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14 5 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Kinshasa La bella mutilada Una orquesta de minusválidos que ensaya en el desahuciado zoo de Kinshasa es tal vez la mejor metáfora de la República Democrática de Congo, un estado quimérico que prepara con la ONU sus primeras elecciones en medio siglo. Su arte les salva POR ALFONSO ARMADA inshasa no será nunca Nueva York. Mejor así. Cada ciudad tiene su alma. Cada ciudad tiene su cuerpo, su piel, su inteligencia, su tontería, su lado monstruoso, su poética, su parte de misterio... escribe en Kinshasa no será jamás el novelista Sony Labou Tansi, y parece como si se hubiera acercado al quimérico zoo de una ciudad que fue bella, pero ha sufrido todas la mutilaciones, como el estado del que supuestamente es capital, la fantasmal República Democrática de Congo, para escuchar a la orquesta Staf Benda Bilili. Tanto la ONU como la Unión Europea han redescubierto un invisible gigante africano que lleva años desangrándose en silencio: casi cuatro millones de muertos en una década. La orquesta de minusválidos dirigida por Cubain, nacido en Kinshasa hace 27 años, es acaso la mejor metáfora de un pueblo cansado de la extorsión y del saqueo, de que hablen en su nombre, que quiere votar. Cantan Stop Benda Bilili el tema con el que ganaron el concurso Día de la Paz en Congo, convocado por la misión de la ONU en el país del río que se bebe todos los ríos. K Sentados en la hierba o en sus rudimentarios triciclos, malvestidos, con gafas de sol, la orquesta Staf Benda Bilili repite con entusiasmo y un impecable sentido del ritmo y la armonía: Participa en las elecciones. Eso es la democracia. Hemos conocido la guerra y la miseria Destilan aromas buñuelianos, pero está claro que quieren salir del agujero negro congoleño. En el zoo ensayan una tarde de domingo, lejos de las polvorientas calles de Kinshasa, entre palmeras tronchadas, grullas escuálidas, monos pelados, caballos y ocas decrépitas. Joven arpista Desde sus herrumbrosos vehículos, los minusválidos se mueven al compás con la parte superior de sus cuerpos. La música hace la vida más llevadera. Se sirven de instrumentos improvisados, fabricados por ellos mismos o rescatados de una almoneda musical. El más llamativo es el que tañe Roger, el más joven miembro de la banda, un arpa que conjuga un sarmiento curvo, un hilo de tanza y una caja de resonancia hecha de una lata de leche en polvo. Con 15 años y seis hermanos, le arrojaron de su casa porque pensaban que había sido embrujado: era demasiado inteligente y eso desató las sospechas de su familia. En vez de convertirse en uno de los muchos hechizados que pululan por Kinshasa, donde los lindes entre el mundo de los vivos y el de los muertos parece haber sido serrado, se sumó a una orquesta fundada hace cuatro años que actúa en bares y está a punto de editar su primer disco en París. Para la mayoría, la única filosofía que vale es que la música es trabajo También para Roger, que ha pasado sólo tres años en la escuela, toca el arpa desde los doce, y de ella saca sonidos de una belleza estremecedora. Kinshasa es una ciudad que no sólo por su tamaño, sino por la naturaleza cambiante de su forma se resiste a la conversión en objeto, colonización, síntesis y sumarización. Está constantemente fuera de foco. REP. CENTROAFRICANA SUDÁN OCÉANO ATLÁNTICO República DA AN Democrática UG CONGO del Congo L. Alberto Kisangani Goma L. Eduardo Mbandaka Lago Kivu RUANDA Bandundu Bukavu BURUNDI Kinshasa Matadi Kananga Mbuji- Mayi Lago Tanganika ÁFRICA L. Moero Es una ciudad difícil de domesticar, e imposible de capturar en un relato maestro. Elude cualquier tipo de orden que se quiera imponer sobre sus múltiples realidades escribe el antropólogo Filip de Boeck en Kinshasa. Historias de la ciudad invisible Con espléndidas fotos de Marie- Françoise Plissart, es un insólito manual para explorar una metrópoli alejada de todas las rutas turísticas y geopolíticas. El pequeño enclave comercial fundado el 1 de diciembre de 1881 junto a la bahía de Ngaliema- -mar interior que forma el río remansado- -por el enviado de Leopoldo II, el despiadado Henry Morton Stanley, fue rebautizado Léopoldville, capital del Congo Belga, entre 1908 y 1960. Tras la independencia adoptó el nombre de uno de sus barrios y pasó a llamarse Kinshasa. La última edición de la guía de Lonely Planet dedicada al continente negro, que lleva como subtítulo Descubre los ritmos de África reitera un mal común: un país resumido y casi borrado. Tanto Kinsha- ANGOLA 0 200 Km. Lubumbashi ZAMBIA TAN ZAN IA Desde sus herrumbrosos triciclos, los minusválidos se mueven al compás con la parte superior de sus cuerpos. La música hace la vida más llevadera