloto asturiano, cuyo tirón mediático volvió a movilizar a la marea azul, mayoría absoluta en un circuito con acento español. Además, acudieron 7.000 invitados por la organización y en total, sumando los cuatro días de actividad del Gran Premio de España, se han registrado 342.000 entradas, la mejor cifra desde que hace 16 años funciona el circuito. Ver y dejarse ver La Fórmula 1 tiene mucho de farándula. Los privilegiados que se mueven por las zonas nobles exponen sus modelitos estrafalarios, poco apropiados pa- sos a la localidad vallesana y el público, al igual que las autoridades, accede de forma escalonada. Quedan cuatro horas y media para que el semáforo se ponga en verde y Alonso llega a su habitáculo conduciendo un Renault Megane con matrícula francesa- -tiene sitio privilegiado de aparcamiento por su condición de campeón- -y con un uniforme discreto- -tejanos y una camiseta gris- por detrás, su novia Raquel y gente de confianza del piloto asturiano, un icono mediático que despierta el interés de todos los periodistas que a esas horas ya se mueven por la alfombra verde del paddock Empieza el desfile. Los miembros de seguridad de la Casa del Rey registran todos los rincones ante la inminente llegada de Don Juan Carlos, que aterriza en un helicóptero del RACC. Se encuentra con Alonso en el cuartel de Ecclestone, el magnate de la Fórmula 1. Mientras, Alejandro Agag y Ana Aznar pasean a sus anchas con Ernesto Sáenz de Buruaga, Laporta conversa con Carlos Sainz y los políticos buscan su foto, también actores de este teatro.