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ABC LUNES 15 5 2006 Internacional 31 El subcomandante Marcos irrumpe en la campaña presidencial mexicana El dirigente zapatista comanda las protestas contra los tres candidatos MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. San Salvador Atenco, a 42 kilómetros de la Ciudad de México, se ha convertido en una piedra en el camino de Vicente Fox. Para muchos analistas, el declive de su sexenio presidencial comenzaba allí en 2002, cuando la violenta oposición de sus ejidatarios a ser expropiados de unos terrenos comunitarios impidió la construcción de un nuevo aeropuerto para la capital. Desde entonces, esta localidad de 45.000 habitantes se rige por su propia ley, o por la que le impone el revolucionario Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, cercano al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) La ciudad volvió a cobrar protagonismo los pasados días 3 y 4, cuando ocho vendedores de flores rechazaban ser desalojados del cercano mercado de Texcoco, lo que desató una espontánea rebelión popular seguida de cortes de carreteras, agresiones- -machete en mano- -a los agentes municipales, secuestro de miembros de la Policía estatal, muerte de un menor en circunstancias no aclaradas, incursión sin contemplaciones de las fuerzas federales, detención de casi doscientas personas y presuntos abusos por parte de los cuerpos de seguridad. Las tres administraciones implicadas en el asunto están en manos de los tres principales partidos nacionales. Casualmente los disturbios se produjeron mientras el líder del EZLN, Sebastián Guillén, conocido como subcomandante Marcos se encontraba en el Distrito Federal a la cabeza de La otra campaña un movimiento alternativo a la campaña electoral para las presidenciales del próximo 2 de julio, con el que había recorrido todo el país desde enero último en medio de la más absoluta indiferencia. Marcos se pone de inmediato al frente de las protestas contra los supuestos abusos policiales en Atenco, abre todas las manifestaciones en demanda de libertad para las personas detenidas, y acapara portadas en los periódicos y minutos en los informativos de televisión. Marcos ha vuelto, y se ha convertido en una falsa moneda que va de mano en mano entre los tres aspirantes a la Presidencia. ga de donde venga Por su parte, Roberto Madrazo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) pedía la orden de aprehensión contra Marcos y los zapatistas por atentar contra el estado de derecho. Mientras tanto, el sub con su eterno pasamontañas y su pipa incombustible, tronaba contra los tres mediocres candidatos. Negó que López Obrador sea de izquierda y lo llamó jefe de un grupo de bandidos. A Roberto Madrazo, dijo, no lo quieren ni en su casa Y Felipe Calderón significa la continuación de ese perfil desdibujado de lo que es un gobernante (Vicente Fox) que ni siquiera es buen administrador... Sin embargo, Marcos se atrevía a pronosticar que quien ganará los comicios es López Obrador. El subcomandante Marcos AP Rechazo a la violencia Así, Felipe Calderón, del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) ha vinculado con la violencia a Andrés Manuel López Obrador, e insistir en que el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) es peligroso para México: Creo que detrás del pasamontañas (de Marcos está el mismo rostro de intolerancia y autoritarismo que caracteriza a la izquierda violenta y que hoy representa López Obrador El ex alcalde de la capital se apresuraba a deslindarse de los acontecimientos y a condenar la violencia ven-