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14 5 06 EN PORTADA América Unidos en el cainismo (Viene de la página anterior) Caribe, con raíces ancestrales en Galicia, le observa y aplaude desde La Habana. Es el principio de algo. Podría imitar a una revolución del siglo XXI, pero se parece más a una separación en la familia. A un divorcio en un nuevo continente roto por la indigencia y el poder. Chile se atrinchera en los Andes. Argentina y Brasil apelan a los lazos de amistad. Perú, a semanas de que el primer indio rebelde con causa en palabras suyas, zanje su historia con el presidente Alejandro Toledo, retira a su embajador de Caracas, que a su vez es suelo hostil también para México. Terreno peligroso asimismo para Colombia y Alvaro Uribe, conscientes de que sus enemigos de armas, guerrilleros, terroristas, tienen zonas francas en su frontera. Lucha por la tierra La corriente de Evo, el Evo auténtico y el teledirigido, atraviesa con amenaza de contagio el hemisferio. Sus promesas suenan a hechos al borde de consumarse: convertir en oro para el pueblo las entrañas raptadas de la tierra. Hacer suyos los minerales arrancados por los intrusos, transformar en huerta propia los latifundios de unos pocos. No le importa cómo, sólo entiende el porqué. Somos pobres, señorita. Siempre hemos sido pobres Las trenzas azabache de Serapia, una institución en la cuesta de la calle Sagárnaga, se mueven al son de los labios de la mujer: Estoy contenta. Ahora tenemos esperanza añade. En su tienda de la calle más comercial de la ciudad de La Paz se apilan espejos de colores, relicarios, fuentes, cubiertos de una conquista abierta y decenas de piezas de plata. A la derecha de un portón medieval hay una pila de muñecas de trapo. Están vestidas con telas andinas de culturas originarias. Las más lindas son de Paracas, en tonos burdeos, vino, berenjena... en color sangre. Está prohibido sacarlas de Bolivia, pero, si se lo han llevado todo, qué más da... exclama. Esto es un charango, dicen que los cabellos crecen aunque esté muerto. Eso dicen observa interrogante. Otros dicen que la leyenda es falsa. El pellejo del armadillo, que se coloca como panza de esa minúscula guitarra, se ve más con el tiempo porque, al secarse, encoge y asoma la raíz capilar. Es una explicación prosaica. Pero la explicación de una gringa (palabra que en un principio significaba norteamericana y hoy se usa para denominar a todas las extranjeras blancas) no cuaja en el grupo de mujeres. Lo sabes porque no la celebran, no porque la nieguen. Con sus dientes enmarcados en oro hacen lo que los jefes de la tribu. Sonríen. Si insistes, dirán lo que quieres escuchar, no lo que piensan. Lo mismo que hizo Evo con los blancos: Tocó la música que querían oír, pero cuando está con su gente el grito es claro: ¡Patria o muerte, venceremos! advierte el sociólogo Carlos Toranzo. Cincuenta mil bolivianos cayeron en la guerra del Chaco con Paraguay en 1932. Los muertos fueron nuestros. Las riquezas se las llevaron las multinacionales. El odio arrancó allí observa, sin acelerar el ritmo, el viejo vendedor de instrumentos autóctonos toyo, laquita, qantu, mimula, suri chuli, suri sicu, jula, jula, chiriwano, wankara, senkatanka, quenacho, qhachwiri o pututo. El último es una especia de corneta con forma de pipa y pocillo de cuero. El resto es una variedad de flautas y quenas de caña con nombres de la lengua propia En un antiguo pasaje perpendicular a la cuesta que arranca de la plaza de San Francisco, Sofía habla de Evo Morales: No lo veo. Hay que esperar. Sólo son cien días y eso de nacionalizar los hidrocarburos... Van tres veces... Ya veremos Mantiene a su familia sola. A estas alturas (3.800 metros por encima del nivel del mar) la vendedora no siente que le falte el oxígeno. Lo que necesito es plata advierte con una sonrisa cosida a las orejas. Mis hijas todavía van al colegio. Yo no pude... No había Vende mantones de algodón y seda. Están hechos a mano por las cholitas- -como ella- -que hoy prefieren comprarlos fabricados a máquina... Mire, éste tiene, por lo menos, noventa años Le compran los pocos extranjeros que saben de ella o algún turista despistado que llega de casualidad. Los más difíciles de encontrar- -dice- -son los blancos, porque eran de novia En Santa Cruz se ve la vida de otro color. La provincia más rica de Bolivia no se casa con nadie. Clima más parecido al del trópico, los rostros de la población empalidecen y las personas oscuras, diplomáticamente identificadas con lo que ha dado en bautizarse pueblos originarios escasean. Nos tienen envidia. Quieren que seamos como ellos: pobres Walter es técnico en informática, pero trabaja de taxista en la ciudad más rica del país. Hace esas afirmaciones preocupado por su futuro, molesto porque siente su tierra como la vaca de la que todos chupan Nos parecemos a Barcelona afirma. Caos de la propiedad La comparación sale al hilo de las ansias independentistas de la provincia donde tienen su centro de operaciones los Trabajadores Sin Tierra de Bolivia. Hay fincas con varios títulos de propiedad. El registro es un caos Rene Salomón Vargas, consultor en temas de desarrollo, explicará cómo cada gobierno de turno, históricamente, premiaba a los vasallos con Hugo Chávez canta unas rancheras en plena crisis con México AFP Evo Morales tocó la música que querían oír, pero cuando está con su gente su grito es claro: ¡Patria o muerte! venceremos advierte el sociólogo Carlos Toranzo