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80 LUNES 15 5 2006 ABC Economía Renfe se prepara para una competencia como la que plantean las aerolíneas de bajo coste Diseña 54 programas para afrontar la liberalización, efectiva dentro de unos meses en mercancías las vías y con otros modos de transporte: es el panorama que Renfe prevé para cuando la empresa deba encarar en 2010 la liberalización total MIGUEL LARRAÑAGA MADRID. Después de más de sesenta años de existencia, Renfe se encuentra ante el momento más importante de su historia. Este mismo año dejará de ser el único operador de mercancías y dentro de cuatro tendrá que afrontar la llegada de empresas competidoras al negocio de viajeros. Y para una empresa acostumbrada históricamente al monopolio y las pérdidas económicas, este reto supone una necesidad absoluta de reinventar la empresa, orientarla al beneficio y a la competencia. Prueba de ello es la dinámica que han tomado los cambios en la empresa. Se ha adoptado un nuevo modelo de gestión cuya primera prueba de fuego será este mismo mes, ya que es el primero en el que la contabilidad de la empresa atenderá a la nueva estructura. Se están realizando más concursos de nuevos trenes de todo tipo que en toda la historia de la compañía. Además, se prepara para reconvertir buena parte de sus talleres en centros de fabricación de ferrocarriles donde sus suministradores se transformarán en socios. Y, desde ahora mismo, se está diseñando una estrategia que permita a la empresa un cambio de cultura sin precedentes. b Competencia sobre Renfe modernizó recientemente su imagen con vistas a la competencia que se avecina con otros operadores el avión. Una forma de competencia- -habida cuenta de que las conexiones ferroviarias no van a ser competitivas en tiempo, ni siquiera con la alta velocidad para trayectos como BarcelonaMálaga- -será la vía del precio. Renfe ya prepara nuevos modelos de vagón con butacas semejantes a las del avión, reclinables y cómodas. Otra estrategia para estos corredores sería la de la relación calidad- precio, ofertando trenes nocturnos más lujosos que garanticen estar en el destino a las ocho de la mañana, algo que con el avión sólo es posible llegando el día anterior y pagando una noche de hotel en la mayor parte de los casos. ABC Competencia intramodal Y para la competencia intramodal, Renfe ya trabaja con el presupuesto de partida de que tanto en estos corredores como en el resto de la red de largo recorrido los competidores adoptarán estrategias similares a las de las aerolíneas de bajo coste. Fuentes de la compañía ferroviaria consultadas por este periódico indica- Convención de directivos La pasada Convención de Directivos fue, en este sentido, absolutamente monotemática. Según ha podido saber ABC, toda la reunión fue dedicada al debate en torno a la transformación que necesita la empresa ferroviaria, para lo que se partió del análisis del panorama previsto para 2010 con una conclusión palmaria: a la competencia intermodal que suponen el coche y el avión va a sumarse la competencia en el propio modo de transporte ferroviario, al que llegarán nuevos operadores en el tráfico de pasajeros. Y es que Renfe ya está notando en algunas conexiones, sobre todo en ejes transversales, una fuerte competencia del avión propiciada por las tarifas de las compañías de bajo coste low cost y por las malas conexiones ferroviarias entre puntos de origen y destino. Por ejemplo, todo el corredor mediterráneo se encuentra con este problema, fundamentalmente las conexiones entre Cataluña y Andalucía, y en Renfe se asume que estas líneas van a tener que competir de otra forma con ron que se espera una competencia muy fuerte en precio en conexiones determinadas, las más rentables y con mayor tráfico. No se cree que ningún nuevo operador ferroviario tenga vocación de operador de red, sino que prestará servicios en líneas muy concretas En este escenario, los costes de las empresas entrantes se reducirán drásticamente respecto a los de una empresa como Renfe, con más de sesenta años de historia, y en fuentes del sector ya se avisa de que se puede recurrir El objetivo es crecer un 80 en cuatro años La dirección de Renfe ha adoptado una estrategia agresiva con vistas a la liberalización total del tráfico ferroviario: pasar de los 1.469 millones de euros facturados en 2005 a 2.650 millones en 2010. Nada menos que un crecimiento del 80 en este periodo. Evidentemente, de los esfuerzos de mejora de la empresa y de la reorientación al beneficio debe salir buena parte del crecimiento, pero Renfe espera que otra parte notable provenga de las nuevas líneas que se abrirán en los próximos años. La extensión de la red de alta velocidad a Málaga y al corredor Noroeste, y la llegada a Barcelona o Valencia van a abrir grandes posibilidades a Renfe, como ya ocurrió con la entrada en servicio del AVE Madrid- Sevilla, corredor en el que el ferrocarril de alta velocidad no sólo ha desplazado por completo al avión, sino que ha sido capaz de generar más tráfico del que existía en 1992 en la suma de pasajeros transportados por el tren y el avión. Precisamente por la ampliación de la red de altas prestaciones, Renfe se encuentra inmersa en un proceso de compra de nuevos trenes que le ha llevado a licitar el mayor pedido de la historia para medias distancias, en el que se encuentran las unidades conocidas como lanzaderas que prestan servicios de alta velocidad en distancias más cortas. Además, Renfe debe prepararse para un cambio de criterio en las líneas ahora en servicio y que no tienen una demanda que lo justifique. En algunos casos, el mantenimiento del servicio puede ir conectado a un nuevo sistema de compensaciones económicas por parte de las administraciones públicas muy distinto al actual, y que también se abrirá a la competencia entre operadores. Pero también será necesario cerrar líneas absolutamente antieconómicas, como es el caso de la conexión entre Irún y Alicante, que circula sólo los viernes y los domingos y que llega a transportar nueve pasajeros para todo un tren.