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14 5 06 PRÓXIMA PARADA NUESTROS CORRESPONSALES Roma B. Aires Alemania El país de las ideas Para elevar la autoestima nacional en el próximo Mundial de fútbol, se lanza la campaña Un país de ideas que recuerda las múltiples creaciones del genio germano: desde la aspirina a la bota de fútbol RAMIRO VILLAPADIERNA. CORRESPONSAL EN BERLÍN Bruselas BERLÍN RAMIRO VILLAPADIERNA París Rabat T Nueva York Jerusalén México Washington Berlín al vez bastó descubrir que el tradicional gnomo de jardín- -un irrenunciable adorno alemán como saben ya en Denia- -no procedería de la profunda Turingia, como era precepto de fe, sino de Drawno, en la Pomerania de Polonia, para que el gobierno federal haya tomado cartas y lanzado una cura de autoayuda nacional. Los símbolos son importantes, aunque sean pequeños y lleven barretina. En el día a día, la nueva Alemania anda embarcada en el proyecto doble de afianzar una nueva satisfacción patriótica y de combatir la inveterada desconfianza en que todo lo alemán- -que no lleve ruedas o transistores- -puede salir mal. Y a esto último no ayudó el declinar económico de los últimos años, que ha tenido a la nación perpleja, meditabunda y sin cambiar de coche. Pero si aquí la cerveza se bebe a solas, gustan en cambio los pro- yectos colectivos. Y así, la vieja Alemania se renueva, se ufana y se prepara para el mejor Mundial de fútbol de todos los tiempos La reciente campaña Bienvenidos a Alemania, país de ideas -nótese el acento en su idealismo- -obra paralelamente con otras como Tú eres Alemania Alemania se mueve o Soy un fan de Alemania con el fin de elevar la autoestima e invertir en una de las pocas cosas que no se les habían ocurrido aún a los alemanes: su propia imagen. Ocurrencias aquí no han faltado, como se muestra en las esculturas conmemorativas de El paseo de las ideas que brotan por Berlín: el Mp 3, la bota de fútbol, el automóvil, la aspirina, la imprenta, la música de Beethoven, la teoría de la relatividad, entre otras tan esenciales como el osito- gominola. Unas 226 instituciones en el extranjero se encargan de transmitir el mensaje de cómo poetas y pensadores, investigadores e in- ventores, artistas y compositores alemanes han hecho desde hace siglos la vida más cómoda, segura y bella para todos. Se trata de relatarse a sí mismos, y mostrar al que venga la riqueza de ideas y espíritu emprendedor de la nación, aprovechando que si turísticamente el país no ha sido destino soñado, pronto sí se verá invadido por decenas de miles de aficionados al fútbol, invento éste, si inglés, muy mejorado por algún reputado delantero centro alemán. El mismo producto en que están hechas las estatuas- idea- -de 12 metros y 20 toneladas- -es en sí un novísimo plástico de Basf llamado Neopor. Paseando entre sus ideas, Alemania se cura de depresiones y cree disfrutar una sensación de primavera tras estrenar nuevo Papa, nueva canciller, nuevas reformas y hasta nuevo crecimiento y, dentro de pocos días, un Mundial que la hará nueva capital deportiva. Estrena además nueva Estación Central, entre la que fue Estación de Hamburgo y el jardín de la Cancillería, en pleno centro de Berlín, algo que sólo una metrópoli de tan atípico urbanismo podría permitirse. Nuevo Berlín La colosal y modernísima estación, que recibirá trenes simultáneamente en distintos planos, es el último de los excesos arquitectónicos del nuevo y atrevido Berlín, si bien al ritmo del viejo: diez años ha requerido su construcción, un plazo en que, sin esfuerzo, el alcalde de Madrid excava una veintena de túneles, levanta la Terminal 4 de Barajas y podría cambiar varias veces de sitio el Prado, además de subir los impuestos. La nueva Berlín- Zentral ha costado 700 millones de euros y coincidido con la declaración de quiebra de la capital y petición de salvavidas a la Federación. Y aun en crisis de fe, de existencia o de simple presupuesto, las ideas siguen brotando, como el mayor supercomputador de Europa, el Blue Gene; o- -para el Mundial- -el inaudito tráfico de influencias político con las perseguidísimas entradas; el balón dorado para la final; los robots para vigilar los estadios; la red privada de alojamientos para hinchas; o la última, y que más enternecerá la imagen de Alemania a ojos visitantes: no habrá ley seca en los estadios. O la que probablemente mejor recuerden novias y esposas: la alternativa para viudas del fútbol ansiosas de escapar a la visión del cónyuge en chándal, hipando y profiriendo vivas. Esta última idea es en cambio suiza y su anuncio reza: Chicas, este verano veníos a Suiza, donde los hombres aman a la mujer más que al fútbol Atenas Londres Moscú Pekín Viena Estocolmo Monumento a la bota de fútbol, una creación del genio germano, ante la Estación Central