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6 Opinión DOMINGO 14 5 2006 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES LOS LÍMITES DEL PODER PEQUEÑECES C UANDO el runrún electoral sube de tono, se ponen en movimiento las máquinas electorales encargadas de aventar las miserias, reales o supuestas, de los líderes que, por contrarios, pueden inclinar la balanza de las preferencias populares. En esa siniestra coincidencia, algunos notables del socialismo valenciano se muestran diligentes para tratar de demostrar que, en sus días presidenciales, Eduardo Zaplana cobró comisiones indebidas. No lo creo y, más aún, entiendo que ese tipo de acusaciones, cuando no cursan con la debida solvencia y pruebas incontestables, constituyen una suerte indeseable de terrorismo electoral. Salvo que se demuesM. MARTÍN tre lo contrario, Zaplana FERRAND no se llevó un solo euro que no fuese suyo como consecuencia, o fruto, de sus victorias electorales; aunque alguna de ellas, como la consecución de la alcaldía de Benidorm, estuviera envuelta en modos y formas que no pueden ser entendidos como modélicos. Otra cosa es la valoración que puedan merecer algunas actuaciones políticas y sus inversiones derivadas. Zaplana, en uso de sus prerrogativas como presidente de la Generalitat de Valencia, promovió, a manera de insignia de su gestión turística, la construcción de Terra Mítica, un fracaso en suspensión de pagos que, por el momento, ha dilapidado unos cuantos cientos de millones y mantiene deudas por otros cuantos. ¿Es función de un Gobierno ocupar el lugar propio de la iniciativa privada con el uso de recursos públicos? Es más, en el caso concreto del parque temático de Benidorm- -equivalente al también ruinoso que Alberto Ruiz- Gallardón promovió en Madrid- -participan, además de la Generalitat, instituciones como Bancaja y la CAM. ¿Lo hubieran hecho sin la sugestión presidencial? Al dilema que se plantea más arriba cabe, en afirmativo, una respuesta desde la izquierda; pero se supone que Zaplana es uno de los manantiales liberales de los que mana el espíritu del PP. Si se hubiera llevado para sí un euro, uno solo, sería merecedor de un castigo penal; pero, no siendo así, le cabe enfrentarse a una responsabilidad política por aplicar los recursos de todos en algo que, además de impropio de la función pública, es generador de pérdidas y problemas. Eso, en principio, se sanciona con el voto de los electores; pero, en un juego político territorialmente deslizable, como el nuestro, protegidos los nombres en el fortín de las listas cerradas y bloqueadas, la extralimitación del hoy portavoz del PP en el Congreso- -que no es un caso singular y aislado, ni mucho menos- -puede quedar sin correctivo, a no ser que los partidos lleguen a despertar de sus respectivos letargos morales y apliquen un criterio de ejemplar disciplina interna. Lo nunca visto. De ahí que los programas electorales deban adquirir auténtico valor contractual entre el elegido y sus electores. E cracia. La excesiva variedad cultural y lingüística suele N medio de la bronca del Estatut, aparece el últirevelarse letal para las pequeñas naciones e incluso pamo libro de Josep Colomer, Grandes imperios, ra los estados medianos, pero no parece tan claro que la pequeñas naciones (Anagrama) Uno lo agradeunidad de cultura favorezca por sí sola la democracia. ce porque conoce al autor desde hace bastante tiempo y La experiencia histórica europea demuestra lo contratienela certeza de que es un investigador riguroso e imario: los partidarios de la democracia liberal tuvieron ginativo, con el que se puede estar de acuerdo o discreque vencer tanto la resistencia a la misma de las pequepar (como es el caso) pero siempre con provecho. La teñas entidades culturalmente homogéneas como sis principal de este ensayo es que los estados nala de los grandes imperios autocráticos. No deja cionales se están quedando obsoletos y que las de ser ilustrativo que la más pequeña nación inpequeñas naciones como Cataluña- -Colomer dependiente de Europa occidental no disfrute de no pone siquiera en duda que Cataluña sea una un sistema democrático (ni falta que le hace) No nación- -son, en principio, más aptas que aquécreo que se encuentre en el mundo una nación llos para el desarrollo de la democracia, a la vez más homogénea, cultural, religiosa y lingüísticaque más adaptables a la nueva Europa imperial. mente hablando, que el Vaticano, regida por una Los criterios que Colomer aplica a la definición JON monarquía absoluta no hereditaria. de los distintos tipos de unidades políticas (impeJUARISTI Se me dirá que no es un buen ejemplo, y lo adrios, estados, naciones) son diversos, aunque conmito, aunque no sé por qué. Lo cierto es que, no ya la cede una importancia determinante a la magnitud (tanexperiencia histórica, sino la mía personal y la de milloto territorial como demográfica) los imperios son grannes de personas en todo el mundo justifican la preferendes; los estados, medianos; y las naciones, pequeñas. cia por unidades políticas de la talla L o XL (o acaso Apuesta decididamente por estas últimas, porque lo peXXL) Las pequeñas naciones producen claustrofobia a queño es democrático, aunque reconoce que el eslogan, un número indeterminado- -pero siempre significaticonstruido sobre aquel famoso small is beautiful povo- -de sus ciudadanos. Con honrosas excepciones, son dría admitir matices. un muermo del que conviene escapar cuanto antes y al Aparentemente, las dos categorías extremas, impeimperio más lejano posible. La proximidad entre goberrios y naciones, valen para Colomer como cajones de nantes y gobernados está muy bien mientras manden sastre que pueden incluir realidades políticas muy hetelos tuyos. Ya me dirás lo que piensas cuando cambie el rogéneas. Considera naciones- -o, más exactamente, petercio. En cuanto al monocultivo profesional, parece queñas naciones- -cosas tales como los lander alemaque el príncipe Kropotkin se emocionó tantísimo con nes, las comunidades autónomas españolas o las comulos relojeros suizos del Jura, que decidió quedarse a vinas de la Italia anterior al Resurgimiento. Lo que cuenta vir con ellos y a hacerse suizo y relojero él mismo. es el tamaño, que permite la cercanía entre gobernantes Aguantó un verano. Imagínate lo amenas que deben de y gobernados y la homogeneidad cultural, lingüística e resultar las conversaciones de los catedráticos de instiincluso profesional de su población. Desde Aristóteles, tuto de ERC. No te digo nada de las tertulias de los relojeque sostenía que la polis debía ser monophylon (es deros del Jura, ya me entiendes. cir, formada por ciudadanos del mismo origen étnico) En resumen, que, pese al profesor Colomer, lo pequenadie ha negado que tal circunstancia resulte ventajosa ño ni es por sí mismo hermoso, ni democrático ni eutrapara la estabilidad política, si bien el filósofo no establepélico. Lo pequeño es simplemente pequeño, pequeño. cía relación alguna entre homogeneidad étnica y demo-