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32 Internacional DOMINGO 14 5 2006 ABC La llegada de un nuevo cuerpo bajo el mando de Abu Samadana es para muchos otro paso hacia el conflicto interno mes, no llegan sólo de Tel Aviv y Washington. El más duro en este sentido ha sido el presidente palestino, Mahmud Abbas, quien firmó un decreto contra la creación de esta fuerza de seguridad sin encontrar eco en el Gobierno de Hamás. Abu Samadana es un héroe, incorruptible, dispuesto a morir por nuestra causa y a hacer frente a los barones de la seguridad palestina, muchos de ellos colaboracionistas con Israel dice Abdel Salame sin darle importancia a la postura de Abbas y a los enfrentamientos que se suceden entre los milicianos de Al Fatah y de Hamás. En cuanto vean nuestros hermanos de Al Fatah cómo ponemos fin a la anarquía en Gaza celebrarán nuestra llegada asegura convencido del éxito de su misión mientras explica a sus hombres los ejercicios del día en un naranjal, sin duda adornados por la presencia del periodista extranjero MIlicianos y partidarios de Hamás, durante una de sus recientes concentraciones en la Franja de Gaza AFP Tres mil hombres armados mandados por el segundo terrorista más buscado por Israel... Lo mismo que poner a un padrino de la mafia como jefe de Policía de Chicago coinciden Tel Aviv, Washington y Ramala Ni Hamás ni Al Fatah quieren ceder La lucha por el control de los servicios de seguridad ha sido el principal frente en el que se han desafiado cara a cara Hamás y Al Fatah tras la llegada al Gobierno palestino de los fundamentalistas islámicos. Mahmud Abbas e Ismail Haniyeh no han dado su brazo a torcer. Los enfrentamientos armados de los últimos días en los campos de refugiados de la Franja mediterránea y en las mismas calles de la ciudad de Gaza han tenido aquí gran parte de su origen, sin olvidar la crisis del impago de los salarios que afecta a los decenas de miles de miembros de esas mermadas Fuerzas de Seguridad. La entrada en escena, desde hoy mismo, de un nuevo cuerpo bajo el mando de un personaje como Abu Samadana es para muchos un paso más hacia el conflicto interno entre palestinos, hacia la profundización del caos y la anarquía reinantes que hacia la anhelada imposición de la ley y el orden. Tiempo al tiempo. Bautismo de fuego en Gaza para el ejército de Hamás JUAN CIERCO. CORRESPONSAL GAZA. Abdel Salame se ajusta el uniforme. Se aprieta el cinturón, con sus correspondientes cargadores. Se ata sus botas negras. Todo sin perder la sonrisa. Todo sin dejar de mirar a su kalashnikov que empuña antes de salir de casa. Una manzana más allá le espera una camioneta blanca, por la que asoman tres milicianos- -perdón, ya policías -un tanto despistados, tanto que siguen con su pasamontañas a cuestas pese a su conversión de activistas a agentes de la ley y el orden. Salame sube a bordo, se tapa la cara con su gorro para no desentonar y saluda con la mano. Síganos dice en un inglés macarrónico. Quince minutos después los milicianos- policías bajan del vehículo y se alinean en formación sin esperar la orden de Abdel Salame, responsable de esta unidad de la nueva Policía palestina, del nuevo ejército de Hamás. Hoy entran en acción. Su primera misión, contra las construcciones ilegales levantadas a lo largo de la playa de Gaza. Como si éste fuera el principal problema de la Franja mediterránea. Su objetivo: sumarse a los 65.000 agentes de seguridad que dependen del Ministerio de Interior y convertirse en una fuerza de acción rápida para luchar contra el caos y la anarquía. Al frente de todos ellos, en un guiño nada disimulado a la provocación gratuita, tanto dentro como fuera de esas fronteras que nunca existen en tierra ocupada, Yamal Abu Samadana, líder de los Comités Populares de Resistencia, número dos en la lista de terroristas palestinos más buscados por Israel y estratega del atentado en Gaza contra un convoy de la embajada de Estados Unidos en el que murieron en octubre de 2003 tres funcionarios norteamericanos. ¿Cómo es posible que pretenda im- poner la ley y el orden en la Franja un hombre que ha ordenado el lanzamiento de centenares de cohetes Qassam contra Israel? Es lo mismo que poner a un padrino de la mafia a dirigir la Policía de Chicago se pregunta sin ironía Asi Shariv, portavoz del primer ministro israelí, Ehud Olmert. El decreto de Abbas Las críticas contra este nuevo ejército palestino, tres mil hombres bien armados con un sueldo de 400 dólares al Ismail Haniyeh coquetea con el reconocimiento de Israel J. CIERCO GAZA. El peso de los presos palestinos se ha dejado sentir una vez más. También lo ha hecho la influencia del jefe de la segunda Intifada, Marwán Barghuti, encarcelado en Israel. Y es que los prisioneros de Hamás y de Al Fatah, encabezados por el jeque de Hebrón, Abdel Jaleq Natshe, y por el propio Barghuti, respectivamente, han hecho público un plan de 18 puntos que, a la postre, supondría el reconocimiento implícito de Israel al aceptar como futuro Estado palestino el te- rritorio comprendido en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, de acuerdo con las fronteras de 1967. La propuesta, que incluye además el derecho a atacar a los israelíes de Cisjordania (colonos y soldados) pero no a atentar dentro de Israel, no ha provocado indiferencia, ni mucho menos, en el seno del Gobierno de Hamás, que se niega a reconocer al Estado de Israel, una de las tres exigencias de la comunidad internacional que, al no ser cumplidas, ha llevado al boicot del Ejecutivo palestino y de sus insti- tuciones por parte de Estados Unidos y de la Unión Europea. Así, el primer ministro Ismail Haniyeh reconoció ayer la importancia del documento, que en cualquier caso debe ser estudiado más a fondo La postura de Hamás- -otros de sus dirigentes han ido incluso más lejos calificando el plan de Barghuti y del jeque Natshe de positivo -no bastará sin duda para que se reanude la ayuda internacional al Gobierno palestino, pero sí demuestra que el debate se ha abierto en canal en el seno de la organización islamista entre los duros y los más pragmáticos. De fondo, la grave crisis económica y humanitaria que castiga a Gaza, Cisjordania y a todos sus ciudadanos, votantes o no de Hamás.