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ABC LUNES 15 5 2006 Nacional 13 Los cálculos de Carod- Rovira han fallado: ni CiU se ha desintegrado, ni Esquerra está en condiciones de arañar votos al PSC Carod- Rovira, rescató para la Historia al convertirlo, un mes después, en presidente de la Generalitat. El golpe de autoridad de Maragall- -que contribuirá a movilizar a la desmotivada militancia del PSC- así como el recién adquirido protagonismo de CiU, obligan a la dirección republicana a rediseñar toda su estrategia, con las elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina. Carod- Rovira y Artur Mas han cambiado sus papeles de influencia en la política nacional Traiciones y deslealtades Los cálculos de Carod han fallado: ni CiU se ha desintegrado, ni Esquerra está en condiciones de arañar votos a los socialistas catalanes- -ese era el lado oscuro de la reflexión que llevó a Carod a firmar los acuerdos del Tinell- -esgrimiendo los frutos de una acción de gobierno de carácter eminentemente social. El resultado del referéndum sobre el Estatuto marcará una tendencia. CiU y ERC saben que la batalla más encarnizada se librará a partir del 19 de junio. Para los republicanos es vital mantener o incrementar su techo electoral- -situado en los 23 diputados en el Parlamento catalán- Para la federación que dirigen Artur Mas y Josep Duran Lleida, el reto está en recuperar los miles de votos que, convocatoria tras convocatoria, han cedido a los republicanos. Las bases de ambas formaciones se preparan para una campaña implacable. Ya han pasado los días de enamoramiento, previos al Pacte del Tinell en que las respectivas militancias inundaron las calles de Cataluña con el lema CiU ERC Catalunya CiU es el traidor a batir, según la militancia republicana. ERC, que renunció a formar un gobierno nacionalista y dejó en la estacada al hermano mayor, debe pagar ahora su deslealtad, según la militancia convergente. Las espadas están en alto. El mundo nacionalista ha abierto hostilidades. Hace dos años y medio, el mundo nacionalista inundó las calles con el lema CiU ERC Catalunya No pudo ser. Carod hizo presidente a un socialista para que CiU muriera de inanición. Zapatero lo ha evitado y ERC debe replantearse toda su estrategia CiU y ERC abren hostilidades TEXTO: MARÍA ANTONIA PRIETO FOTO: YOLANDA CARDO BARCELONA. De la misma manera que se daba por supuesto que CiU sería la gran derrotada del proceso de reforma del Estatuto, nadie dudaba, hace sólo ocho meses, que ERC tenía en sus manos la secuencia completa del ADN estatutario y algo aún más vital: el timón del gobierno catalán. El proyecto de más calado de la legislatura, la continuidad del tripartito e incluso la estabilidad del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero parecían depender entonces de una formación que, en diciembre de 2003, dejó a CiU en la estacada y llevó al socialista Pasqual Maragall a la presidencia de la Generalitat, creyendo que en los cuatro largos años que quedaban por delante, la federación que dirige Artur Mas moriría de inanición dejando huérfanos cientos de miles de votos nacionalistas. La noche del 21 de enero de 2006, por obra y gracia de Rodríguez Zapatero, CiU salió del ostracismo para convertirse en el socio preferente del PSOE y para alimentar, de nuevo, las esperanzas de quienes apuestan por un gobierno de gran coalición en Cataluña. El acuerdo en torno al nuevo Estatuto catalán alcanzado entre Zapatero y Mas lo cambió todo. Aquella imagen echó por la borda el sueño de Esquerra y de su líder, Josep Lluís Carod- Rovira, de presentarse ante la sociedad catalana como el artífice del acuerdo estatutario. Zapatero se desentendió de ERC Para salvar el tipo ante su militancia, Esquerra decidió elevar el listón hasta un punto inalcanzable, contando que, cuando llegara el momento, Zapatero le echaría una mano en forma de concesión o gesto de última hora. No fue así. El líder del PSOE se desentendió de los republicanos y cuando Carod se encontró, frente a frente, con sus bases, apenas las reconoció. Dispuesto a sacar tajada en su enfrentamiento con Carod por el control del partido, el secretario general de ERC, Joan Puigcercós, supo captar el estado de ánimo de la militancia y la azuzó para que reconvirtiera el ambiguo voto nulo al Estatuto que proponía Carod- -si de él hubiera dependido, Esquerra estaría defendiendo hoy el sí crítico en un no sin matices. Como consecuencia de esta decisión, ERC ha sido expulsada sin contemplaciones del Gobierno por Pasqual Maragall, el hombre que se hundió anímicamente la noche del 16 de noviembre de 2003- -de nuevo CiU le superaba en número de escaños- -y al que el líder republicano, Josep Lluís