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44 Madrid DOMINGO 14 5 2006 ABC UNA Y MEDIA LA VID Y LA PODA JESÚS HIGUERAS esús, al utilizar la comparación de la vid y los sarmientos, quiere hacernos comprender que dependemos absolutamente de Él. Llega a decir que sin Mí no podéis hacer nada porque esta es la realidad más grande del hombre que tantas veces olvida: que necesita absolutamente de la vida de Dios, que nuestro Dios no es un Dios lejano, sino que del mismo modo que sin la savia no hay ni flor ni fruto, si la vida de Cristo no está dentro de nosotros, los frutos que demos son frutos inútiles y vacíos. San Pablo se lo explicaba a los primeros cristianos en la carta a los Corintios, cuando decía que nuestras obras, si no están hechas con caridad, no nos sirven para nada. Al hombre no le define lo que tiene, sino lo que es y lo que ama. Tenemos que ser conscientes que tenemos como reto en la vida permanecer en Cristo aunque a veces seamos podados, pues Jesús dice que su Padre es el labrador y que todo sarmiento que quiere que dé más fruto, el Padre lo poda. Ese es el misterio, dejarse podar por Dios, dejar que Dios nos vaya quitando aquello que consideramos lo más imprescindible. A veces, mete la tijera y nos puede incluso parecer duro y cruel; sin embargo, no olvidemos que cuando la viña es podada, tanto le duele al sarmiento como a la cepa, puesto que tienen la misma savia. Cuando yo sufro Cristo sufre conmigo, pues tenemos una identidad y una plena comunión. Jesús nos invita a permanecer en Él, a que sus palabras permanezcan en nosotros y eso tiene muchos significados: que hagamos todas las cosas por Él, con Él y en Él. Dejar que Cristo viva en nosotros y dejar que Cristo protagonice nuestra existencia, única e irrepetible, pero que estará cargada de contenido y de frutos si dejamos que Cristo sea quien haga todo. Para ello es necesaria la vida de oración, vivir siempre sabiendo que hay un Dios dentro de mí que me acompaña, me fortalece, me sostiene y me ilumina, para que mis obras, mis palabras y mis pensamientos sean todos los suyos. Por eso somos sarmiento de Cristo, tenemos una identidad de tal manera que Él, por el misterio de su Resurrección, es capaz de vivir dentro de nosotros, de fortalecernos y darnos la vida que necesitamos. Sin mí no podéis hacer nada Ojalá que lleguemos a este convencimiento completo y ojalá que el Señor nos convenza y nos ayude a vivir definitivamente con Él, a no tenerle miedo, a saber que Dios no es un estorbo, sino que es un compañero de camino que enriquece y ayuda. J Cayetano Pérez, con la ayuda de su mujer, va dando forma a un colosal botijo de más de 1,50 metros de altura Con tecnología punta -una caña, un plástico con dos puntas y un cuchillo gastado- -y sus manos, el alfarero en tercera generación Cayetano Pérez volvió a superar un récord mundial Llega el superbotijo TEXTO: MABEL AMADO FOTO: FRANCISCO SECO MADRID. Y con ésta ya son cuatro las veces que este alfarero pacense ha incluido una de sus creaciones- -en concreto, superbotijos -en el Libro Guinness de los Récords. La primera fue en 1994, en Navalmoral de la Mata, y la última ayer mismo, en plena plaza de la Comendadoras de Santiago. Con motivo de la XXVI Feria de la Cacharrería de Madrid, y bajo el auspicio de la Asociación de Tiendas de Alfarería de Madrid y el Ayuntamiento de la ciudad, numerosos curiosos se acercaron hasta esta céntrica e histórica plaza para descubrir los misterios de una técnica tradicional que ha sobrevivido en plena era tecnológica. No olvidemos que los botijos siempre tuvieron una especial vinculación en Madrid por las fiestas de San Isidro. Pasadas las once de la mañana, bajo un sol de justicia, Cayetano Pérez comenzaba a preparar la base; eso sí, un poco cóncava para evitar el riesgo de rotura. Con el boceto cerca, toma medidas para conseguir un diámetro de 1,10 metros, una altura de entre 1,50 y 1,60 metros y una capacidad para 450 litros de agua. Con todo, superará en catorce centímetros al hasta ahora considerado como el más grande, también construido por él en 2004 y que luce orgulloso en su alfarería de Salvatierra de los Barros. Aunque hubo algún que otro problema nada más comenzar, Cayetano es hombre de recursos, y en poco más de seis horas supo dar hechura monu- mental a 150 kilos de arcilla roja traída de los barreros de su pueblo. Primero sacando tiras de pella de la estrusionadora- -mecanismo similar a una churrera que evita dar la forma a mano- -y luego situándolo sobre la base. Torno tradicional de pie Así, poco a poco, con mimo y paciencia, el botijo fue creciendo entre vueltas de un torno tradicional de pie. La técnica que emplea este alfarero de tercera generación- -comenzó el oficio su abuelo, allá por 1910- -se conoce con el nombre coloquial de churros Alisando con la esponja cada tira, con presión constante y ligeros toques de mano, caña y hasta de utensilios realizados por él mismo- tecnología punta, como puedes ver bromea entre vuelta y vuelta de torno- -el botijo va alcan- Alisando con la esponja cada tira, con presión constante y ligeros toques, el botijo va tomando forma Ha sido realizado con 150 kilos de arcilla roja traída de los barreros de Salvatierra de los Barros zando altura y diámetro. Aunque todavía corremos el riesgo de que salga alguna burbuja y reviente la arcilla... Como el tiempo corre, no se pueden esperar los dos o tres días necesarios para que la creación se seque al aire. Por eso, se recurre a un quemador de gas que acelerará el proceso. Tras casi diez horas de trabajo y calor, a las nueve de la noche concluyó la obra y Cayetano mostró orgulloso su botijo colorao de grandes dimensiones. De nuevo otro récord. Ya hoy domingo, la protagonista será su mujer, Paqui, a quien Cayetano ayudará en el bruñido- -decorado- -de la colosal pieza. Será mediante un proceso de pulido y rameado para conseguir motivos florales y que llevará entre cinco y seis horas de trabajo. Finalmente, tras concluir la decoración, el botijo será embalado con sumo cuidado y trasladado a Salvatierra de los Barros, donde se cocerá en un horno tradicional de leña. Pero para quienes no hayan seguido este singular proceso, la Feria de la Cacharrería ofrece más alicientes. Y es que, hasta el 21 de mayo, se podrán admirar- -y comprar- -piezas seleccionadas de más de sesenta centros alfareros de toda España. Platos, fuentes, jarros, huchas, cántaros, tinajas, lebrillos, y, por supuesto, botijos son algunos de los productos que esperan al visitante en la emblemática plaza de las Comendadoras de Santiago. ¿Alquien desea agua fresquita...