Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
88 Deportes CAMPEONATO DEL MUNDO DE FÓRMULA 1 GRAN PREMIO DE ESPAÑA SÁBADO 13 5 2006 ABC Alonso, afincado en el podio El campeón del mundo marca diferencias por regularidad: descorchó champán en quince de las diecisiete últimas carreras que disputó JOSÉ CARLOS CARABIAS MONTMELÓ. Más que la velocidad, más que un motor llevado al límite como es preceptivo en el sueño de cualquier piloto, Fernando Alonso ha establecido un pacto con otro factor: la regularidad. Por encima de las victorias parciales, del himno nacional y la bandera a cuadros, el objetivo último del asturiano es el podio. La secuencia de puntos. Los datos indican que la estrategia funciona. Ha puntuado en quince de las últimas diecisiete carreras que ha disputado. Flavio Briatore maneja la teoría del punto exacto. Más o menos, consiste en el don de la oportunidad. Estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. O la teoría del restaurante, que se traduce en lo siguiente. Un comensal no duda cuando le ponen una carta en la manos. Sabe lo que quiere. Ha acudido a ese establecimiento para degustar un plato, solomillo o cochinillo, pero sólo uno. Le sobran todos los demás anuncios del menú. Eso, más o menos, es Renault. Un equipo que va al grano, al asunto concreto, que no investiga más allá de lo necesario, sino que fabrica coches y motores fiables. Así ganó el año pasado el Mundial de pilotos y el de constructores. Con monoplazas seguros, que terminaron las carreras. Que nunca despuntaron por sus innovaciones ni por las enormes mejoras de rendimiento. Una marcha diésel en el reino de la velocidad. Puntos en todas las estaciones. Dos mil litros de gasolina para Ferrari J. C. C. MONTMELÓ. Michael Schumacher podría participar con el combustible de una gasolinera y no se notaría tanta diferencia La afirmación corresponde a Lisa Lilley, doctora en ingeniería química por la Universidad de Sheffield, jefa técnica de Shell F- 1- -proveedor de Ferrari- -y la única mujer en un puesto directivo en el complicado mundo de la Fórmula 1. Para corroborar su declaración, Lilley cuenta la experiencia piloto que llevó a cabo Ferrari el pasado invierno en la Costa Adeje, al sur de Tenerife. Marc Gené echó gasolina en una estación de servicio de la isla, a la vista del público, y condujo un Ferrari a toda mecha en un circuito improvisado, cerrado por la Scudería para la ocasión. La gasolina de la Fórmula 1 es especial, pero no tanto. En eso consiste el mensaje. Hay sofisticación, fórmulas químicas y miles de horas de trabajo para ganar un tres por ciento al combustible normal Lilley y dos personas trabajan en un camión instalado en el paddock. Ferrari es el único equipo que dispone de semejante tecnología. Un grupo dedicado en exclusiva a analizar el combustible que consumen sus coches, a través de las cromatografías de gasolina. Un ingenio de laboratorio que funciona con la precisión del reconocimiento de las huellas dactilares. La máquina detecta si algún elemento extraño alteró el fuel. Capacidad de camaleón Una de las características que más se valora de Fernando Alonso en el paddock es su capacidad camaleónica, su instinto natural para adaptar su pilotaje a los cambios del vehículo. Si el coche tira de atrás o de delante, el asturiano resuelve sobre la marcha, en cuestión de minutos, sin esperar a sesiones, reuniones, más sesiones y más reuniones. Al grano, como Renault. Como Briatore. En esa concepción se ha instalado la marca francesa al impulso del español. En la gira asiático- oceánica, Alonso concibió el asunto como un caramelo. Hemos aprovechado para sumar puntos ahora que teníamos un coche un poco superior dijo al salir de Australia, convencido de que la mejora de sus rivales llegaría en Europa. De momento, se ha equivocado de adversario. No es McLaren el designado, sino Ferrari con sus neumáticos Bridgestone siempre a punto. Lo que tenemos que hacer ahora es acabar carreras, subir al podio con regularidad, no cometer errores. El campeonato se decidirá por pequeños detalles ha declarado el campeón del mundo en Montmeló. La vigencia de esas palabras se constata en la trayectoria. Alonso maneja estadísticas muy fiables. Ha subido al podio para sumar diez, ocho o seis puntos en las últimas once citas del Mundial, cinco en la actual edición. Y am- A la caza del tramposo Y por ahí puede venir la trampa. La Federación Internacional (FIA) recibe muestras del combustible antes de cada entrenamiento y de cada carrera. Y puede someter a un control por sorpresa en cualquier momento a los equipos. Como los vampiros del ciclismo. Si la gasolina está adulterada, la sanción acecha. Ferrari ha desplazado a Montmeló dos mil litros de gasolina, que no consumirá de ninguna manera. La pregunta obvia- ¿y cuántos litros tragarán los coches? -se encuentra con el top secret de rigor en la F- 1. Demasiada información para los demás, ahora que el oro negro se ha convertido en elemento clave de las carreras. A más gasolina, más peso, menos velocidad... Nuestro objetivo es siempre aumentar el nivel de protección sin que descienda el nivel de potencia del coche cuenta Lilley, que dice conocer la cantidad de caballos que gana Ferrari con el combustible que su equipo prepara cada fin de semana. Dato que no puede revelar, claro. La gasolina que sobrará a Ferrari en Montmeló se devuelve a la fábrica central. Eso en Europa. En los vuelos transoceánicos, se pierde en honor del desarrollo. Alonso, en los entrenamientos de ayer por delante de Schumacher y de Speed pliando algo más el espectro del análisis, el español ha subido al cajón en quince de sus diecisiete últimas apariciones. No cuenta el Gran Premio de Indianápolis, aquel en el que no concursó por la guerra de los neumáticos. AP Multa por exceso de velocidad Alonso. castigado con 1.600 euros por ir a más velocidad de la permitida en los boxes en la primera sesión de entrenamientos libres. Su Renault fue cazado a 68,5 kilómetros por hora, cuando el límite está registrado para una sesión de viernes en 60 km h. Para la calificación y la carrera, el límite se incrementa hasta los 100 km h. Tenía el limitador a la velocidad de la crono (100) y cuando me di cuenta ya era tarde dijo el español. Davidson, el probador de Honda, fue el más rápido ayer. Alonso acabó tercero, el mejor entre los titulares Michael Schumacher fue sexto. En ese ciclo dejó de puntuar por dos incidentes. En Hungría 2005 se tocó con Ralf Schumacher y acabó undécimo. Y en Montreal obsequió a sus enemigos con el único error de pilotaje de toda la temporada. Se salió en una curva del Gilles Villeneuve e impactó contra un muro, sin puntos y sin nada en una desdichada gira norteamericana. Ser consistentes repite una y otra vez el asturiano. Un concepto que se ha instalado en su vocabulario como una máquina expendedora cada fin de semana. Consistencia. O lo que es lo mismo. Coches que no se rompan, puntos de calidad, aunque no sean los diez de la victoria. Ayer lo repitió, compulsivo en sus pensamientos. Ganar el Mundial me mostró el camino, la regularidad. Es lo que busco en cada carrera. He hecho dos segundos puestos y muchos se han asustado por Ferrari como si 16 puntos no valiesen para nada. Es una ventaja que puedo rentabilizar. A este ritmo, Schumacher necesita siete grandes premios para alcanzarme