Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 15 5 2006 Sociedad 51 -Sin embargo, sí se regula en otros países, como Holanda o Bélgica... -Sí, es cierto. Cada país tiene su propia cultura diferenciada, y nosotros no somos Holanda, ni Bélgica. Más bien nos parecemos a Italia o Francia, donde también hay una discusión abierta. De todos modos, en casos como los de Jorge León no hay necesidad de que haya una regulación, ya que no se trataba de un problema biológico con una persona en trance de una muerte inmediata, sino que se trata de una persona con sus facultades mentales intactas y sin un peligro inminente de muerte. No se trata aquí de un problema de eutanasia, sino de ejercicio de una libertad, la suya, que es muy respetable. ¿Puede usarse la libertad individual para ir contra un derecho universal? -La libertad que tenemos los seres humanos no debe confundirse necesariamente con un derecho. Son cosas distintas. El Tribunal Constitucional ha dicho que una cosa es que una persona decida quitarse la vida y otra muy distinta es que invoque a los poderes públicos para que se la quiten de una determinada manera. Son dos cosas completamente diferentes. El primer caso es una decisión personal. El segundo involucra al sistema. Y en el caso de Jorge León se trata del primer caso. -Permitir la eutanasia es más una conquista de la libertad humana o un retroceso del derecho a la vida? -Es pronto para decirlo. Porque aún no tenemos la masa crítica suficiente como para decir si se trata de algo que suscite nuevos ámbitos de libertad o, por el contrario, es una situación de la que en un momento dado nos tengamos que arrepentir. No está nada claro, como demuestra el hecho de que haya varias posiciones y que cada uno trate de llevar el agua a su molino. -Esto nos lleva a otra cuestión. ¿Es renunciable el derecho a la vida? O, dicho de otra forma, ¿Se puede hablar de un derecho a la muerte -El derecho a la vida sí existe, y es algo que favorece el despliegue de cualquier sociedad de cara a su futuro, pero no existe un derecho a la muerte. El derecho a la vida sí existe. No existe un derecho a la muerte. Tenemos que apostar por la vida siempre El dilema está en determinar si la libertad del hombre está por encima del valor de la vida o no Vivimos en una sociedad que ha abandonado el sentido del dolor A la gente no le importa sufrir, siempre que sea por algo. Pero no cuando no tiene sentido, cuando es inutil. Ese es el sufrimiento que hay que combatir No se puede invocar a la eutanasia para poner fin al sufrimiento. Además, sólo el dolor es físico. El sufrimiento es psíquico. El dolor es, hasta cierto punto, objetivo y medible. El sufrimiento es subjetivo. Y no hay que parar una vida por eso, hay que seguir He de decir que, en gran medida, vivimos en una sociedad que ha abandonado el sentido del dolor. Creo que nos estamos alejando del dolor, y esto es algo que me preocupa, porque cuando una sociedad va fracasando en los valores fundamentales, el dintel que necesita para abrir expectativas como la de la eutanasia se hace cada vez menor. Porque aguantamos menos. Y ese dintel lo vamos colocando cada vez más bajo. Y no es que la vida sea sufrimiento, pero todos sabemos que hay cosas que tenemos que superar, y ya no queremos hacerlo. Ya no estamos dispuestos a tolerar ninguna dosis de sufrimiento Olvidamos que el sufrimiento algo propiamente humano. Hay cosas que tenemos que superar solos, sin ayudas externas Tenemos que apostar por la vida siempre. La muerte es otra realidad con la que tenemos que encontrarnos y hay que aceptarla. Pero, naturalmente, no existe ese derecho a la muerte. El problema mayor se produce cuando alguien pide la muerte no por estos motivos que estamos mencionando, sino como propósito fundamental e intencionado. Este es el elemento diferenciador, lo que distingue a las sociedades unas de otras en cuanto a la eutanasia. ¿Cuál es el límite a partir del cual hay encarnizamiento terapéutico -Para establecer ese límite hay que fijarse en cada caso concreto. La limitación del esfuerzo terapéutico es un postulado que determina que la medicina se debe detener allí donde ya se ha establecido una indicación de muerte, donde ya no hay esperanza y por tanto, cualquier tratamiento que se aplicara fuera inútil, innecesario y perjudicial. ¿Es mejor cortar un sufrimiento insoportable a costa de terminar con una vida o mantener esa vida a costa de un sufrimiento insoportable? -Creo que el dilema no es ese, sino determinar si la libertad del hombre está por encima del valor de la vida o no. Este es el problema. Si se centra la cuestión en el sufrimiento, entonces tengo que decir que no, que no estoy de acuerdo con la eutanasia, porque hay recursos más que suficientes para evitar ese sufrimiento. El debate está en dar o no un valor absoluto a la vida, como valor inviolable, cediendo entonces algunos elementos de la libertad, o elegir esta última y acabar con esa vida.