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ABC DOMINGO 14 5 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR ÍÑIGO MÉNDEZ DE VIGO EL CRÉDITO DE ESPAÑA El crédito de un país es patrimonio de todos sus habitantes y en modo alguno del gobierno de turno. Zapatero está a tiempo: debe modificar el real decreto ley 4 2006 o, mejor aún, retirarlo H ACE sólo unos días, la Comisión Europea inició un expediente sancionador contra España por una posible violación de los artículos 43 y 56 del Tratado de la Unión Europea, que regulan, respectivamente, la libre circulación de capitales y el derecho de establecimiento. Para la institución europea, el real decreto ley 4 2006 de 24 de febrero que modifica las competencias de la Comisión Nacional de la Energía otorga a este órgano unos poderes discrecionales de tal calibre que aquellos derechos podrían verse indebidamente restringidos. Lo preocupante es la secuencia que motiva la intervención de la Comisión: El real decreto ley se aprueba por el Consejo de Ministros de España tres días después de que la empresa europea E. ON anunciara una oferta pública de adquisición de la empresa europea Endesa. La oferta de E. ON era considerablemente superior a la opa lanzada meses atrás por Gas Natural sobre la eléctrica. Esta última tenía connotaciones ligadas de tal forma a la situación política de Cataluña que un relevante dirigente socialista llegó a afirmar: La opa de Gas Natural es medio estatuto de Cataluña Para más inri, el ministro de Industria, instigador del real decreto ley de 24 de febrero, es el secretario general del partido de los socialistas catalanes y la presidenta de la mencionada Comisión Nacional de la Energía es una destacada militante- -vaya casualidad- -del mismo partido. Y por si todo esto no fuera poco, la falta de rigor y la precipitada improvisación de toda esta maniobra queda patente cuando se comprueba por algún medio de comunicación que el texto legal publicado en el BOE difiere del aprobado por el Consejo de ministros. Hasta aquí los hechos. Pero lo más sorprendente es la respuesta del presidente del Gobierno cuando tiene noticia del expediente que la Comisión europea abre contra España por este motivo. Entra dentro de lo previsible afirma sin complejos. ¿Qué quiso decir el señor Rodríguez Zapatero? ¿Acaso que esperaba tal decisión? Si eso es así ¿era, entonces, consciente de la posible violación que el Real Decreto Ley hacía del derecho primario comunitario? El sequitur lógico nos lleva a una conclusión de graves consecuencias: la promulgación de un acto injusto a sabiendas se llama prevaricación. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea tendrá la última palabra, pero Zapatero tiene todas las papeletas para recibir un correctivo memorable. Las consecuencias políticas de la actuación del Gobierno tendrán efectos negativos a corto plazo. Cuando nos incorporamos a las instituciones europeas hace veinte años, los españoles apostamos por abrir nuestra sociedad, nuestros mercados y nuestras empresas al exterior. Esa política, seguida tanto por los gobiernos de González como por los de Aznar, dio óptimos resultados. Basten dos ejemplos: desde el punto de vista económico, pasamos del 73 por ciento al 89 por ciento de la renta media comunitaria, y en el aspecto político adquirimos un protagonismo desconocido en nuestra historia. Eran los tiempos del Smiling Spain como titulaba un editorial del Financial Times de 1998. El esfuerzo que realizó la sociedad española para cumplir con los criterios de convergencia y la consiguiente adhesión al euro contribuyeron a configurar un escenario que facilitó la financiación necesaria para la expansión internacional de nuestras empresas. Prueba de ello han sido adquisiciones tan sonadas en el ámbito europeo como la de Panzani por Ebro Puleva, Gecina por Metrovacesa o el Abbey por el Santander. Sin embargo, la reciente muestra de proteccionismo económico ejercida por el Gobierno Zapatero, cuyo mejor exponente es el real decreto ley 4 2006, ha motivado trece referencias en el mencionado periódico inglés con críticas a su intervencionismo. Europa no admite la doblez: no es posible sacar pecho por la actividad emprendedora de nuestros bancos, operadores de telefonía o empresas constructoras, cuyo fundamento radica en la libre circulación de capitales y el derecho de establecimiento, y negar a otros ambos derechos so pretexto de proteger a una