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50 Sociedad LUNES 15 5 2006 ABC JAVIER SÁNCHEZ CARO Director de la Unidad de Bioética y Orientación Sanitaria de la Comunidad de Madrid No es el momento de plantear en España una regulación legal de la eutanasia Tras el fallecimiento del pentapléjico Jorge León, uno de los mayores expertos españoles asegura que al derecho universal a la vida no puede contraponerse un derecho a la muerte TEXTO JOSÉ MANUEL NIEVES FOTO CHEMA BARROSO MADRID. Es abogado y experto en derecho sanitario. Durante más de veinte años ha sido jefe de los servicios jurídicos del Instituto Nacional de la Salud. Es también, y de ello se siente especialmente orgulloso, académico honorario correspondiente de la Real Academia de Medicina, algo poco usual para alguien que procede del mundo del derecho. En la actualidad dirige la Unidad de Bioética y Orientación Sanitaria de la Comunidad de Madrid, aunque aclara que en esta entrevista hablo exclusivamente a título personal ¿Por qué la muerte de personas como Jorge León se convierten en noticias de primera página? -Hay varias razones para ello, pero la más importante es porque se trata de algo que afecta a la posibilidad de que los seres humanos tengan una autonomía concreta a la hora de morir. Y eso es nuevo para las sociedades occidentales. ¿Responde ese interés a una preocupación real de la sociedad o es más bien una cuestión mediática? -Yo diría que las dos cosas. Los medios alimentan el interés de la sociedad. Pero ese interés existe. Durante mucho tiempo hemos tenido que luchar para librarnos de la muerte en su sentido más genuino, con pocos medios para defendernos de los muchos peligros que nos acechaban. Ahora (en España a partir de los 80 y 90) las innovaciones tecnológicas nos han permitido sojuzgar, hasta cierto punto, a la naturaleza. Pero también nos la han complicado, de suerte que quizás algunos piensen que contra lo que tenemos que luchar ahora no es contra el final prematuro de la existencia, sino contra su alargamiento innecesario, cuando la indicación de muerte está ya establecida claramente por los médicos. ¿Es eso lo que ve en el caso del pentapléjico de Valladolid? -Lo que veo es una clara división en las opiniones que la sociedad tiene al respecto. Esto no debe asustarnos, ya que hace ya mucho tiempo que España ha dejado de ser monolítica ideológicamente. Existe pluralidad de opiniones. Desde el punto de vista de la reflexión, filosófica y ética, se trata de un asunto controvertido. Y en función de las concepciones que uno tenga de la vida, de la enfermedad, del sufrimiento y de la muerte, se tiene una opinión u otra. -La cuestión de la eutanasia se pue- de abordar tanto desde el punto de vista ético como desde el jurídico... -La ética es un círculo concéntrico muchísimo más amplio que la ley, y anterior a la ley. Las leyes cambian mucho más deprisa que los principios éticos. Y en este asunto, los principios éticos, de uno y otro lado, no han variado. De un lado, están el respeto y la sacralidad de la vida, que en teoría responde a una ley natural, ya que el hecho de no matar está ínsito en el corazón humano y es el primer principio de la convivencia. Y del otro lado está el hecho de que las personas no somos islas, seres individuales, sino seres relacionales. Y nuestros actos, cuando afectan a los demás, tienen un carácter público y requieren una regulación. ¿Cree usted que es necesaria una regulación legal de la eutanasia? -Creo que no es el momento de plantear en España una regulación legal de la eutanasia. Mi opinión personal es que todavía, en la sociedad española, no existe una madurez suficiente como para afrontar esta situación. Esto no significa que no pueda hacerse pero, siempre según mi criterio, las leyes no deberían nunca adelantarse a una realidad social, sino adaptarse a ella. Además, tan loable es defender la libertad de cada individuo a decidir como el derecho inalienable a la vida. Es un asunto complicado, y más cuando no todo el mundo entiende lo mismo cuando se refiere a la eutanasia. Será siempre un problema debatible en todas las sociedades y sólo si hay un sentir mayoritario en favor de ella, sólo entonces el legislador deberá intervenir. Si no, lo más prudente será no legislar. No debe asustarnos la división de opiniones, ya que hace tiempo que España ha dejado de ser monolítica Creo que las leyes no deberían nunca adelantarse a una realidad social, sino adaptarse a ella