empresa española frente a una empresa europea. Romper las reglas del juego cuando a uno le apetece, en circunstancias poco claras y relacionadas además con situaciones coyunturales de índole interno, tiene el consiguiente reflejo en la opinión que el resto de nuestros socios europeos puedan hacerse de España. Además, la incoherenciade esaactitud coloca anuestras empresas en situación de extrema debilidad cuando otros países, fuera del marco europeo, utilizan prácticas similares. Las grandes inversiones españolas en Iberoamérica que se iniciaron a principio de los noventa con la presencia de Telefónica e Iberia en los procesos de privatización, se potenciaron con el aterrizaje en la zona de Endesa y Repsol y adoptaron dimensiones realmente significativas con las adquisiciones bancarias a mediados de dicha década, comienzan a ser objeto de un ataque injustificado por parte de nacionalismos populistas, con grave perjuicio para nuestras empresas. Aunque no se trate de casos idénticos, ¿qué fuerza moral tiene el señor Rodríguez Zapatero para recriminar al presidente de Bolivia la nacionalización del petroleo y el gas, lo que supone una ruptura del tratado internacional de 1990, cuando a él mismo no le tiembla el pulso al vulnerar los tratados europeos? El crédito de un país no surge de la noche a la mañana. A los españoles nos costó mucho desprendernos de unas pretendidas características nacionales, como el individualismo, la natural inclinación a la improvisación, ya proclamada por Montesquieu, o la imaginería poblada de cigarreras y soldados, nacidas al socaire del romanticismo. Es inaceptable tirar por la borda todos estos años en los que hemos apuntillado la idea de un país serio, responsable y coherente. El crédito de un país es patrimonio de todos sus habitantes y en modo alguno del gobierno de turno. Rodríguez Zapatero aún está a tiempo: debe modificar sustancialmente el real decreto ley 4 2006 o, mejor aún, retirarlo. Eurodiputado por el PP REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO TALANTE INVISIBLE La presencia del presidente Rodríguez Zapatero en la cumbre UEAmérica Latina se percibe sin influencia tangible en la evolución de las crisis que afectan directamente a España. En Viena, Wiener Zeitung destaca las advertencias e inquietudes de Tony Blair y el canciller austríaco, presidente en funciones de la Unión, Wolfgang Schüssel, ante los populismos incompatibles con cualquier relación de fondo con Europa, a pesar de las ventas españolas de armas a Venezuela. Por su parte, en la información del New York Times es muy llamativo el tono enérgico de las posiciones de Fox, Blair, Chirac, Schüssel, Morales, Chávez, muy alejados de la calculada ambigüedad ideológica y diplomática de Zapatero. En México, El Universal habla con claridad: Quedan de manifiesto las diferencias ideológicas y políticas que enfrentan a los países de nuestro continente Nos hace falta más inteligencia y menos ideologización En Argentina, La Nación titula: Europa critica el avance del populismo en América Latina Clarín insinúa que Antonio Brufau (Repsol) pudiera estar tentado por la venta y retirada de sus inversiones ante los vientos nacionalizadores que soplan en el Cono sur, y afirma: Cumbre de todos contra todos En Chile, El Mercurio también habla con precisión clínica de las crisis que la diplomacia española intenta sortear con diplomáticos equilibrios y polémicas ventas de armas: La presente situación regional está llena de incertidumbres sobre el rumbo de algunos países. Y tal situación no augura un acercamiento rápido a Europa. Varios líderes latinoamericanos llegaron a Viena enfrascados en disputas bilaterales y personales que proyectan una penosa imagen diplomática En París, Le Figaro dice: Fracaso de la lucha antidroga entre Europa y América Latina En Luxemburgo, Tageblatt titula: La controversia de los hidrocarburos envenenó la cumbre Y en Londres, el Times teme que Chávez y Morales sigan sembrando discordias. Caído el telón euroamericano, los problemas inmediatos se perciben inflamables. En Burdeos, Sud- Ouest publica una crónica negra sobre las divisiones de las izquierdas y los nacionalismos catalanes. En Bruselas, Café Babel ofrece una entrevista con Alí Lmrabet, disidente marroquí, que declara: Yo no sé si se trata de cinismo o de oportunismo, cuando José Luis Rodríguez Zapatero afirma que en Marruecos se están consolidando las libertades y la democracia